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Helado Saludable de Mantequilla de Cacahuete y Chocolate

viernes, 28 de junio de 2019


El verano ya está aquí y yo estaba tardando mucho en traeros una receta veraniega de verdad, la verdad es que ya tocaba y nada mejor para estrenar temporada de calor que una receta de helado.

Y si encima este helado está hecho de todo lo que más me gusta, mejor que mejor. He intentado reunir en él todo aquello que me apasiona, mis ingredientes favoritos juntos para hacer que cada cucharada sea más y más deliciosa.

Lo cierto es que los helados me apasionan, podría alimentarme a base de helados y ojo, no solo me refiero al verano. Disfruto como una enana en invierno, bien tapada con mi mantita de pelo, mi chico al lado, mi sofá, una peli y por supuesto una enorme tarrina de helado compartida.

Creo que éste es nuestro momento mágico, sentados los dos en el sofá, cuchara en mano, dándole fin a las tarrinas de nuestros helado favoritos. Desde que vivimos juntos se ha convertido en nuestro ritual de fin de semana, algo que es muy nuestro y que nos hace sentirnos perfectos y felices, aunque con él a mi lado soy feliz con y sin helado.

Pero este ritual, a parte de ser delicioso, es calórico a tope, pero al ser una vez a la semana es como que lo justifico de buena manera aunque eso no quita que este fin de semana pasado haya sido diferente, respetando nuestro momentos de devoradores de helados pero con menos calorías y con un aporte extra de proteínas. Porque el helado que os traigo hoy es bajo en calorías, bajo en azúcar, alto en proteínas y grasas saludables. Vamos, que este helado lo tiene todo y es imposible negarse a prepararlo en casa y disfrutarlo sin culpas.

Delicioso y saludable, ¿Qué más se le puede pedir? Yo sí, ¡ Tres bolas más!

INGREDIENTES:

  • 200 grs de yogurt griego 0%
  • 200 ml de leche evaporada.
  • 300 ml de leche desnatada sin lactosa.
  • 15 ml de esencia de vainilla.
  • 4 yemas de huevo.
  • 3 cucharas de sirope de ágave.
  • 1 cucharadita de edulcorante líquido.
  • Mantequilla de cacahuete.
  • Ganache de chocolate con leche sin azúcar (150 grs de chocolate+40 ml de leche, calienta en el micro y remueve hasta homogeneizar).

ELABORACIÓN:

Calentamos la leche en un cazo junto con el sirope de ágave, el edulcorante y la esencia de vainilla sin dejar que rompa a hervir.

En un bol batimos las yemas de huevo y se las añadimos a la leche, la cual habremos retirado del fuego. Mezclamos con el yogurt griego y la leche evaporada hasta que todos los ingredientes se integren. Metemos en la nevera y dejamos enfriando como mínimo 5 horas.

Transcurrido este tiempo, sacamos la mezcla de la nevera, removemos bien para que todos los ingredientes se integren y vertemos en la heladera durante unos 40 minutos. 

En el recipiente que hayamos elegido para nuestro helado, ponemos un poco de ganache de chocolate y mantequilla de cacahuete, después, echamos la mitad de nuestro helado encima, cubrimos de mantequilla de cacahuete y ganache de chocolate y removemos con un palillo a modo de remolinos. 
Sobre esta capa, echamos la otra mitad de helado y repetimos la operación de los remolinos de mantequilla de cacahuete y ganache, acabamos poniendo por toda la superficie algunos trozos de chocolate. Metemos en el congelador hasta que adquiera la consistencia adeacuada para comer.

Si no tenéis heladera, echáis la mezcla en un bol y metéis en el congelador. Será necesario sacarlo cada 30 minutos y removerlo. Esto tendréis que repetirlo unas 3-4 veces. Transcurrido este tiempo y justo cuando vayáis a disfrutarlo, añadís la mantequilla de cacahuete y la ganache de chocolate.

Os aseguro que este helado queda ideal para disfrutar de una manera más saludable del verano y de todo su sabor. Porque, aunque cada vez hay más opciones saludables en el supermercado, nada como disfrutar de algo hecho en casa y con ingredientes naturales salidos de vuestra cocina y que conocéis a la perfección.

espero que os animéis a probarlo y sobre todo que me contéis vuestra opinión.

Hagamos que el verano sea delicioso.

Feliz día amigos.

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Bollitos Saludables Rellenos

jueves, 20 de junio de 2019



Porque me encantan los bollitos y el chocolate y porque tengo moldes varios para parar un tren, este fin de semana pasado me puse a inventar en mi cocina y salieron estas pequeñas maravillas chocolatosas.

Aprovechando también las horas que estoy sola, es mi mejor manera para pasar el tiempo, hornear y preparar cosas ricas para compartir con mi chico y con mi familia. Lo cierto es que cocinar me relaja y no me refiero a cocinar para el día a día, con prisas de horarios y de trabajo, cocinado para salvar la semana y listo. 

No, me refiero a cocinar con paciencia, tranquilidad, disfrutando de cada paso, deteniéndome en cada olor y degustando los aromas que van saliendo de todo lo que se va elaborando. La cocina, para mí, es como un laboratorio de sabores en la que me encanta hacer mis mezclas y experimentar a ver qué sale.

Y de estas ganas de preparar nuevos platos y recetas dulzonas y porque además tenía unas ganas enormes de hacer algo estilo "Bony o Círculo Rojo", pero con ingredientes saludables, menos grasas y azúcares y encima con un aporte extra de proteínas y sobre todo, a mi manera, salieron estos bollitos rellenos y recubiertos que son toda una delicia y una opción ideal para la merienda de los pequeños de la casa y los no tan pequeños.

Ya sabéis que yo sigo siempre buscando como disfrutar de un dulce de la mejor manera posible y con los menores remordimientos, por eso mi laboratorio particular nunca deja de trabajar.

Os animo a que los probéis en casa, veréis como son todo un acierto. Acompañando a una buena taza de té con hielo, son la mejor merienda para disfrutar de estos días en los que el verano ya se va dejando ver poco a poco y encima si los remordimientos son menos.....mejor que mejor.

INGREDIENTES PARA LOS BIZCOCHOS:

  • 100 grs de harina de avena.
  • 10 grs de cacao en polvo.
  • 8 galletas tipo Oreo sin azúcar añadido.
  • 1 huevo L.
  • 100 ml de buttermilk.
  • 40 grs de aceite de coco.
  • 10 grs de levadura.
  • 75 grs de chocolate con leche sin azúcar.
  • 2 cucharadas de sirope de ágave.


INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 100 grs de queso de untar proteico.
  • El relleno de las Oreo sin azúcar.
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 1 cucharada de sirope de ágave.


INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

  • 200 grs de chocolate con leche sin azúcar para postres.
  • 50 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 50 ml de leche desnatada.


ELABORACIÓN DE LOS BIZCOCHOS:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos el molde, tipo bizcochos pantera rosa, engrasando un poco cada cavidad con aceite de coco. Reservamos.

Preparamos el buttermilk, para ello ponemos la leche en una taza y le agregamos un chorrito de zumo de limón, dejamos reposar unos 10 minutos.

Mientras se prepara el buttermilk, cogemos las Oreo sin azúcar y retiramos el relleno, que después utilizaremos y lo dejamos en un bol. Trituramos las tapas de las galletas hasta conseguir una especie de harina.

En el bol de la amasadora, mezclamos todos los ingredientes hasta que se integren y obtengamos una mezcla homogénea. Repartimos la misma con la ayuda de una cuchara en las cavidades del molde que teníamos reservado 3/4 partes del mismo, es importante dejar un poco porque crecen durante el horneado.

Metemos en el horno unos 10-15 minutos o hasta que al pinchar nuestros bollitos con un palillo, éste salga limpio. Sacamos del horno y transcurridos tres minutos, desmoldamos sobre una rejilla y los dejamos enfriar por completo.

Ahora toca preparar el relleno, es tan sencillo como poner todos los ingredientes en la amasadora y mezclamos bien. Ponemos el relleno en una manga pastelera provista de una boquilla para relleno y lo dejamos reposar en la nevera para que adquiera mayor consistencia.

Después de una hora, pasamos a rellenar nuestros bollitos. Yo he rellenado por tres sitios, siempre por debajo de los bollitos para que no se vea.

Para acabar nuestros dulces, preparamos la cobertura. En dos tazones, ponemos los chocolates, en el blanco, añadimos 10 ml y en el cuenco de chocolate con leche añadimos los 40 ml restantes. Introducimos en el microondas hasta que el chocolate se funda y con la ayuda de una cuchara removemos hasta obtener una ganache.

Cubrimos cada bollito con la ganache de chocolate con leche de manera generosa y esperamos a que seque.

Para terminar, con la ayuda de una cucharilla, hacemos hilos de ganache de chocolate blanco a modo de cebra. Dejamos solidificar las coberturas por completo antes de degustar.

Pues aquí os dejo la receta que fue nuestra merienda el domingo. La disfrutamos como los que más en nuestra terraza con una taza de té bien fresquito, nos supieron a gloria. Y es que no hay nada mejor que disfrutar de la vida en la mejor compañía.



Sed felices, en siete días nos vemos y ya será verano!!!! Veremos qué os preparo, pero se avecina receta veraniega como la que más.

Besos mil amigos y gracias por pasaros un rato por aquí cada jueves.


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Cinnamon Rolls

jueves, 13 de junio de 2019


Si hay una receta americana de repostería de la que nunca me canso y de la que me enamoré para toda la eternidad desde el primer mordisco, fueron los Cinnamon Rolls.

En mi blog tengo varias recetas, con rellenos variados y de sabores diferentes pero sea cual sea el elegido, siempre es un  acierto. En casa nos encantan y desde que conozco a mi chico le estoy dando la paliza con estos pequeños enrollados.

Él nunca los había probado y como yo soy muy pesada pero no encontraba el momento de hacerlos en casa, terminó por ir a una tienda y probarlos y la verdad es que le encantaron. Al principio, y como suele ser normal, le parecieron un poco secos pero pronto se aficionó al sabor especial que tiene este bollito y cada vez que íbamos a la misma cafetería su elección era la misma.

 Cada vez que pedía uno y me decía lo bueno que estaba, yo saltaba con la misma canción: “Verás cuando pruebes los míos” pero nunca llegaba el momento. Hasta que un día delante de mis padres me dijo: “Tanto, tanto y siempre igual. Que los tuyos están muy buenos pero como no me los haces.....no puedo decir cuales están más buenos”.

Esa frase me hizo despertar y pensar: “tengo que superar estos rollos de canela de supermercado, refrigerados y congelados, hechos en cadena como sea. Aunque en realidad no hay problema, mis Rolls son infalibles”.

Así que el fin de semana pasado me puse manos a la obra y para más riesgo, hice esta masa que no había probado antes, utilizando buttermilk en su elaboración y lo cierto es que la jugosidad que le aporta es espectacular, se nota en el resultado final.

Para mí no hay nada mejor que hornear estos pequeños, toda la casa huele espectacular y cuesta un mundo esperar a que enfríen un poco para poder probar alguno y más en esta ocasión que me estaba jugando un primer o segundo puesto en el ranking de mi chico de Rollos de Canela. La lucha era dura, aunque yo estaba segura de que me alzaría con el premio.

¿Y cuál fue el resultado? Logicamente, el esperado. Me hice con el primer puesto y sin que el segundo me pisara los talones porque mis Cinnamon Rolls caseros no tienen competidor. Pero no lo digo porque sean míos, para nada, es que como lo casero y hecho en casa con amor, dedicación y paciencia es insuperable.

Para hacerme de rabiar, en el primer mordisco me dijo un simple....”No está del todo mal”, pero yo sabía que me engañaba, sus ojos, y sus labios repletos de glaseado, lo decían todo.

¡Estaban brutales!

Os prometo que esta receta es infalible y perfecta, los rollos quedan enormes, esponjosos y jugosos, con una textura inmejorable que acompañados del glaseado hacen que aún queden más tiernos y deliciosos. La combinación es perfecta y es que con canela, todo sabe mejor.

De esta receta salen 12 rolls enormes, lo que he hecho es congelar unos cuantos para poder disfrutarlos en mi comida libre. Tenerlos a mano resulta un peligro inminente y una provocación constante, así que congelados es más fácil para evitar tentaciones.

Duran hasta dos meses, solo es necesario, descongelar y calentar unos segundos en el micro antes de degustar. Calentitos son más que perfectos, os lo aseguro.


Ahora ya sí, después de toda la historia que envuelve esta receta más que repetida en mi blog, os dejo con ella.

INGREDIENTES:

  • 240 ml de buttermilk o suero de leche, se consigue poniendo unas gotas de limón en la leche entera y dejándola reposar unos 10 minutos.
  • 135grs de azúcar blanca.
  • 14 grs de levadura fresca de panadería.
  • 115 grs de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 2 huevos L a temperatura ambiente.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 558 grs de harina para todo uso.


INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 90 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 100 grs de azúcar blanca.
  • 2 cucharadas de canela molida.


INGREDIENTES PARA EL GLASEADO:

  • 50 grs de icing sugar.
  • 10 ml de leche entera.


ELABORACIÓN DE LA MASA:

En una cacerola pequeña, calentamos la leche a fuego lento hasta que esté tibia. Llegado a este punto, retiramos del fuego y la echamos en un bol y con la ayuda de una cuchara, agregamos el azúcar y la levadura y mezclamos bien. Cubrimos la mezcla con un paño y la dejamos reposar hasta que la levadura esté espumosa, aproximadamente 5-10 minutos.

En el bol de la amasadora equipada con el accesorio para el gancho o garfio propio para hacer masas (si no tenéis amasadora se puede hacer manual, pero es mayor el trabajo, eso sí, día de gym más que superado), batimos la mantequilla a velocidad baja hasta que se rompa ligeramente.

A continuación, agregamos huevos, uno a uno, y luego la sal. La mantequilla realmente no se mezclará con la mezcla, así que no os alarméis si se queda como cortada en pedazos. A baja velocidad, poco a poco agregamos la harina.

Una vez que todo está añadido, batimos a velocidad media-alta hasta que se forme una masa suave, aproximadamente serán unos 6 minutos más. Si no tenéis una amasadora este paso es manual, así que paciencia y a darle al bíceps.

Cuando la masa haya obtenido una consistencia adecuada, hacemos una bola con ella y la transferimos a un bol, el cual habremos engrasado previamente con un poco de aceite.  Cubrimos la masa con film transparente y la dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, aproximadamente unas 2 horas.

Trascurrido este tiempo, engrasamos el molde donde vamos a hacer nuestros Rolls y pasamos nuestra masa a una superficie enharinada y, utilizando un rodillo de amasar, formamos un rectángulo con la misma, asegurándonos de que toda la masa tiene el mismo grosor.

ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Con la ayuda de una brocha de cocina, extendemos la mantequilla ablandada por toda la masa. En un tazón pequeño, mezclamos la canela y el azúcar hasta que estén combinados  y luego espolvoreamos uniformemente sobre la masa engrasada con la mantequilla.

Enrollamos firmemente la masa por el lado más largo del rectángulo. Cortamos en  rollos 12 grandes y los colocamos en la bandeja para hornear que teníamos ya preparada.

Volvemos a cubrir los rollos con film transparente y  dejamos que suban hasta que el tamaño de los rollos se duplique, aproximadamente otras 2 horas.

Una vez que los rodillos hayan subido, precaliente el horno a  190 ° C y horneamos durante unos 25 minutos, hasta que estén doradas. Sacamos del horno y dejamos que se enfríen dentro del propio molde durante al menos unos 10 minutos mientras preparamos  el glaseado.

ELABORACIÓN DEL GLASEADO:

En un tazón, mezclamos los ingredientes con la ayuda de una cuchara hasta que no quede ningún grumo del azúcar.

Extendemos el glaseado sobre los rollos calientes para servirlos inmediatamente.

Como salen mucho, se pueden cubrir bien o meter en bolsas para congelar, aguantan a temperatura ambiente durante 3 días o en el refrigerador durante 5 días y si se congelan, hasta 2 meses.


Aunque igual de deliciosos están sin glaseado y acompañando una buena taza de té. La verdad es que estos dulces enrollados están tremendos de cualquier manera.

Animaos a probar esta nueva receta, os prometo que no os defraudará.

Nos vemos en siete días, sed felices amigos.

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Cheesecake de Chocolate Blanco

jueves, 6 de junio de 2019


Todo lo que gusta en una tarta de queso lo tiene ésta. Es cierto que elegí los ingredientes porque son los que más le gustan a mi chico y tras estar cinco días separados por motivos de trabajo, tenía que prepararle algo que realmente le gustara para darle la bienvenida cuando volviera a casa.

Por los ingredientes que lleva, los sabéis por el nombre del post, podéis pensar que resulta empalagosa y pesada pero para nada, en realidad yo también lo pensaba antes de hacerla pero el resultado es todo lo contrario. 

Es tan delicada que incluso cuesta sacar un trozo entero al partirla. Suave, con el sabor del chocolate blanco y la dulzura justa, hacen que un pedazo de esta cheesecake sea el broche perfecto para el fin de una comida o cena especial.

Se puede poner la típica base de galletas pero a mi chico no le gusta demasiado y yo también pensé que quizá le podía restar sabor al chocolate blanco, que ya sabéis que no es de los más intensos en cuanto a chocolates se refiere. En su lugar, opté por ponerle una ganache intensa de chocolate blanco para contrastar texturas y que se potenciara el sabor de este maravilloso ingrediente y el resultado fue espectacular.

Receta sencilla que se prepara en un momento, porque no existen razones para no disfrutar de un postre casero delicioso, hecho con amor y pasión.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 400 grs de queso crema.
  • 150 grs de azúcar blanca.
  • 90 ml de nata para montar.
  • 150 grs de chocolate blanco para postres.
  • 4 huevos M.
  • Una pizca de sal.


INGREDIENTES PARA LA GANACHE:

  • 150 grs de chocolate blanco para postres.
  • 50 grs de nata para montar.


ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Ponemos el horno a calentar a 180ºC  y preparamos un molde desmoldable con papel vegetal en su base y lo forramos alrededor con papel de aluminio. Esta tarta se hornea al baño María, de esta forma evitaremos que se pueda introducir algo de agua durante la cocción. Reservamos.

En un bol, ponemos el chocolate blanco troceado. Reservamos.

Calentamos la nata líquida hasta que hierva y en ese momento, la agregamos al chocolate y dejamos reposar unos cinco minutos. Transcurrido este tiempo, mezclamos con unas varillas hasta obtener una ganache de chocolate blanco. Reservamos.

En el bol de la amasadora, ponemos el queso crema junto con el azúcar y los huevos y lo batimos hasta que todos los ingredientes se integren.

En ese momento, añadimos la ganache de chocolate que teníamos reservada y la sal, y volvemos mezclar bien. 

Echamos la crema en el molde que teníamos preparado y lo colocamos dentro de una fuente preparada en el horno en la que habremos echado agua hirviendo para cocer nuestro pastel al baño María.

Horneamos durante unos 60 minutos o hasta que al pinchar el centro de nuestra tarta con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos nuestra cheesecake del horno y dejamos enfriar sin desmoldar. Lo ideal es dejarla reposar toda la noche en la nevera, como os digo siempre, con una cheesecake los sabores se intensifican y la textura mejora una barbaridad.

Una vez frío lo desmoldamos y reservamos.

ELABORACIÓN DE LA GANACHE PARA COBERTURA:

En un bol, ponemos el chocolate blanco troceado. Reservamos.

Calentamos la nata líquida hasta que hierva y en ese momento, la agregamos al chocolate y dejamos reposar unos cinco minutos. Transcurrido este tiempo, mezclamos con unas varillas hasta obtener nuestra ganache de chocolate blanco.

Dejamos enfriar y colocamos sobre la superficie de nuestra tarta de queso.

La cantidad es al gusto y como podéis ver en mi foto, a nosotros no nos gusta nada de nada por eso nuestra capa no es nada generosa.

Feliz semana y hasta el jueves amigos.


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Cookies Rellenas

jueves, 30 de mayo de 2019


Hace un tiempo, gracias, una vez más a internet, descubrí un sitio en Madrid donde vendían unas cookies rellenas que tenían una pinta brutal.

Cada foto que veía más y más me hacía babear, el relleno era de todo lo que te podías imaginar y más, todas mis chocolatinas preferidas del mundo mundial estaban dentro de estas galletas gorditas.
No podía dejar de visitar su página, estaba totalmente enganchada y la necesidad de probarlas y de hacerme con una caja cada día eran más y más grandes.

Imaginaros lo pesada que fui que un día, después de trabajar, mi chico se pasó por la tienda y me trajo una caja con un repertorio enorme de casi todos los sabores de la tienda.

Sinceramente, cuando vi la caja no sabía si ponerme a dar palmas, abrazar a mi chico como si no hubiera un mañana, cosa que hago habitualmente, o ponerme a probarlas sin dejar pasar ni un segundo. Tenían un aspecto espectacular, pero decidí serenarme y dejarlas para el postre, aunque en ese mismo momento hubiera dejado el pescado al vapor que tenía preparado para otro momento y me hubiera alimentado de cookies hasta dar fin a la caja del tesoro.

Cuando llegó el momento de la degustación, decidimos darles un golpe de calor en el micro para simular que estaban recién sacadas del horno, de esta forma el relleno se volvía blandito.

El resultado, deliciosas!!! Blanditas, sabrosas, tiernas y llenas de sabor, aunque para mi gusto con un relleno un poco escaso, quizá sea un poco exagerada pero....nada mejor que un relleno generoso para hacer de cada mordisco una delicia.

Tal adicción crearon estas galletas en mí que me puse a pensar en hacerlas en casa, buscando la mejor recetas de cookies del mundo mundial y rellenándolas a tope, para que no hubiera ni un solo bocado sin relleno.

Porque, aunque las compradas estaban de vicio máximo, no dejan de ser compradas, sin conocer al 100% los ingredientes utilizados y por supuesto, con un precio más que elevado por cada una de ellas.

Así que me puse a revisar en mi biblioteca repostera hasta dar con la receta perfecta de cookies americanas y di con ella, ahora al rellenarlas solo podía mejorar la cosa.

Y la verdad, después de hacerlas y probarlas, nada que añadir, como os imagináis las caseras les dan mil vueltas a las compradas, más grandes, gorditas y por supuesto sin escatimar en los ingredientes ni en las chocolatinas que están en su interior. Para nosotros ha sido un descubrimiento más que peligroso, están tan buenas que con calentarlas un par de segundos en el micro quedan como recién hechas. Y para colmo, se pueden congelar y disfrutar como si las acabaras de hacer, lo dicho, peligro que me acecha y que no deja de provocarme.

La receta es más que sencilla y con el precio de tres galletas en tienda, podéis preparar doce en casa. Merece la pena, ¿verdad?

INGREDIENTES:

  • 170 grs de mantequilla sin sal, ablandada a temperatura ambiente.
  • 150 grs de azúcar marrón claro.
  • 50 grs de azúcar blanca granulada.
  • 1 huevo grande, a temperatura ambiente.
  • 2 cucharaditas de extracto .de vainilla.
  • 250 grs de harina para todo uso.
  • 2 cucharaditas de maicena
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 225 grs de chips de chocolate semidulce.
  • Chocolatinas al gusto para el relleno y la decoración (Kinder Bueno y Twis fueron nuestras elegidas)


ELABORACIÓN:

En un tazón, mezclamos los ingredientes secos, es decir, la harina, la maicena, el bicarbonato de sodio y la sal. Reservamos.

En el bol de la amasadora mezclamos la mantequilla, el azúcar moreno y el azúcar blanca a velocidad media hasta que estén integrados y obtengamos una mezcla cremoso.

Añadimos el huevo y la vainilla y volvemos a mezclar bien, quizá será necesario raspar los lados y el fondo del bol con una espátula para ayudar a que se integren mejor los ingredientes.

Añadimos a nuestra masa los ingredientes secos que teníamos reservados y batimos a baja velocidad hasta que se combinen. 

La masa para galletas quedará un poco espesa, es lo normal. Bajamos la velocidad de la batidora y agregamos los chips de chocolate.

Cuando estén bien repartidos, hacemos una bola con nuestra masa de galletas. la cubrimos con film transparente y las metemos en la nevera durante al menos 1 hora y hasta 2 días. Este paso es obligatorio para que nuestras cookies queden perfectas.

Sacamos la masa para galletas del refrigerador y deje reposar a temperatura ambiente durante 10 minutos. 

En este tiempo, precalentamos el horno a 180º y preparamos una bandeja para galletas poniendo papel de hornear en su base. Reservamos.

Trabajamos un poco la masa con las manos y hacemos 24 bolas del mismo tamaño. Ponemos seis en nuestra bandeja y con las manos la aplastamos un poco, sobre ella ponemos un trozo de la chocolatina elegida para el relleno, cuando la tengamos preparada, cogemos otra bolita de masa y la ponemos encima con el fin de tapar el relleno, tal y como os muestro en la foto.

En ella podéis ver como solo está terminada y rellena la de abajo a la derecha, a las demás les fala la tapa de masa.


Repetimos la misma operación con el resto de galletas, os saldrán 12.

Horneamos durante 10 a 12 minutos, hasta que estén un poco doradas alrededor de los bordes.

Al sacarlas del horno, las galletas son extremadamente delicadas por lo que es necesario dejarlas enfriar durante 5 minutos sobre la bandeja para hornear con el fin de evitar que se rompan. 

Para terminar, mientras las galletas aún están calientes, presionamos algunos chips de chocolate adicionales en la parte superior y más trozos de chocolatinas, las mismas que hemos usado en el interior. 

Transferimos las cookies a una rejilla para dejarlas enfriar completamente.

Esta maravilla de galletas se mantienen frescas cubiertas a temperatura ambiente hasta 1 semana y si, como os comenté anteriormente, las congeláis, quedan ideales hasta que decidáis daros un delicioso capricho.

Besos enormes, que tengáis un día estupendo.

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Trufas de Oreo y Chocolate Blanco Saludables

jueves, 23 de mayo de 2019



Llega el fin de semana y nada me apetece más que comer chocolate, pero en mi mente surgen mensajes contradictorios.

Quiero chocolate pero quiero seguir cuidándome, que a la vuelta de la esquina está el verano y tengo que empezar a enseñar mis curvas, que en invierno se está de lujo con tanta capa de ropa puesta, pero en nada tenemos que empezar a ponernos esa ropa tan fresquita y que poco deja a la imaginación.

Así que ......manos a la obra, receta saludable en marcha.

Lo que no quiero es negarme un capricho, o dos, al menos el fin de semana. Es cierto que entre semana soy muy fuerte y no caigo en tentaciones varias, y mira que mi casa es todo un peligro, particularmente mi armario preferido, donde guardo mis tesoros más preciados, aquello que se envuelven el paquetes naranjas y que saben a cacahuete a tope, o mi congelador, que está repleto de mis helado más favoritos del mundo mundial. 

Pero NO, entre semana soy fiel y sigo mi plan de alimentación, me siento bien y feliz cuidándome y yendo al gimnasio, momento que también comparto con mi chico, lo que le añade un plus total al entrenamiento, aunque a veces es un poco duro conmigo y yo termino sacando mi morro, jajaja es tan bueno que me aguanta lo que nadie sabe.

Pero claro, el fin de semana hay que darse algún capricho y disfrutar de la vida y para mí, esto siempre va acompañado de algún dulce, que para eso estoy siete días (de sábado a sábado) sin probar ni gota, por eso, siempre que es posible intento preparar alguna delicia que me haga disfrutar al máximo pero reduciendo calorías en la medida de lo posible.

Y digo esto porque, como ya os he comentado en alguna otra ocasión, leer que algo es "saludable" o "healthy", no significa que no tenga calorías y que se pueda comer sin medida, NO!!! Se puede comer, pero sabiendo que aunque engorda menos que un dulce normal, éste también lleva calorías, por eso ojo con autoengañarnos.
Para estas trufas he usado ingredientes sin azúcar añadido y sin grasa de palma, por supuesto, además, con el fin de añadirle un aporte extra de proteína he utilizado queso proteico bajo en grasas, por lo que un bocado de esta maravilla no solo resulta delicioso, sino también nutritivo.

Sencillas, rápidas, ricas y saludables, imposible pedirles más.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:


16 galletas tipo Oreo sin azúcar.
120 grs de queso de untar proteico bajo en grasas.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

225 grs de chocolate blanco sin azúcar.
50 ml de leche desnatada sin lactosa.
1 galleta tipo Oreo sin azúcar.

ELABORACIÓN:

Vamos a empezar con el relleno. Para ello, ponemos todas nuestras galletas en el procesador de alimentos y las trituramos hasta que obtengamos una especie de harina.

Pasamos nuestra harina de galletas a un bol y añadimos el queso proteico, con la ayuda de una cucharada mezclamos bien hasta que ambos ingredientes se integren y obtengamos una masa manejable con las manos.
Ponemos papel vegetal en un bandeja y con las manos vamos formando bolitas con nuestra masa del tamaño que más nos guste, pero os aconsejo que no sean muy grandes porque son contundentes. Cuando tengamos todas las bolitas hechas, metemos la bandeja en la nevera para que adquieran consistencia.

Mientras preparamos la cobertura, en un bol apto para el microondas, ponemos el chocolate blanco sin azúcar troceado y la leche y calentamos en intervalos cortos de tiempo, repetimos la operación las  veces necesarias hasta que obtengamos una ganache fina y cremosa. Dejamos templar.

Sacamos nuestras trufas de la nevera y con ayuda de un palillo, las sumergimos una a una en nuestro chocolate blanco, cuando acabemos con todas las metemos de nuevo en la nevera hasta que la cobertura endurezca.

Será necesario repetir la operación del baño de chocolate ya que al ser chocolate blanco, queda más fino y se transparenta el relleno. 

Volvemos a bañar nuestras trufas en chocolate blanco, antes de volver a dejar reposar en la nevera, ponemos un poco de galleta Oreo desmigada por encima a modo de decoración.

Dejamos enfriar hasta el momento de servir.

Y hasta aquí el snack de hoy, os debo confesar que resultan totalmente adictivas, así que cuidado con los viajes hasta la cocina, el sábado en mi casa dimos unos cuantos jajaja.


Feliz semana, besos y hasta el próximo jueves.

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Tarta de Queso de la Viña

jueves, 16 de mayo de 2019


Muchos estaba tardando en hacer esta maravilla de tarta. Había tanto boom en internet que casi que me daba pereza ponerme con ella pero claro, si tu chico es un amante incondicional de las tartas de queso y cada vez que sales a comer fuera ya sabes cual será su postre.....mucho estaba tardando en comprobar con mis propias papilas gustativas si realmente todo lo que se decía en las redes de esta tarta era o no cierto.

Y la verdad es que después de probarla y de disfrutarla, debo decir que todo lo que haya podido leer antes sobre este manjar se queda más que corto, ha superado mis expectativas más que con creces porque sencillamente es un postre digno de mención porque queda realmente perfecto.

Antes de decirme por cuál hacer, como he comentado anteriormente, en el ciberespacio hay miles de referencias y recetas varias, estuve investigando sobre su origen para poder elegir los ingredientes y las cantidades de los mismos que más me convencieran, con el fin de conseguir que de mi horno saliera la mejor tarta de queso de la historia de mi cocina.

La historia de esta tarta nace en La Viña, en la parte vieja de San Sebastián, en un establecimiento abierto desde el desde 1959 y que desde hace 28 años sirve esta tarta que se ganó la fama de ser una de las mejores de queso de España desde hace 10 años.

Las características de este maravilloso pastel son los siguientes: debe estar tostada por fuera y suave y cremosa por dentro y se hornea con papel vegetal alrededor del mismo. No es una tarta que implique mucho trabajo, pues se mezclan todos los ingredientes y se meten en el horno, sin baño María y sin mayores preocupaciones sobre la temperatura.

Pesa alrededor de dos kilos, prescinde de la base de galleta y la mantequilla y solo tiene cinco ingredientes: queso crema, azúcar, huevos, nata y harina. No obstante, en las cantidades está el secreto e influye mucho el ojo del cocinero para el horneado y para poder conseguir ese efecto cremoso en su interior, por lo que es muy importante respetar el tiempo de horneado si se quiere conseguir la verdadera Tarta de la Viña.

Existen infinitas recetas, cada una con sus medidas y cantidades de ingredientes, por lo que yo he mirado y he decido utilizar lo que os pongo a continuación y os aseguro que fueron todo un acierto.
Tendríais que haber visto la cara de mi chico cuando vio el corte y vio como el centro de la tarta estaba poco cuajado, ¡casi se pone a dar palmas!, pero es que al probarla....no se puede describir, y os prometo que yo estaba bastante escéptica pero el resultado superó todas mis expectativas queda realmente espectacular.

Cremosa, tierna, con un sabor ligero y delicado pero a su vez intenso, tanto que se funde en la boca haciendo que te den ganas de llenar la cuchara sin parar.

A mi media naranja le ha gustado tanto que poco ha tardado en pedirme que le haga otra y como quiero hacerle el hombre más feliz del mundo mundial, haré el esfuerzo de preparar otra deliciosa tarta de la Viña, todo sea por mantenerle enamorado jajaja.

INGREDIENTES: 

  • 1 kg de queso crema.
  • 300 grs de azúcar blanca.
  • 1 cucharada colmada de harina de todo uso.
  • 500 ml de nata para montar.
  • 5 huevos.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 220º y preparamos un molde redondo desmoldable con papel vegetal a su alrededor. Reservamos.

En el bol de la amasadora, ponemos todos los ingredientes y los mezclamos hasta conseguir una mezcla homogénea. 

Echamos la mezcla en el molde que teníamos reservado e introducimos en el horno, durante 40 minutos.

Transcurrido este tiempo, sacamos nuestra tarta del horno, la cual estará muy blandita por el centro, pero tranquilos, es así como debe quedar para conseguir en nuestra tarta quede perfecta, se endurecerá en cuanto se enfríe. 

Cuando se haya enfriado, la metemos en la nevera, os recomiendo hacerla de un día para otro y que pase toda la noche en el refrigerador, de esta manera el sabor será más espectacular aún, eso sí, solo si sois capaces de esperar hasta el día siguiente y no asaltar la nevera en mitad de la noche.

Besos llenos de queso, nos vemos en siete días amigos.

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