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Mis Donuts Unicornio Saludables

jueves, 17 de octubre de 2019


Llevo meses viendo en el super esos últimos "Donettes" que han sacado y a los que han bautizado con el nombre de "Unicornio". Los muy cabritos no han dejado de pronunciar mi nombre desde el estante donde están esperando a que alguien hambriento les lleve a su casa, desde el primer día que pisé el pasillo de los bollos y demás porquerías ricas.

Bueno, pues he sido fuerte durante todo este tiempo, y no sabéis lo que me ha costado, porque llevando ese nombre tenía que probarlos. Los Unicornios me enamoran desde siempre  pero si encima ya los rematas siendo redondos, dulces y con un agujerito en medio más que más. 

Así que con todo esto en mi cabeza y haciendo la compra a una hora intempestiva con más hambre que ganas de seguir viviendo, los ocho amigos rosas (vienen ocho en el paquete), terminaron entre bromas y bobadas varias en mi carro de la compra.
En más de dos ocasiones los devolvimos al estante pero ir al super con el estómago vacío es más que mal y al final mi chico y yo decidimos que tenían que venirse a casa con nosotros y determinar por nosotros mismos si el nombre hacía honor o no a este nuevo dulce industrial.

También os digo que en casa no entra ningún tipo de bollería industrial, cada vez me resulta menos apetecible y menos llamativa, pero es que con ese nombre y esos colores....si amigos, una vez más caí (como tonta) en todas las estrategias que crean las empresas en cuando a marketing y publicidad para vender sus productos, soy consciente de ello pero aún así.....también soy débil, humana y......terminé comprando un paquete.

Pues después de tanto rollo hasta comprarlos y las expectativas enormes que me habría creado (al menos esperaba que se lo curraran un poco), deciros que solo pude comerme uno y mi chico igual que yo. Son la estafa absoluta, no tienen ningún sabor especial, no saben a nada rico y es un poco más de lo mismo.

Te da lo mismo comerte uno de chocolate, que de unicornio o blanco. Todos saben igual y para nada están buenos. Bollería industrial baja y de mala calidad.

Vamos que una decepción en toda regla, pero esto no se iba a quedar así. Ahora venía mi turno e iba a crear una receta de "Donuts", porque yo no me ando con minucias, de algo a la altura de los Unicornios, no solo iba a ser un nombre, sino que iba a estar para chuparse los dedos y encima, saludable y bajo en azúcares y grasas, es decir, todo lo contrario a lo que por error/desesperación un día compré en una ataque de hambre que se llevó toda mi conciencia.

Mis Donuts se llaman Unicornios y son rosas porque tienen un sabor especial a cereza y porque esta criatura mitológica desde hace algún tiempo se relaciona con los colores bonitos, en especial éste que tiñe la masa de mi Donuts.

Cubiertos de chocolate blanco sin azúcar están decorados de purpurina comestible y sprinkles de colores, porque en el mundo de los unicornios todo brilla y es de color. Os puedo asegurar que quedan jugosos, tiernos y llenos de sabor. La combinación del chocolate blanco con la cereza es perfecta por eso ahora mismo no se me ocurre mejor opción para la merienda para esta tarde, ¿Os animáis conmigo?



INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 125 grs de harina de avena.
  • 20 grs de aceite de coco.
  • 50 ml de nata líquida baja en grasas.
  • 1 huevo.
  • 1/2 cucharadita de levadura química.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 3 cucharadas de edulcorante líquido.
  • 100 ml de buttermilk (100 ml de leche desnatada + 1 cucharada de zumo de limón).
  • 1 cucharadita de saborizante sabor cereza.
  • Colorante rosa hasta obtener tono que os guste.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA/DECORACIÓN:

  • 200 grs de chocolate blanco s/a.
  • Sprinkles y purpurina al fallo.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y engrasamos con aceite de coco un molde para hacer donuts. Reservamos.

Vamos a comenzar preparando el buttermilk, para ello, ponemos la leche en un vaso y le añadimos el zumo de limón, dejamos reposar hasta que la leche parezca que se ha cortado. Reservamos.

En un plato, tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.

En el bol de la amasadora, echamos el huevo, el aceite de coco, el sirope de arce, la nata líquida y el edulcorante y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes se integren.

En este momento añadimos a la mezcla la mitad de la harina que teníamos tamizada y la mitad del buttermilk, batimos. Añadimos el resto de harina y el resto de leche y amasamos hasta obtener una mezcla homogénea.

Para terminar, con la ayuda de un palillo vamos añadiendo poco a poco el colorante hasta obtener el tono de color rosa que más nos guste. Una vez que lo tengamos, echamos nuestra masa en las cavidades de donuts de nuestro molde engrasado e introducimos en el horno durante unos 12 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar nuestros bollos con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno, dejamos reposar unos 5 minutos y a continuación damos un golpe seco a nuestro molde y con la ayuda de la punta de un cuchillo desmoldamos con cuidado. Dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Para terminar, ponemos el chocolate blanco al baño María, removiendo sin parar hasta que el chocolate se funda por completo.

Bañamos nuestros Donuts rosas en el chocolate uno a uno, yo lo hice dos veces para que la capa de chocolate fuera más gordita. A continuación, decoramos con purpurina o con spinkles en función de nuestro gusto. Dejamos enfriar en la rejilla para que el chocolate adquiera consistencia antes de degustar.


Eso si sois fuertes y podéis resistir la tentación de dejarlos que endurezcan porque yo fui incapaz y terminé haciendo cata mucho antes, tanto que tuve que chuparme los dedos de chocolate.

Son realmente irresistibles y sí amigos, estos Donuts bien merecen el nombre que llevan.

Besos y feliz semana todos.


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Flan de Queso y Mango Healthy

jueves, 10 de octubre de 2019


La receta que os traigo hoy es perfecta para el tiempo tan poco otoñal y más bien veraniego que hasta ahora nos está acompañando.

Postre fresco, con fruta, dulce y ligero al que nadie podrá resistirse. La verdad es que desde bien pequeños en mi casa hemos estado acostumbrados a que después de comer, como postre, se tomaba fruta. En casa de mis padres es tradición, siempre recordaré a mi padre como un devorador de fruta a niveles insospechados, lo que más ha entrado en casa siempre ha sido fruta.

Jamás se veía, o se ve, un frutero vacío en la mesa, al revés, compran tanta que en ocasiones llenan más de dos.

Y no penséis que por mucho comprar se estropea o se pone mala, para nada. Con mi padre que eso pase es practicamente imposible, siempre tiene hueco para una pieza o más y para él cualquier momento del día u hora es perfecta para disfrutar de cualquier variedad, aunque sus preferidas son las uvas y los higos (las más dulces, nos ha salido goloso).

Por este motivo, y porque los niños son esponjas que absorben y aprenden de sus padres (son sus modelos a seguir) desde que era una enana amo comer fruta. Me encanta igual que a mi padre y, aunque tengo mis preferidas como es la sandía, no hago ascos a ninguna. Lo cierto es que lo que más me cuesta cuando sigo planes de alimentación, es renunciar a ella después de comer o cenar pero poco a poco nos vamos mentalizando.

Pero como no todos sois del tipo "devoradores de fruta" como pasa en mi familia, hay miles de maneras de introducir estos alimentos tan sanos, nutritivos y necesarios para el buen funcionamiento de nuestros cuerpo. Y una de las formas es introducirla en postres varios.

En casa triunfan siempre, la tarta de manzanas de mi madre o su bizcocho de peras es aclamado por todos, y por este motivo os traigo algo diferente pero igual de rico.

Un pastel tipo flan con sabor a mango, mango de verdad, nada de saborizantes artificiales, mango fresco triturado que le aporta una jugosidad que nada puede sustituirla.

Se prepara en cinco minutos, no necesita horno, sin grasas y bajo en calorías. Vamos que es ideal para terminar cualquier comida o cena de la manera más saludable posible sin renunciar a un dulce.

INGREDIENTES:

  • 15 grs de gelatina neutra.
  • 1 taza de agua caliente.
  • 150 grs de yogurt griego 0%.
  • 50 grs de queso de untar light.
  • 150 grs de mango fresco hecho puré.
  • 2 cucharaditas de sirope de arce puro.
  • 2 cucharaditas de sirope de ágave.
  • 2 cucharaditas de edulcorante líquido.


ELABORACIÓN:

Disolvemos la gelatina en el agua que teníamos previamente caliente, removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta asegurarnos de que no queda ningún grumo. Reservamos.

En un bol, echamos el resto de ingredientes y con la batidora mezclamos bien hasta que se integren y obtengamos una mezcla ligera.

Añadimos la gelatina disuelta en el agua y volvemos a mezclar.

Echamos nuestra mezcla en un molde rectangular de silicona y lo metemos en la nevera hasta que cuaje, mínimo 3 horas.

Cuando se haya cuajado desmoldamos y servimos.

Os dije que era sencillo, ¿Verdad? Pues ahora a aprovechar los mangos tan ricos y dulces que encontramos en el super para tener listo este delicioso flan sin culpas y disfrutarlo el fin de semana.

Espero que os haya gustado. Besos mil y hasta la próxima receta amigos.

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Coulant Saludable

jueves, 3 de octubre de 2019


Si eres una adicto al chocolate pero a la vez quieres llevar una vida sana y alimentarte de manera saludable sin renunciar a un capricho, ésta es tu receta.

Hace un tiempo que se pusieron de moda los Coulant, fueras al restaurante que fueras era el postre estrella. 

Un bizcocho que esconde en su interior un delicioso tesoro para los amantes al chocolate, una explosión de chocolate fundido. Ese era el objetivo que buscaba el chef francés Michel Bras cuando creó el coulant de chocolate. 

El nombre elegido fue coulant, que deriva directamente de la característica lingüísticas del verbo "ouler" que a su traducción significa fluido, derretido. Pero su nombre varia en función del país donde nos lo comamos, ya que es un postre  totalmente internacional: en Argentina se llama volcán de chocolate, y en Italia es conocido como soffiato.

El postre fue patentado por Michel Bras en 1981 en su restaurante de tres estrellas Michelin Laguiole, situado al suroeste de Francia. Necesitó dos años de pruebas. El original era un bizcocho de chocolate con una porción de ganache congelada en su interior, que se volvía líquida con el calor del horno y rezumaba al cortar el exterior.

Una creación que ha sido reinterpretada por millones de cocineros y pasteleros. Uno de ellos fue el neoyorquino de origen galo Jean-Georges Vongerichten, que en 1987 decidió eliminar la ganache y pasar directamente dejar el bizcocho de chocolate poco hecho. 

Lo bautizó como Chocolate Valrhona Cake, y tuvo aún más éxito que la anterior, pues ha poblado millones de mesas del siglo XXI.

Bizcocho tierno que esconde en su interior un cremoso, líquido y fundente chocolate. Calentito y servido con una buena bola de helado de vainilla, se convirtió hace algún tiempo en uno de mis postres preferidos, por este motivo he buscado la versión más "healthy" pero renunciar a la auténtica esencia de un verdadero coulant y lo cierto es que está más que conseguido.

Todos los que lo han probado le han dado, no solo el visto bueno, sino matrícula de honor.

Lo serví de postre en una cena familiar y ninguno noto diferencia alguna con el de toda la vida, hasta que al final confesé que la receta estaba modificada con el fin de rebajar calorías, eliminar azúcar y reducir grasas y quedaron todos más que sorprendidos porque este pequeño bizcocho es toda una sorpresa.

Por eso os animo que lo preparéis en casa, lo bueno de este postre es que se prepara con antelación y se debe congelar hasta el momento en el que se vaya a consumir, en ese momentos justo, los sacamos del congelador y se hornea.

Éste es el truco para que sea un Coulant con su relleno líquido y no pase a convertirse un simple bizcocho sin más.

Por este motivo, podéis prepararlo y tenerlo siempre en vuestro congelador para sorprender a vuestras visitas. 

Está tan bueno que podéis  obviar la bola de helado, puestos a reducir grasas y azúcares es lo mejor, disfrutarlo sin añadidos.

INGREDIENTES: 

  • 2 huevos
  • 8 cucharadas de leche de soja s/a.
  • 1 cucharadita de edulcorante líquido.
  • 3 cucharadas de azúcar de coco.
  • 100 grs de chocolate con leche s/a. 
  • 1 ½ cucharada de cacao desgrasado en polvo.
  • 70 grs de harina de avena.
  • 6 onzas de chocolate con leche s/a.


ELABORACIÓN:

En un bol, mezclamos los huevos con la leche de soja, el azúcar de coco, el edulcorante líquido con la ayuda de unas varillas hasta que todos los ingredientes se integren.

Fundimos el chocolate con leche s/a en el microondas, en intervalos cortos de tiempo con el fin de evitar que se nos queme. Cuando lo tengamos fundido, dejamos que transcurran unos minutos para que enfríe un poco y se lo añadimos a la mezcla anterior, batimos bien e integramos.

Por último, incorporamos el harina y el cacao en polvo previamente tamizados y batimos energicamente hasta que obtengamos una masa homogénea.

Vertemos nuestra masa en moldes individuales de silicona y cuando los tengamos todos listos (a mi me han salido seis unidades) ponemos una onza de chocolate con leche s/a en el centro y hundimos en la masa para evitar que asome.

Introducimos en el congelador como mínimo tres horas para que endurezca.

Antes de hornear nuestros coulant, debemos sacarlos unos 10 minutos antes  y después horneamos durante 15 minutos aproximadante a 180 ºC

Sacamos del horno y desmoldamos con la ayuda de la punta de un cuchillo.


Os aseguro que con lo sencillo y deliciosos que quedan más de uno de vosotros los tendrá siempre preparados en su congelador, tal y como me pasa a mí.

Abro mi congelador y allí los veo, listos para hornear y hacerme feliz sin renunciar a cuidarme.

Besos infinitos, nos vemos con otra receta en unos días.

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Tarta Snickers Saludable

jueves, 26 de septiembre de 2019


La tarta que os traigo hoy es una auténtica locura, al menos para mí porque en ella está todo lo que más me gusta.

La verdad es que llevo un tiempo bastante largo sin sacarme de la cabeza la chocolatina que tiene por nombre mi postre de hoy. Para mí era una de mis favoritas, hasta que en mi vida entraron los Reese's y estos desbancaron de manera aplastante a las Snickers. Y es que todo lo que tenga cacahuete tengo que probarlo, soy adicta y cada vez esto va a más, es algo irrefrenable.

Pero si es cierto que, aunque este tipo de snack de guarrería me gusta y lo disfruto (aunque muy de cuando en cuando, he reducido su consumo de manera impresionante), cada vez que tomo un poco me resulta más y más empalagoso, el exceso de azúcar se hace cada vez más notable y no tan agradable como antes. Supongo que al reducir la cantidad de azúcar en mi alimentación desde hace años, cuando tomo algo de este tipo (con azúcar como ingrediente principal) ya no me resulta tan rico y en ocasiones, me es imposible hasta de terminar.

Por este motivo, y porque todo este tipo de productos tienen unas calorías tremendas, quería disfrutar del sabor de la chocolatina Snickers pero a mi manera.

Más saludable, con menos azúcares añadidos y con menos remordimientos, así mi postre del fin de semana y correspondiente a mi comida libre iba a ser de traca.

Y como muy bien dice el refrán: "Una imagen vale más que mil palabras", solo tenéis que ver la foto de mi tarta y opinar, no creo que tenga que decir nada de ella y tengo que intentar vendérosla porque, si eres fan del cacahuete tanto como yo, creo que con ver la foto te habrán entrado unas ganas tremendas de ponerte manos a la obra y preparar esta maravilla para el próximo fin de semana.
Os aseguro que os va a encantar porque deliciosa es poco.

INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 2 claras de huevo pasteurizadas.
  • 70 grs de harina de avena.
  • 40 grs de cacao en polvo desgrasado.
  • 1 cucharadita de aceite de coco.
  • 2 cucharadas de sirope de arce puro.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 2 huevos.
  • 2 claras.
  • 480 grs de yogurt griego light.
  • 120 grs de queso de untar light.
  • 60 grs de dulce de leche light (Receta aquí)
  • 60 grs de cacahuete en polvo.
  • Edulcorante líquido al gusto.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

  • Cacahuetes tostados sin piel y sin sal para cubrir toda la superficie.
  • 2 cucharada de sirope de arce puro.
  • 5 cucharadas de dulce de leche light.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde redondo desmoldable poniendo papel de hornear en su base. Reservamos.

Comenzamos preparando la base de nuestra tarta. Para ello, mezclamos todos los ingredientes en un bol hasta formar una masa homogénea.
Vertemos nuestra masa en el molde que teníamos reservado y horneamos durante 10 minutos aproximadamente.

Transcurrido este tiempo, sacamos del horno y dejamos enfriar.

Continuamos realizando el relleno. Es tan sencillo como poner todos los ingredientes en el bol de la amasadora y mezclar bien hasta que todos los ingredientes se integren. Vertemos sobre la base que habíamos horneado anteriormente y volvemos a hornear durante unos 30 minutos aproxidamente o hasta que al pinchar nuestra tarta con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos nuestra tarta del horno y dejamos enfriar por completo.

Para terminar, vamos a preparar la cobertura. Para ello, repetimos la operación de mezclar todos los ingredientes destinados para la cobertura y repartimos de manera uniforme por toda la superficie de nuestra tarta.

Metemos en el frigorífico y dejamos enfriar por completo antes de consumir.

Os aviso, esta tarta es totalmente adictiva. Cuando empecéis con ella no podréis parar hasta darle fin. 
Y con el aviso dado, os deseo buena semana. En siete días volvemos por aquí.

Besotes mil.

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Tarta Cheesecake Kinder

jueves, 19 de septiembre de 2019


El día 1 julio es uno de los días más importantes para mí porque ese día nació la persona que me ha robado el corazón y con quien quiero pasar el resto de mi vida.

Pues lo dicho, que el 1 de julio cumple años mi amor, y como éste era su primer cumpleaños a mi lado, mi perfil de repostera tenía que enamorarle más todavía y hacerle una tarta que le dejara sin palabras.

Así que ahí me tenéis todos, como loca un mes antes buscando la combinación perfecta de sabores e ingredientes, tenía que conseguir dejarle boquiabierto y que recordara esta tarta como la mejor que había probado hasta el momento, y digo hasta el momento porque pienso seguir intentando sorprenderle cada día de mi vida.

Tenía varias cosas claras y es que, tenía que ser una especie de cheesecake que no fuera de horno, le gustan las que se hacen con gelatina y quedan muy cremosas, y tenía que llevar su chocolatina preferida del mundo mundial (aunque os tengo que decir que poco a poco le voy acercando al lado Reese's y cada vez es más fan) las Kinder Bueno.

Más o menos lo tenía claro, pero creedme si os digo que estaba hasta nerviosa, la presión era mucha, y no porque mi chico me la haga sentir, para nada, a él le hiciera lo que le hiciera le iba a encantar, era yo misma quien la ejercía sobre mí. Soy una persona muy perfeccionista, me gusta que todo salga como lo tengo pensado y que esta tarta me saliera mal sería todo un fracaso para mí.

Muchos de vosotros podréis pensar que es una bobada, que hay cosas realmente importantes para preocuparse y que una tarta no es más que eso, una tarta. Pero no os vayáis a pensar, soy así en todos los aspectos de mi vida, me gusta hacer las cosas bien, si algo empiezo me gusta acabarlo, porque para hacerlo mal, sinceramente....no lo hago y si encima es para alguien que quiero y en este caso, amo, más todavía.

Así que con esta presión y el calor que nos atosigaba en vísperas del mes de julio, me puse un día antes en mi cocina a preparar la tarta que tenía que volver loca al hombre de mi vida, tanto como él lo ha hecho conmigo.

El resultado fue espectacular, a todos los invitados les encantó y en especial a la persona a quien iba dedicada. Tiene un sabor intenso a Kinder sin resultar empalagosa, cremosa y suave al paladar, con el crujiente de la base de galleta y los trozos de chocolatina en el interior.

La única pega que le pondría es que debería haberle puesto un poco más de gelatina para que quedara más consistente, el calor casi me juega una mala pasada, pero es una tarta de impresión que no deja indiferente a nadie.

Así que si os gustan las chocolatinas Kinder y os apetece una tarta fresquita llena de sabor a chocolate con crema de leche, ésta es vuestra tarta, no dudéis en poneros manos a la obra. El trabajo en su elaboración bien merecerá la pena.

INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 300 grs de galletas tipo digestive.
  • 75 grs de mantequilla fundida.


INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 750 grs de queso de untar no light.
  • 150 grs de icing azúcar o azúcar impalpable.
  • 2 cucharadas de vainilla en pasta.
  • 280 grs de barritas Kinder Chocolate.
  • 60 ml de nata líquida.
  • 7 grs de gelatina.
  • 250 grs de nata montada.
  • 15 barras de Kinder Bueno troceadas.


INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

  • 100 grs de chocolate con leche fundido.
  • 150 grs de nata líquida.
  • Barritas Kinder Bueno troceadas.


ELABORACIÓN:

Vamos a comenzar nuestra tarta, preparando un molde desmontable poniendo papel vegetal en el fondo, de esta manera nos aseguramos de que al desmoldar será más fácil. Reservamos.

Empezamos por la base de galletas. Con la ayuda del procesador de alimentos, trituramos las galletas hasta convertirlas en una especie de harina de galletas. Mezclamos las galletas con la mantequilla en un bol y cubrimos el fondo del molde que teníamos reservado con la mezcla. Reservamos en la nevera mientras preparamos lo siguiente, así ayudamos a que endurezca y adquiera cuerpo.

Seguimos por el relleno de la tarta. En un vaso ponemos a calentar la nata líquida en el microondas, cuando esté caliente, disolvemos la gelatina sin que quede ningún grumo. Reservamos.

En otro bol, derretirmos las barritas de kinder. Reservamos.

En el bol de la amasadora, batimos el queso, el icing sugar y la vainilla en pasta hasta que todos los ingredientes se integren.

En este momento, añadimos las barritas de chocolate Kinder derretidas a nuestra mezcla de queso y mezclamos a velocidad baja. Cuando el chocolate se haya mezclado bien, agregamos la nata que teníamos reservada y en la que hemos disuelto la gelatina, volvemos a batir a velocidad baja.

Cuando hayamos hecho esto, sacamos el bol de la amasadora e incorporamos, con la ayuda de una espátula y con movimientos lentos y envolventes la nata montada.

Por último, echamos las barritas de Kinder Bueno troceadas y repartimos bien por la mezcla con mucho cuidado, evitando que la nata se baje.

Cubrimos la base de galletas con nuestra mezcla, cubrimos con papel film y metemos nuestra tarta en la nevera durante unas ocho horas.

Transcurrido este tiempo, vamos a terminar nuestra tarta preparando la cobertura. Para ello, ponemos el chocolate con leche troceado en un bol y calentamos la nata hasta que rompa a hervir. Cuando esto suceda, agregamos la nata al chocolate, dejamos reposar unos cinco minutos y a continuación removemos con una espátula hasta que ambos ingredientes se mezclen a la perfección dando lugar a una ganache deliciosa. Dejamos unos minutos que enfríe.

Sacamos nuestra tarta de la nevera, quitamos el film transparente y echamos la ganache por toda la superficie de nuestra tarta, intentando que quede lo más homogénea posible, terminamos decorando con trozos de Kinder Bueno repartidos por toda la superficie.

Volvemos a cubrir nuestra tarta con el film transparente y la metemos en la nevera como mínimo ocho horas más o toda la noche. De esta forma los sabores se intensifican y el relleno de nuestra tarta se hace más consistente.

Para desmoldar, pasamos la punta de un cuchillos por el borde y colocamos con cuidado sobre nuestro stand favorito.

Os puedo asegurar que esta tarta y el éxito van de la mano.

Sorprenderá a todo el que la pruebe y lo mejor de todo, querrá repetir sin duda.

He puesto el listón muy alto, veremos qué hago yo ahora el próximo 1 de julio para sorprender a mi bombón. Aunque pensándolo bien, lo más importante de todo es cocinar con el corazón y dejando en cada receta y en cada plato el amor que sientes por la persona a la que le estás cocinando y en mi caso, ese amor es más que infinito.

Hasta la próxima receta amigos.

Besos mil.

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Natillas Saludables con Oreo

jueves, 12 de septiembre de 2019


La vuelta a la rutina siempre suele costar bastante y hacerse cuenta arriba, por eso, yo intento buscar cosas que me hagan todo trámite un poco más llevadero.

Además, como aún hace un poco de calor (el verano se resiste a abandonarnos) apetecen cosas fresquitas y si encima son dulces y saludables, mejor que mejor.

La receta que he elegido hoy para retomar la actividad del blog después de más de dos meses de vacaciones es sencilla pero a su vez deliciosa.

Porque ya que nos vemos obligados a volver a la carga, en cuanto a la jornada laboral se refiere, si podemos hacerlo de manera fácil en el terreno culinario y en nuestra cocina, sin mucho esfuerzo y sin encender el horno, esto será de agradecer.

Elegí hacer este postre, porque el fin de semana pasado tuvimos comida familiar y necesitaba preparar algo que no necesitara mucho tiempo y sobre todo, un postre de esos que puedes preparar con antelación y que con el tiempo gana en sabor.

Como volver a la rutina afecta a todos los aspectos de mi vida, la alimentación y el cuidado de la misma van de la mano, por eso le ofrecí este postre a mis invitados, postre saludable, bajo en azúcares, sin grasas añadidas y baja en hidratos de carbono.

Lo ideal para darse un capricho dulce sin un aporte calórico excesivo, que para empezar septiembre y todos los nuevos propósitos del nuevo curso escolar mejor ir poco a poco para que cueste menos.
La receta se prepara en quince escasos minutos y os puedo asegurar que es de esas que sabes nada más probar que la vas a repetir hasta la saciedad porque el sabor y la textura son increíbles.

Dulces y delicadas, el toque crujiente que le aportan las galletas a estas natillas saludables es todo un acierto y las convierten en una de mis recetas TOP, de esas que te salvan tanto un antojo de dulce como el postre de una cena inesperada.

INGREDIENTES:

  • 12 galletas tipo Oreo sin azúcar añadido.
  • 1 cucharadita de sirope de arce puro.
  • 2 cucharaditas de edulcorante líquido.
  • 2 cucharadas de sirope de ágave.
  • 5 yemas de huevo.
  • 700 ml de leche de soja 0%.
  • 1 cucharadita de vainilla líquida sin azúcar.
  • 30 grs de harina de arroz.


ELABORACIÓN:

Con la ayuda del procesador de alimentos, en su defecto una bolsa de plástico y un rodillo, trituramos las galletas hasta hacer una especie de harina con las mismas. Reservamos.

En un cazo, ponemos la leche a fuego medio junto con las yemas y removemos sin parar con la ayuda de unas varillas. Añadimos el sirope de ágave, arce, la vainilla y el edulcorante.

Cuando la mezcla comience a echar humo, añadimos el harina de arroz y sin dejar de remover hasta que rompa a hervir, en este momento bajamos el fuego y seguimos removiendo hasta que la mezcla espese y adquiera la consistencia típica de unas natillas.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar unos 10 minutos aproximadamente.

Transcurrido este tiempo, ponemos un poco de galleta triturada en la base de los vasitos que hayamos elegido para su presentación, a continuación echamos una capa generosa de natillas, otra de galletas, otra de natillas y terminamos nuestros vasitos con un poco más de galleta triturada. Os puedo asegurar que las galletas nunca son suficientes.

Dejamos atemperar un poco fuera de la nevera y cuando veamos que ya no están del todo calientes, refrigeramos hasta el momento de consumir.

Os recomiendo que las dejéis enfriar por completo, de hecho yo las hice de un día para otro y quedaron ideales tanto de sabor como de consistencia.

Y hasta aquí la receta de hoy, empezamos de nuevo con deliciosas recetas, sabrosas, dulces pero sobre todo rápidas y sencillas.

Seguimos en el camino de cuidarnos dando alegría a nuestra mesa.

Feliz semana y nos siete días nos vemos por aquí.

Gracias por leerme.

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Helado Saludable de Mantequilla de Cacahuete y Chocolate

viernes, 28 de junio de 2019


El verano ya está aquí y yo estaba tardando mucho en traeros una receta veraniega de verdad, la verdad es que ya tocaba y nada mejor para estrenar temporada de calor que una receta de helado.

Y si encima este helado está hecho de todo lo que más me gusta, mejor que mejor. He intentado reunir en él todo aquello que me apasiona, mis ingredientes favoritos juntos para hacer que cada cucharada sea más y más deliciosa.

Lo cierto es que los helados me apasionan, podría alimentarme a base de helados y ojo, no solo me refiero al verano. Disfruto como una enana en invierno, bien tapada con mi mantita de pelo, mi chico al lado, mi sofá, una peli y por supuesto una enorme tarrina de helado compartida.

Creo que éste es nuestro momento mágico, sentados los dos en el sofá, cuchara en mano, dándole fin a las tarrinas de nuestros helado favoritos. Desde que vivimos juntos se ha convertido en nuestro ritual de fin de semana, algo que es muy nuestro y que nos hace sentirnos perfectos y felices, aunque con él a mi lado soy feliz con y sin helado.

Pero este ritual, a parte de ser delicioso, es calórico a tope, pero al ser una vez a la semana es como que lo justifico de buena manera aunque eso no quita que este fin de semana pasado haya sido diferente, respetando nuestro momentos de devoradores de helados pero con menos calorías y con un aporte extra de proteínas. Porque el helado que os traigo hoy es bajo en calorías, bajo en azúcar, alto en proteínas y grasas saludables. Vamos, que este helado lo tiene todo y es imposible negarse a prepararlo en casa y disfrutarlo sin culpas.

Delicioso y saludable, ¿Qué más se le puede pedir? Yo sí, ¡ Tres bolas más!

INGREDIENTES:

  • 200 grs de yogurt griego 0%
  • 200 ml de leche evaporada.
  • 300 ml de leche desnatada sin lactosa.
  • 15 ml de esencia de vainilla.
  • 4 yemas de huevo.
  • 3 cucharas de sirope de ágave.
  • 1 cucharadita de edulcorante líquido.
  • Mantequilla de cacahuete.
  • Ganache de chocolate con leche sin azúcar (150 grs de chocolate+40 ml de leche, calienta en el micro y remueve hasta homogeneizar).

ELABORACIÓN:

Calentamos la leche en un cazo junto con el sirope de ágave, el edulcorante y la esencia de vainilla sin dejar que rompa a hervir.

En un bol batimos las yemas de huevo y se las añadimos a la leche, la cual habremos retirado del fuego. Mezclamos con el yogurt griego y la leche evaporada hasta que todos los ingredientes se integren. Metemos en la nevera y dejamos enfriando como mínimo 5 horas.

Transcurrido este tiempo, sacamos la mezcla de la nevera, removemos bien para que todos los ingredientes se integren y vertemos en la heladera durante unos 40 minutos. 

En el recipiente que hayamos elegido para nuestro helado, ponemos un poco de ganache de chocolate y mantequilla de cacahuete, después, echamos la mitad de nuestro helado encima, cubrimos de mantequilla de cacahuete y ganache de chocolate y removemos con un palillo a modo de remolinos. 
Sobre esta capa, echamos la otra mitad de helado y repetimos la operación de los remolinos de mantequilla de cacahuete y ganache, acabamos poniendo por toda la superficie algunos trozos de chocolate. Metemos en el congelador hasta que adquiera la consistencia adeacuada para comer.

Si no tenéis heladera, echáis la mezcla en un bol y metéis en el congelador. Será necesario sacarlo cada 30 minutos y removerlo. Esto tendréis que repetirlo unas 3-4 veces. Transcurrido este tiempo y justo cuando vayáis a disfrutarlo, añadís la mantequilla de cacahuete y la ganache de chocolate.

Os aseguro que este helado queda ideal para disfrutar de una manera más saludable del verano y de todo su sabor. Porque, aunque cada vez hay más opciones saludables en el supermercado, nada como disfrutar de algo hecho en casa y con ingredientes naturales salidos de vuestra cocina y que conocéis a la perfección.

espero que os animéis a probarlo y sobre todo que me contéis vuestra opinión.

Hagamos que el verano sea delicioso.

Feliz día amigos.

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