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Tarta Sacher Saludable

jueves, 9 de enero de 2020


Desde que este verano estuvimos de vacaciones en Viena, esta tarta estaba rondando en mi cabeza desde entonces, quería hacerla saludable y sin azúcar y estas fiestas eran ideales para que este postre coronara una de las cenas o comidas copiosas típicas de estos días.

Hace muchos años y durante mucho tiempo, cuando era pequeña, esta era mi tarta preferida. Lo malo es que el relleno que encontrabas en las pastelerías era a veces albaricoque o a veces de fresa, y es entonces cuando mi tarta preferida perdía puntos de manera importante, porque yo la quería de albaricoque como la original, o al menos eso pensaba yo porque después de visitar Viena y degustar esta maravilla, todo cambió.

Como la cuidad, grandiosa, majestuosa y elegante, así es esta maravillosa tarta. Para mí no hay comparación, y aunque puedes probar una diferente en cada restaurante o cafetería, la del "Hotel Sacher" es la mejor con diferencia. El lugar tiene un encanto único y la tienda, donde se pueden comprar todo tipo de tartas en tamaños y formatos preparados para viajar a cualquier lugar del mundo, es digna de dedicarle un tiempo para admirar tanto cuidado y mimo en todo lo que allí venden.

Antes de ir me estuve documentando acerca de este postre y es que la receta es toda una controversia, se la disputan entre el Hotel Sacher y Demel, por eso yo tenía que probar ambas y sacar mis propias conclusiones. Si alguno de vosotros no sabe de qué hablo, os dejo un poco de historia de como nació esta tarta mundialmente conocida.

Su historia comenzó en 1832, cuando el príncipe Clemens Wenzel Lothar von Metternich pidió un postre especial para sus huéspedes. Entonces el jefe de cocina cayó enfermo de repente y el aprendiz que tenía, Franz Sacher, tuvo que preparar el postre. El joven aprendiz de 16 años deleitó a los presentes con una variación de pastel de chocolate que, posteriormente, se convertiría en la famosa tarta Sacher. 

Doce años más tarde, el aprendiz se independizó y en 1848 abrió una tienda de vinos y delicatessen en Viena. Su popularidad aumentó y la tarta de chocolate de Franz Sacher se convirtió en un éxito de ventas. La receta de la tarta fue culminada más tarde por el hijo mayor de Franz, Eduard Sacher. Durante su formación en Demel, la pastelería de la corte, Eduard desarrolló la receta que conocemos hoy y la tarta se vendía tanto en Demel como en el hotel Sacher.

Sin embargo, la tarta fue la causa de amargas disputas jurídicas sobre el nombre entre Demel y el hotel Sacher, cuando este ya ni siquiera estaba en manos de la familia.  El hijo de Eduard había transmitido la receta familiar original a Demel, pero el hotel la había registrado como marca con el nombre de "Tarta Original Sacher”.

Este pleito por los derechos de la delicia culinaria se prolongó durante décadas y el principal objeto del litigio era la receta de la tarta. 

Finalmente, en 1963 se llegó a un acuerdo que distinguía entre tarta "verdadera” y "original”. 

Desde entonces, el Hotel Sacher elabora la "Tarta Original Sacher” que está identificada por un sello de calidad en forma de círculo. Por su parte, Demel hace la tarta "verdadera” a la que llama "Tarta Eduard Sacher” y se distingue por un sello de calidad en forma de triángulo. La mayor diferencia entre ambos pasteles está en las capas de mermelada. Mientras la del hotel tiene dos capas, una en el medio y otra bajo la cobertura de chocolate, la variante de Demel prescinde de la capa del centro.

Yo, sin lugar a dudas me quedo con la del Hotel Sacher, como os dije anteriormente. Jugosa y con unos sabores de alta calidad, acompañada de nata me supo a gloria. Lugar perfecto, té delicioso y el trato inmejorable. La de Demel, me pareció seca y no destacable, insignificante, la típica que puedes comprar en cualquier pastelería y el lugar más bien feo con una atención que dejaba bastante que desear.

Me gustó tanto que la noche antes de volver, fui  a la tienda, que por cierto abren hasta la medianoche, y compré tartas para traer en unas cajas de madera más que maravillosas.

Y como el recuerdo de este delicioso postre está ya muy lejos, esta Navidad hice mi propia versión saludable, sin azúcar añadido y que nos ayudó a terminar de manera menos pesada la cena de Nochevieja.

INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO Y EL RELLENO:

  • 50 grs de harina de trigo integral.
  • 50 grs de harina de almendra.
  • 3 huevos.
  • 75 ml de aceite de oliva.
  • 50 grs de Eritritol.
  • 75 grs de chocolate negro 85 % sin azúcares añadidos.
  • 8 grs de levadura química.
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta.
  • 200 grs de mermelada de albaricoque sin azúcar.


INGREDIENTES COBERTURA:

  • 150 grs de chocolate negro 85 % sin azúcares añadidos.
  • 150 ml de leche evaporada.
  • 30 grs de aceite de coco derretido.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º C y preparamos un molde desmoldable con papel vegetal en su base. Reservamos.

En un bol, ponemos el chocolate negro y lo derretimos en el microondas en intervalos de 30 segundos. Dejamos que enfríe un poco.

En otro bol, separamos las yemas de las claras. Batimos las claras a punto de nieve y reservamos.

En el bol de la amasadora, mezclamos las yemas con el aceite de oliva, el eritritol, la vainilla y el chocolate que teníamos enfriando.

Agregamos poco a poco y sin dejar de remover los ingredientes secos tamizados: harina de trigo, harina de almendra y levadura, hasta que todos los ingredientes se integren.


En ese momento, añadimos las claras montadas poco a poco y con la ayuda de unas varillas mezclamos con movimientos lentos y envolventes.

Vertemos la mezcla en el molde que teníamos reservado y horneamos durante 30 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de desmoldar. Cortamos el bizcocho en tres capas con ayuda de una lira o un cuchillo de sierra y rellenamos con mermelada de albaricoque.

Para la cobertura, ponemos en un cazo la leche evaporada y cuando hierva retiramos del fuego, añadimos el chocolate troceado, el aceite de coco derretido y removemos hasta conseguir una crema de chocolate.

Cubrimos nuestra tarta con esta ganache de chocolate de manera uniforme por los bordes y por la superficie. Para terminar nuestra decoración, derretimos tres onzas más de chocolate, las ponemos en una manga pastelera y escribimos “Sacher” sobre la superficie.

Dejamos enfriar la tarta en la nevera. Os aconsejo sacarla unos 20 minutos antes de degustar.

Tiene un sabor muy potente a chocolate que junto con la mermelada y el dulzor que ésta le aporta hacen un conjunto más que delicioso.

Nada pesada, por eso se convierte en la culminación perfecta de cualquier celebración donde los excesos culinarios son los protagonistas.

Volvemos a la carga con nuevas recetas deliciosas. Por un 2020 dulce, lleno de alegría y amor. 

Besos mil, gracias por este año de compañía amigos.

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Tarta De La Abuela Saludable a "Mi Manera"

jueves, 19 de diciembre de 2019



Esta tarta es el resultado de la improvisación total de tener una cosa en mente y que todo salga mal.
Así me sentí el sábado pasado.

Después de tirarme toda la tarde del viernes preparando un bizcocho para una tarta que después pensaba rellenar de crema pastelera y coronarla con una ganache de chocolate sin azúcar al día siguiente, me encuentro con la sorpresa de que al partir el bizcocho por la mitad para proceder a rellenarlo y terminar mi tarta, me doy cuenta de que el interior está mal, realmente fatal.

Parece como si no se hubiera cocido, está apelmazado y parece crudo, pero cuando lo pinché por la noche para comprobar que estaba hecho, el cuchillo salió perfecto.

Me ha pasado tres veces ya en lo que va de mes y creo que el horno se está revelando de manera muy mala, la desesperación fue total.

Venían familiares a cenar a casa y ahora no tenía postre, encima era especial, porque era sin azúcar, ya que, como os he comentado en otras ocasiones, mi tía es diabética y siempre le preparo algún postre para que pueda disfrutar como los demás.

Así que ahí me tenéis, con bizcocho para tirar a la basura, pero con la crema pastelera y la ganache lista para terminar una tarta que no existía.

Me puse a pensar rapidamente y a la cabeza me vino preparar la típica "Tarta de la Abuela" con galletas, pero para mi sorpresa, en mi casa NO había galletas esta vez y mira que siempre tengo paquetes.

Estaba realmente desesperada y enfadada conmigo misma, aunque un poco sin sentido. Hasta ayer, que mi horno volvió a hacer de las suyas en una de mis recetas infalibles, no me dí cuenta de que el fallo no había sido mío, de que no dependía de mí pero aún así me cuesta mucho deshacerse de ese sentimiento de culpabilidad.

Pero de pronto la inspiración vino a mí, cuando abrí el armario donde guardo las "supuestas galletas que no estaban", me topé de lleno con una maravilloso paquete de pan WASA, en ese momento vi en él mi salvación.

Ya tenía al mejor sustituto de las galletas, así que manos a la obra que me puse y el resultado, a parte de sorprendente fue delicioso.

Ninguno de mis invitados descubrió cual era el ingrediente sorpresa, incluso pensaban que se trataba de hojaldre, imaginaos lo bien que quedó. Y lo mejor de todo, menos calórica que con las típicas galletas sin azúcar, así apuntadlo bien que esta opción es digna de cualquier mesa.

INGREDIENTES PARA LA CREMA PASTELERA:

  • 4 yemas de huevo.
  • 500 ml de leche desnatada sin lactosa.
  • 2 cucharadas de sirope de Ágave.
  • 40 grs de Maicena.
  • 1 cucharada de esencia de vainilla sin azúcar.

INGREDIENTES PARA LA GANACHE:

  • 150 grs de chocolate 85%.
  • 20 ml de leche desnatada sin lactosa.

INGREDIENTES PARA EL RESTO DE LA TARTA:

  • 9 rebanadas de pan WASA (tres por capa).
  • 30 ml de leche desnatada sin lactosa.
  • 1 cucharadita de sirope de Ágave.
  • Bolitas de proteína sabor chocolate.

ELABORACIÓN:

Comenzamos preparando la crema pastelera. Para ello, ponemos la leche a hervir en un cazo junto con la esencia de vainilla y el sirope de Ágave.

En un bol, mezclamos las yemas junto con la Maicena y removemos bien hasta que ambos ingredientes se integren.

Cuando la leche haya hervido, retiramos del fuego y añadimos un poco de leche a la mezcla de yemas y Maicena, añadimos poco a poco y sin dejar de batir.

Cuando las yemas estén integradas con la leche, volvemos a poner al fuego y sin dejar de remover, esperamos a que la mezcla hierva y espese.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Ahora vamos con nuestra ganache de chocolate, ponemos todos los ingredientes en un caza al baño María y removemos hasta que el chocolate se funda por completo junto con la leche. Retiramos del fuego.

MONTAJE DE LA TARTA:

En un plato hondo, ponemos los 30 ml de leche desnatada y el sirope de Ágave y mezclamos bien.

Vamos mojando uno a uno los pan Wasa, yo puse tres por capa, eso dependerá del tamaño del molde que utilicéis para la tarta. Mojamos los panes y los ponemos en la base del molde, a continuación, echamos la mitad de la crema pastelera y unas cuantas bolitas proteicas de chocolate.

Volvemos a mojar tres panes más y los colocamos sobre la crema pastelera. Ahora sobre ellos, echamos toda la ganache de chocolate y repartimos bien por toda la superficie. Colocamos la última capa de panes húmedos y terminamos de cubrir nuestra tarta con el resto de crema pastelera.

Decoramos con más bolitas proteicas de chocolate.

Dejamos en la nevera hasta el momento de servir.

Es una tarta sorprendente, fresca, jugosa y llena de sabor que no necesita nada más. Os aseguro que el sustituir las galletas por este tipo de pan fue todo un acierto, además de que en cuando a valores nutricionales mejora muchísimo, porque las galletas aunque sean sin azúcar tienen lo suyo.

Espero que os animéis a probarla y quién sabe, quizá esta tarta que hoy os presento, se convierta en el postre de estas Navidades en alguna de vuestras mesas, si es así, no dejéis de contármelo.

Besos mil y felices fiestas a todos.

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Granola Saludable de Chocolate

jueves, 5 de diciembre de 2019




La receta de hoy es más que especial, deliciosa, nutritiva y energética al máximo.

Este verano, entre alguno de nuestros destinos, estaba Viena. Una cuidad maravillosa que nos enamoró desde el minuto uno en que pisamos el aeropuerto. Teníamos muchas ganas de ir y de disfrutar de ella en todos los sentidos. Cada mañana nos levantábamos y nos poníamos a mirar donde desayunar o donde poder disfrutar de un delicioso "Brunch", porque madrugar conmigo es practicamente imposible.

Allí, cada día probábamos un lugar nuevo y en todos servían una granola extraordinaria, acompañando un yogur griego que era de una textura increíble, la combinación de ambos era deliciosa y nos daba energía para caminar todo el día hasta bien entrada la noche.

Ya de vuelta a la realidad, me olvidé de la granola hasta que un domingo nos levantamos a la hora de comer (yo soy la responsable de estas locuras de horario en fin de semana) y como ya no era hora de desayunar y era casi la hora de comer, nos fuimos a hacer un brunch, y como en Viena, pedimos granola de cacahuete con yogur.

En ese momento nos acordamos de ella y decidí que tenía que hacerla en casa.

En el supermercado existen opciones bastante buenas respecto a valores nutricionales y, aunque hemos comprado alguna, tengo que deciros que nada como hacerla casera.

Además de deliciosa, sencilla y rápida, es bastante barata (todo lo contrario si quieres comprar una saludable en cualquier supermercado) y lo mejor de todo es que admite de todo, las posibilidades son infinitas y puedes hacerla de todo lo que quieras y más.

Para mi primera vez, elegí chocolate entre otros ingredientes, a mi chico le encanta el chocolate del 90% y ésta era una oportunidad ideal para utilizarlo.

Os recomiendo que la hagáis en casa, se conserva perfectamente en un bote hermético y es el mejor acompañante de yogures varios, tortitas, etc. Os sorprendería saber en todo lo que se lo echa mi chico.

INGREDIENTES:

  • 200 grs copos de avena grandes.
  • 60 grs quinoa sin cocer.
  • 50 grs avellanas crudas troceadas.
  • 50 grs almendras crudas troceadas.
  • 30 grs de pipas de calabaza.
  • 30 grs semillas de chía.
  • 50 ml aceite de coco derretido.
  • 20 ml de aceite de oliva.
  • 80 grs pasta de dátiles.
  • 10 grs cacao en polvo desgrasado.
  • 30 grs arándanos secos.
  • 30 grs de chocolate 90% troceado.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos una bandeja con papel vegetal en su base. Reservamos.

Lavamos la quinoa con abundante agua y la escurrimos.

En un bol, mezclamos todos los ingredientes menos los arándanos y el chocolate troceado con una cuchara hasta que todos los ingredientes se integren.

Lo extendemos en la bandeja de horno que teníamos previamente preparada y horneamos durante 15-20 minutos, hasta que esté tostadito. Es importante vigilar que no se queme y amargue.

Lo sacamos del horno y dejamos enfriar por completo. En este momento añadimos los arándanos y los trozos de chocolate y removemos.

Cuando la tengamos lista la guardamos en un bote de cristal hermético, aguanta perfectamente tres semanas, pero está tan rica que os aseguro que no llegará a tanto.


Otra opción es hacer la mitad de las cantidades, así la probáis y os cercioráis de que es un vicio auténtico.

Feliz jueves a todos amigos.


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Cheesecake Saludable de Oreo

jueves, 28 de noviembre de 2019


Este fin de semana ha sido el cumpleaños de mi tía, la verdad es que en estos meses se me juntan un montón de celebraciones, entre cumpleaños varios (incluido el mío) y las navidades es un no parar de excesos.

Así que para esta ocasión y ya que mi tía es diabética, la tarta que preparé fue sin azúcares añadidos y algo más saludable aunque no por ello ligera y baja en calorías.

Pero al menos, de esta forma, ella puede darse un capricho dulce y yo, después de tantos días de comilonas, puedo elegir elegir un trozo de tarta un poco más saludable, así de esta manera los remordimientos son menores.

La tarta que os traigo hoy es sencilla pero deliciosa, queda jugosa y cremosa. No tiene nada que envidiarle al resto de cheesecake, además le añadí galletas Oreo sin azúcar para darle otro toque diferente y la verdad es que ha sido todo un acierto.

Hace un par de años que preparé esta cheesecake en su versión "ultra fat" y la verdad es que no la recuerdo tan rica como ésta. Yo sinceramente me quedo con esta versión porque he notado que cada vez que como algo refinado o hecho  de manera industrial mi cuerpo no lo digiere de la misma manera, me siento pesada y la verdad es que es una sensación nada agradable, por eso, entre todos los postres que había en la mesa, elegí mi propia tarta como colofón a la cena.

INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 20 galletas tipo Oreo s/a.
  • 30 grs de aceite de coco derretido.


INGREDIENTES PARA LA CHEESECAKE:
  • 700 grs de queso crema light.
  • 1 cucharada de vainilla líquida.
  • 5 huevos L.
  • 5 cucharadas de sirope de ágave.
  • 12 galletas Oreo s/a troceadas.


INGREDIENTES PARA LA GANACHE Y DECORACIÓN:

  • 125 grs de chocolate con leche s/a.
  • 3 cucharas de leche desnatada.
  • 5 galletas Oreo s/a troceadas.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180ºC y  preparamos un molde de 20 cm de diámetro, poniendo papel vegetal en su base. Reservamos.

Con la ayuda del procesador de alimentos, trituramos las galletas que teníamos reservadas para la base de nuestra tarta. Cuando la tengamos como una especia de harina, mezclamos bien con el aceite de coco previamente derretido, hasta que obtengamos una mezcla homogénea.

Extendemos de manera uniforme por toda la superficie de nuestro molde y reservamos en la nevera.

Ahora vamos a preparar la cheesecake, en el bol de la amasadora, echamos el queso crema, la vainilla y el edulcorante y batimos hasta que todos los ingredientes se integren.

En este momento, y sin dejar de batir, añadimos los huevos uno a uno, no incorporaremos el siguiente hasta que el anterior esté completamente mezclado.

Retiramos de la amasadora y añadimos las oreo troceadas, mezclamos bien con la ayuda de una cucharada de madera.

Sacamos el molde de la nevera y echamos nuestra crema de la cheesecake. Introducimos en el horno unos 40 minutos o hasta que al pinchar el centro con un palillo, éste salga casi limpio. 

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo.

Para acabar nuestra cheesecake, hacemos la ganache, para ello vamos a poner en un cazo al baño María el chocolate con leche s/a junto con la leche y vamos a mezclar hasta que ambos ingredientes se integren y adquieran una textura homogenea.

En este punto retiramos del fuego y dejamos templar para después, con la ayuda de una espátula, lo extendemos de manera uniforme sobre la superficie de nuestra tarta.

Por último, ponemos los trocitos de Oreo para decorar.

Yo preferí no meter la tarta en la nevera una vez que estaba terminada, no quería que la ganache se pusiera demasiado dura y la verdad es que fue todo un acierto.

Su textura es más que perfecta, suave y sedosa. No tiene nada que envidiar a ninguna otra cheesecake calórica que os podáis imaginar, porque si ésta siendo saludable tiene calorías por un tubo, imaginaos las demás.

Así por aquí tenéis mi propuesta para disfrutar de un postre con menos remordimientos.

Besotes y feliz semana amigos.

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Pudín Saludable de Calabaza y Manzana

jueves, 21 de noviembre de 2019


Lo que me está dando de sí la calabaza del pueblo no tiene nombre, con la cantidad de recetas que estoy haciendo y todavía tengo paquetes en el congelador, así que os podéis hacer una idea del tamaño que se gastaba la señora.

Y la receta de hoy es ideal para el desayuno de toda la familia o para la merienda porque un trozo bizcocho sienta bien a cualquier hora del día.

Es la primera vez que he hecho uno de calabaza, he probado con otro tipo de frutas u hortalizas y al quedar tan bueno, me atreví con la calabaza pero me apetecía que llevará algo más, por eso le añadí manzana reineta, tan en el interior como a modo de decoración.

El resultado no fue el esperado, sinceramente, yo pensé que quedaría abizcochado, jugoso y esponjoso pero al partirlo vi que quedó más tipo pudín, de ahí el nombre con el que lo he bautizado.

La humedad que le aportó la manzana junto con la calabaza (previamente asada) hicieron que mi ansiado bizcocho se convirtiera en un pudín, más denso y compacto pero igualmente delicioso. Así tengo pendiente intentar hacer un bizcocho de calabaza en condiciones.

INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 250 grs de calabaza asada y fría.
  • 150 grs de harina de avena.
  • 150 grs de harina integral de trigo.
  • 4 huevos.
  • 250 grs de yogur griego 0%.
  • 30 grs de AOVE.
  • 15 grs de levadura química.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 100 grs de azúcar de coco.
  • 1 manzana reineta.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.

INGREDIENTES PARA LA DECORACIÓN:
  • 1 manzana reineta más para la decoración.
  • 2 cucharadas de mermelada de albaricoque s/a.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde redondo desmoldable con papel vegetal en el fondo y con un poco de aceite de coco por las paredes. Reservamos.

En un bol trituramos con la ayuda de la batidora la calabaza asada y la manzana. Cuando tengamos una textura de puré reservamos.

En otro molde, mezclamos bien los ingredientes secos, es decir, las harinas, la canela y la levadura. Reservamos.

En el bol de la amasadora, echamos el aceite, el yogur, el puré de manzana y calabaza, los siropes, el azúcar y batimos hasta que todos los ingredientes se integren. En este momento, añadimos los ingredientes secos previamente mezclados y batimos.

Ahora llega el momento de añadir los huevos, lo haremos uno a uno, sin dejar de batir a velocidad media-baja y sin incorporar el siguiente hasta que el anterior esté totalmente integrado en la masa.

Cuando tengamos la masa lista, la echamos en el molde que teníamos reservado y engrasado. Repartimos de manera uniforme y alisamos.

Cortamos la manzana reineta en láminas finas y las colocamos como más nos guste sobre la superficie de la tarta.

Horneamos unos 45 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar nuestro bizcocho con un cuchillo, éste salga limpio.

Dejamos enfriar por completo antes de extender con ayuda de una espátula o cuchillo las dos cucharadas de mermelada de albaricoque s/a.

Ahora sí que podemos disfrutar de una merienda o desayuno saludable, bien cargadito de nutrientes y con el máximo sabor.


Hasta la semana que viene amigos. Besos mil.

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Cheesecake Saludable de Calabaza y Chocolate Blanco

jueves, 14 de noviembre de 2019


Seguimos con las recetas dulces en las que el ingrediente protagonista es la calabaza. 

Aún tengo congelada bastante de la que me regalaron mis padres. Otra cosa ideal de este fruto es que se puede asar y congelar en bolsas, yo las que guardado en bolsitas de 100 gramos, así puedo ir sacando según las necesidades de la receta que vaya a preparar.

Para este jueves he elegido una cheesecake saludable, pero no una cualquiera, sino con calabaza y chocolate blanco sin azúcar añadido y lo cierto es que la combinación de sabores ha sido más que un acierto.

La textura es más que perfecta, la calabaza le aporta un extra de cremosidad y el sabor del chocolate blanco hacen que cada pedazo sea una explosión de sabor.

Se prepara en un periquete, es sencilla y saludable, baja en azúcares y grasas, por lo que en mi casa ya me la han pedido antes incluso de que ésta se acabara.

Es el postre ideal para disfrutar del fin de semana o, qué digo yo, para cualquier día porque acompañando una taza de té o café se hace irresistible.

La base de la receta está basada en otra que hice hace tiempo y que en casa nos cautivó a todos, lo único diferente es el chocolate blanco y os puedo asegurar de que la decisión ha sido más que acertada.

Ya os podéis imaginar todos el motivo por el cual elegí este ingrediente, ¿Verdad? Y sí, el motivo tiene nombre y apellidos y corresponde a mi otra mitad, mi alma gemela, el apasionado de este dulce blanco en todas sus formas, así en su honor y para mantener esos corazones que le salen de los ojos cuando me mira, le preparé esta tarta con todo el amor que siento por él, el cual es más que infinito.

INGREDIENTES BASE:

200 grs de galleta integral sin azúcares añadidos.
5 cucharadas de leche desnatada.

INGREDIENTES PARA LA CHEESECAKE:

  • 250 grs de calabaza cocida.
  • 250 grs de queso untar proteico.
  • 125 gr de yogurt griego natural bajo en grasas y sin azúcar.
  • 1 huevo L.
  • 1/2 cucharadita de canela.
  • 1 cucharada de harina de avena neutra.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 100 grs de chocolate blanco sin azúcar derretido.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

  • 200 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 1 cucharada de leche desnatada.
  • 2 onzas de chocolate blanco sin azúcar para decorar.

ELABORACIÓN DE LA BASE:


En el procesador de alimentos, echamos las galletas y las trituramos hasta obtener una especie de harina.

Ponemos nuestra harina de galletas en un bol y les añadimos la leches desnatada poco a poco,  con el fin de no pasarnos y que nuestra mezcla quede demasiado líquida, mezclamos bien con un tenedor hasta conseguir una textura parecida a arena mojada.

Echamos la mezcla en la base de nuestro molde, el cual teníamos reservado con papel vegetal en su base, y lo aplastamos bien con la ayuda de una cuchara hasta que quede una base compacta.  

Reservamos en la nevera para que endurezca mientras preparamos el relleno.


ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Precalentamos el horno 180°C y preparamos un molde desmoldable de unos 20 cm de diámetro poniendo papel vegetal en su base. Reservamos.

Lo primero que vamos hacer, es cortar la calabaza en trozos pequeños, la ponemos en un bol apto para el microondas y la tapamos con film transparente. Ponemos a cocer en intervalos de diez minutos hasta que la calabaza quede blandita.

Cuando la calabaza tenga la dureza correcta, la ponemos en un bol más grande y esperamos un poco a que enfríe. En este momento le pasamos la batidora para hacerla puré. 

Cuando tengamos nuestro puré de calabaza listo, lo echamos en el bol de la amasadora y añadimos el queso, el yogur, la calabaza, los dos tipos de sirope, la esencia de vainilla y la harina de avena.  y mezclamos hasta conseguir que todos los ingredientes se integren. Reservamos.

Fundimos el chocolate blanco sin azúcar, cuando tenga la textura ideal, añadimos una cucharada de la mezcla de cheesecake para evitar que al contacto el chocolate se vuelta a poner duro. Cuando esta pequeña mezcla este integrada, la echamos en el bol y volvemos a batir un par de minutos.

Sacamos nuestra base de la nevera y vertemos el relleno.

Introducimos nuestra cheesecake en el horno al Baño María durante unos 60 minutos o hasta que la superficie adquiera cierto color dorado y al pincharla con una palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo para después introducir en la nevera. Lo ideal es dejarla toda la noche para que adquiera cuerpo y todos los sabores se intensifiquen.

Para terminar, vamos a preparar la COBERTURA DE CHOCOLATE, para ello ponemos en un bol el chocolate blanco sin azúcar junto con la cucharadita de leche desnatada y fundimos al baño María hasta obtener una especie de ganache.

Cuando la tengamos lista, la repartimos de manera uniforme por toda la superficie con la ayuda de una espátula. Para terminar la decoración, troceamos con la ayuda de un cuchillo las dos onzas de chocolate y la ponemos sobre la ganache.

Os puedo asegurar que el sabor de esta cheesecake es más que especial, la calabaza le da una cremosidad increíble y el chocolate blanco es el punto perfecto para hacerte adicto a ella.

Ideal para disfrutar una de estas tardes de otoño, en casa con la calefacción bien puesta, manta y sofá y una deliciosa y humeante taza de té.

Espero que tengáis una dulce semana, empiezo a encender el horno para intentar sorprenderos el próximo jueves.

Besos amigos.


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Tarta Helada de Tiramisú

jueves, 7 de noviembre de 2019


¿Por qué dónde está escrito que los helados son solo para el verano?

Sinceramente, yo soy de esas personas que comen helado en todas las épocas del año. La verdad es que me encanta que llegue el sábado por la noche y, en días de invierno donde fuera hace un frío que pela o está lloviendo a mares, sentada en mi sofá arropada hasta las orejas (y además literal) y con mi chico a mi lado para darnos calor mutuamente, poder disfrutar de nuestra tarrina de helado preferida mientras vemos una peli o algo en la tele.

Ese es nuestro momento y lo hacemos tanto en verano como en invierno, lo único que cambia es la indumentaria pero la tarrina está con y forma parte de nuestra relación jajaja somos los enfermos de los helados, os lo digo de verdad. En casa siempre tenemos más de dos y más de tres de diferentes sabores, nos encantan de verdad y los disfrutamos como niños, solemos abrir más de una la vez y así cambiamos de sabor para no saturarnos, aunque tenemos nuestros "TOP" que no nos pueden faltar nunca y que antes de que se acaben reponemos como locos.

Y al hablar de helados, lo mismo nos da disfrutarlo en cualquier formato, por eso la receta de hoy.

Es cierto que la hice para el cumpleaños de mi hermano que es julio y en esa fecha es más que acertada, dulce y fresquita, ideal para combatir el calor de la manera más deliciosa,  pero os puedo asegurar que la hagáis cuando la hagáis será todo un espectáculo y una decisión más que perfecta porque desde que la probamos en casa no concebimos comer tiramisú de otra manera que no sea ésta.
Es que aunque sea una tarta helada, queda cremosa y fresquita, pero no helada. El truco está en sacarla unos 10 minutos antes de degustar para que la textura sea la perfecta, así tanto la textura como el sabor ganan a niveles insospechados.

Os animo a hacerla y si hace frío, pues hacéis como yo, manta, sofá y plato con esta maravilla, os aseguro que entraréis en calor y queréis repetir sin lugar a dudas.

INGREDIENTES PARA LA CREMA:

  • 500 grs. de queso mascarpone.
  • 5 yemas de huevo.
  • 120 grs. de azúcar blanca.
  • 40 ml de agua.

INGREDIENTES PARA EL ALMÍBAR:

  • 100 grs. de azúcar blanca.
  • 100 ml de agua.
  • 200 ml. de café expresso.
  • 15 ml. de licor Amaretto.

INGREDIENTES PARA EL RESTO DE LA TARTA:

  • Bizcochos de soletilla.
  • Cacao desgrasado para espolvorear la superficie. 

ELABORACIÓN:

Vamos a comenzar poniendo en un cazo al fuego el azúcar con el agua, dejamos que cueza hasta que la temperatura alcance unos 118ºC, sería importante utilizar un termómetro para el almíbar pero si no disponéis de uno, cuando el azúcar se haya disuelto y el agua tenga cierta consistencia, podéis retirar del fuego.

En el bol de la amasadora, ponemos las yemas y batimos a velocidad baja, añadimos poco a poco y en forma de hilo el almíbar a las yemas y en ese momento, subimos la velocidad de la amasadora.
Debemos tener paciencia y no desistir, es necesario continuar batiendo hasta que baje la temperatura de nuestra mezcla se iguale a la temperatura ambiente y se enfríe (este proceso puede tardar más de 10 minutos incluso), en ese punto veremos como nuestras  yemas habrán montado como necesitamos.

Mientras tanto, en un bol batimos el queso mascarpone con una espátula  hasta ponerlo suave y blandito.

Cuando las yemas estén montadas y frías, agregamos el mascarpone suavemente con una espátula y movimientos envolventes. Cuando los ingredientes se hayan integrado, tapamos con film transparente y metemos nuestra mezcla en la nevera mientras preparamos el almíbar la mojar nuestros bizcochos de soletilla.

Para ello, ponemos en un cazo al fuego el azúcar y el agua y dejamos hervir durante 5 minutos, transcurrido este tiempo retiramos del fuego y agregamos el café y el Amaretto y volvemos a mezclar bien. Reservamos.

MONTAJE DE LA TARTA:

Preparamos un molde desmoldable de 20 cm de diámetro poniendo papel vegetal en el fondo.

Vamos a empezar poniendo una primera capa en la base de bizcochos de soletilla  humedecidos con nuestro almíbar de café y amaretto ( es importante quitar el sobrante del almíbar apretando con cuidado los bizcochos). Luego ponemos una generosa capa de crema de mascarpone, a continuación volvemos a poner otra capa de bizcochos de soletillas en almíbar y así progresivamente hasta terminar con la crema de mascarpone.

Cuando hayamos acabado, tapamos nuestra tarta con film transparente y la metemos en el congelador. como mínimo 4 horas aunque quedará mejor si la dejamos reposar toda la noche.

Antes de presentar, desmoldamos la tarta con cuidado y con la ayuda de la punta de un cuchillo para separar de las paredes del molde.

Terminamos de decorar nuestra tarta helada de tiramisú espolvoreando  cacao en polvo desgrasado sobre toda la superficie.


Os aseguro que es una tarta que debéis probar como mínimo una vez, aunque no os guste el café esta tarta se convertirá en una de vuestras preferidas sin duda alguna. Fresca, ligera (todo lo contrario a lo que nos tiene acostumbrados este típico italiano), con el punto justo de dulzura y de sabor a café. 

Una tarta que es todo un equilibrio y un placer gustativo.

En siete días vuelvo por aquí amigos. Besos mil.

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