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Cinnamon Rolls

jueves, 13 de junio de 2019


Si hay una receta americana de repostería de la que nunca me canso y de la que me enamoré para toda la eternidad desde el primer mordisco, fueron los Cinnamon Rolls.

En mi blog tengo varias recetas, con rellenos variados y de sabores diferentes pero sea cual sea el elegido, siempre es un  acierto. En casa nos encantan y desde que conozco a mi chico le estoy dando la paliza con estos pequeños enrollados.

Él nunca los había probado y como yo soy muy pesada pero no encontraba el momento de hacerlos en casa, terminó por ir a una tienda y probarlos y la verdad es que le encantaron. Al principio, y como suele ser normal, le parecieron un poco secos pero pronto se aficionó al sabor especial que tiene este bollito y cada vez que íbamos a la misma cafetería su elección era la misma.

 Cada vez que pedía uno y me decía lo bueno que estaba, yo saltaba con la misma canción: “Verás cuando pruebes los míos” pero nunca llegaba el momento. Hasta que un día delante de mis padres me dijo: “Tanto, tanto y siempre igual. Que los tuyos están muy buenos pero como no me los haces.....no puedo decir cuales están más buenos”.

Esa frase me hizo despertar y pensar: “tengo que superar estos rollos de canela de supermercado, refrigerados y congelados, hechos en cadena como sea. Aunque en realidad no hay problema, mis Rolls son infalibles”.

Así que el fin de semana pasado me puse manos a la obra y para más riesgo, hice esta masa que no había probado antes, utilizando buttermilk en su elaboración y lo cierto es que la jugosidad que le aporta es espectacular, se nota en el resultado final.

Para mí no hay nada mejor que hornear estos pequeños, toda la casa huele espectacular y cuesta un mundo esperar a que enfríen un poco para poder probar alguno y más en esta ocasión que me estaba jugando un primer o segundo puesto en el ranking de mi chico de Rollos de Canela. La lucha era dura, aunque yo estaba segura de que me alzaría con el premio.

¿Y cuál fue el resultado? Logicamente, el esperado. Me hice con el primer puesto y sin que el segundo me pisara los talones porque mis Cinnamon Rolls caseros no tienen competidor. Pero no lo digo porque sean míos, para nada, es que como lo casero y hecho en casa con amor, dedicación y paciencia es insuperable.

Para hacerme de rabiar, en el primer mordisco me dijo un simple....”No está del todo mal”, pero yo sabía que me engañaba, sus ojos, y sus labios repletos de glaseado, lo decían todo.

¡Estaban brutales!

Os prometo que esta receta es infalible y perfecta, los rollos quedan enormes, esponjosos y jugosos, con una textura inmejorable que acompañados del glaseado hacen que aún queden más tiernos y deliciosos. La combinación es perfecta y es que con canela, todo sabe mejor.

De esta receta salen 12 rolls enormes, lo que he hecho es congelar unos cuantos para poder disfrutarlos en mi comida libre. Tenerlos a mano resulta un peligro inminente y una provocación constante, así que congelados es más fácil para evitar tentaciones.

Duran hasta dos meses, solo es necesario, descongelar y calentar unos segundos en el micro antes de degustar. Calentitos son más que perfectos, os lo aseguro.


Ahora ya sí, después de toda la historia que envuelve esta receta más que repetida en mi blog, os dejo con ella.

INGREDIENTES:

  • 240 ml de buttermilk o suero de leche, se consigue poniendo unas gotas de limón en la leche entera y dejándola reposar unos 10 minutos.
  • 135grs de azúcar blanca.
  • 14 grs de levadura fresca de panadería.
  • 115 grs de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 2 huevos L a temperatura ambiente.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 558 grs de harina para todo uso.


INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 90 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 100 grs de azúcar blanca.
  • 2 cucharadas de canela molida.


INGREDIENTES PARA EL GLASEADO:

  • 50 grs de icing sugar.
  • 10 ml de leche entera.


ELABORACIÓN DE LA MASA:

En una cacerola pequeña, calentamos la leche a fuego lento hasta que esté tibia. Llegado a este punto, retiramos del fuego y la echamos en un bol y con la ayuda de una cuchara, agregamos el azúcar y la levadura y mezclamos bien. Cubrimos la mezcla con un paño y la dejamos reposar hasta que la levadura esté espumosa, aproximadamente 5-10 minutos.

En el bol de la amasadora equipada con el accesorio para el gancho o garfio propio para hacer masas (si no tenéis amasadora se puede hacer manual, pero es mayor el trabajo, eso sí, día de gym más que superado), batimos la mantequilla a velocidad baja hasta que se rompa ligeramente.

A continuación, agregamos huevos, uno a uno, y luego la sal. La mantequilla realmente no se mezclará con la mezcla, así que no os alarméis si se queda como cortada en pedazos. A baja velocidad, poco a poco agregamos la harina.

Una vez que todo está añadido, batimos a velocidad media-alta hasta que se forme una masa suave, aproximadamente serán unos 6 minutos más. Si no tenéis una amasadora este paso es manual, así que paciencia y a darle al bíceps.

Cuando la masa haya obtenido una consistencia adecuada, hacemos una bola con ella y la transferimos a un bol, el cual habremos engrasado previamente con un poco de aceite.  Cubrimos la masa con film transparente y la dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, aproximadamente unas 2 horas.

Trascurrido este tiempo, engrasamos el molde donde vamos a hacer nuestros Rolls y pasamos nuestra masa a una superficie enharinada y, utilizando un rodillo de amasar, formamos un rectángulo con la misma, asegurándonos de que toda la masa tiene el mismo grosor.

ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Con la ayuda de una brocha de cocina, extendemos la mantequilla ablandada por toda la masa. En un tazón pequeño, mezclamos la canela y el azúcar hasta que estén combinados  y luego espolvoreamos uniformemente sobre la masa engrasada con la mantequilla.

Enrollamos firmemente la masa por el lado más largo del rectángulo. Cortamos en  rollos 12 grandes y los colocamos en la bandeja para hornear que teníamos ya preparada.

Volvemos a cubrir los rollos con film transparente y  dejamos que suban hasta que el tamaño de los rollos se duplique, aproximadamente otras 2 horas.

Una vez que los rodillos hayan subido, precaliente el horno a  190 ° C y horneamos durante unos 25 minutos, hasta que estén doradas. Sacamos del horno y dejamos que se enfríen dentro del propio molde durante al menos unos 10 minutos mientras preparamos  el glaseado.

ELABORACIÓN DEL GLASEADO:

En un tazón, mezclamos los ingredientes con la ayuda de una cuchara hasta que no quede ningún grumo del azúcar.

Extendemos el glaseado sobre los rollos calientes para servirlos inmediatamente.

Como salen mucho, se pueden cubrir bien o meter en bolsas para congelar, aguantan a temperatura ambiente durante 3 días o en el refrigerador durante 5 días y si se congelan, hasta 2 meses.


Aunque igual de deliciosos están sin glaseado y acompañando una buena taza de té. La verdad es que estos dulces enrollados están tremendos de cualquier manera.

Animaos a probar esta nueva receta, os prometo que no os defraudará.

Nos vemos en siete días, sed felices amigos.

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Cheesecake de Chocolate Blanco

jueves, 6 de junio de 2019


Todo lo que gusta en una tarta de queso lo tiene ésta. Es cierto que elegí los ingredientes porque son los que más le gustan a mi chico y tras estar cinco días separados por motivos de trabajo, tenía que prepararle algo que realmente le gustara para darle la bienvenida cuando volviera a casa.

Por los ingredientes que lleva, los sabéis por el nombre del post, podéis pensar que resulta empalagosa y pesada pero para nada, en realidad yo también lo pensaba antes de hacerla pero el resultado es todo lo contrario. 

Es tan delicada que incluso cuesta sacar un trozo entero al partirla. Suave, con el sabor del chocolate blanco y la dulzura justa, hacen que un pedazo de esta cheesecake sea el broche perfecto para el fin de una comida o cena especial.

Se puede poner la típica base de galletas pero a mi chico no le gusta demasiado y yo también pensé que quizá le podía restar sabor al chocolate blanco, que ya sabéis que no es de los más intensos en cuanto a chocolates se refiere. En su lugar, opté por ponerle una ganache intensa de chocolate blanco para contrastar texturas y que se potenciara el sabor de este maravilloso ingrediente y el resultado fue espectacular.

Receta sencilla que se prepara en un momento, porque no existen razones para no disfrutar de un postre casero delicioso, hecho con amor y pasión.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 400 grs de queso crema.
  • 150 grs de azúcar blanca.
  • 90 ml de nata para montar.
  • 150 grs de chocolate blanco para postres.
  • 4 huevos M.
  • Una pizca de sal.


INGREDIENTES PARA LA GANACHE:

  • 150 grs de chocolate blanco para postres.
  • 50 grs de nata para montar.


ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Ponemos el horno a calentar a 180ºC  y preparamos un molde desmoldable con papel vegetal en su base y lo forramos alrededor con papel de aluminio. Esta tarta se hornea al baño María, de esta forma evitaremos que se pueda introducir algo de agua durante la cocción. Reservamos.

En un bol, ponemos el chocolate blanco troceado. Reservamos.

Calentamos la nata líquida hasta que hierva y en ese momento, la agregamos al chocolate y dejamos reposar unos cinco minutos. Transcurrido este tiempo, mezclamos con unas varillas hasta obtener una ganache de chocolate blanco. Reservamos.

En el bol de la amasadora, ponemos el queso crema junto con el azúcar y los huevos y lo batimos hasta que todos los ingredientes se integren.

En ese momento, añadimos la ganache de chocolate que teníamos reservada y la sal, y volvemos mezclar bien. 

Echamos la crema en el molde que teníamos preparado y lo colocamos dentro de una fuente preparada en el horno en la que habremos echado agua hirviendo para cocer nuestro pastel al baño María.

Horneamos durante unos 60 minutos o hasta que al pinchar el centro de nuestra tarta con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos nuestra cheesecake del horno y dejamos enfriar sin desmoldar. Lo ideal es dejarla reposar toda la noche en la nevera, como os digo siempre, con una cheesecake los sabores se intensifican y la textura mejora una barbaridad.

Una vez frío lo desmoldamos y reservamos.

ELABORACIÓN DE LA GANACHE PARA COBERTURA:

En un bol, ponemos el chocolate blanco troceado. Reservamos.

Calentamos la nata líquida hasta que hierva y en ese momento, la agregamos al chocolate y dejamos reposar unos cinco minutos. Transcurrido este tiempo, mezclamos con unas varillas hasta obtener nuestra ganache de chocolate blanco.

Dejamos enfriar y colocamos sobre la superficie de nuestra tarta de queso.

La cantidad es al gusto y como podéis ver en mi foto, a nosotros no nos gusta nada de nada por eso nuestra capa no es nada generosa.

Feliz semana y hasta el jueves amigos.


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Cookies Rellenas

jueves, 30 de mayo de 2019


Hace un tiempo, gracias, una vez más a internet, descubrí un sitio en Madrid donde vendían unas cookies rellenas que tenían una pinta brutal.

Cada foto que veía más y más me hacía babear, el relleno era de todo lo que te podías imaginar y más, todas mis chocolatinas preferidas del mundo mundial estaban dentro de estas galletas gorditas.
No podía dejar de visitar su página, estaba totalmente enganchada y la necesidad de probarlas y de hacerme con una caja cada día eran más y más grandes.

Imaginaros lo pesada que fui que un día, después de trabajar, mi chico se pasó por la tienda y me trajo una caja con un repertorio enorme de casi todos los sabores de la tienda.

Sinceramente, cuando vi la caja no sabía si ponerme a dar palmas, abrazar a mi chico como si no hubiera un mañana, cosa que hago habitualmente, o ponerme a probarlas sin dejar pasar ni un segundo. Tenían un aspecto espectacular, pero decidí serenarme y dejarlas para el postre, aunque en ese mismo momento hubiera dejado el pescado al vapor que tenía preparado para otro momento y me hubiera alimentado de cookies hasta dar fin a la caja del tesoro.

Cuando llegó el momento de la degustación, decidimos darles un golpe de calor en el micro para simular que estaban recién sacadas del horno, de esta forma el relleno se volvía blandito.

El resultado, deliciosas!!! Blanditas, sabrosas, tiernas y llenas de sabor, aunque para mi gusto con un relleno un poco escaso, quizá sea un poco exagerada pero....nada mejor que un relleno generoso para hacer de cada mordisco una delicia.

Tal adicción crearon estas galletas en mí que me puse a pensar en hacerlas en casa, buscando la mejor recetas de cookies del mundo mundial y rellenándolas a tope, para que no hubiera ni un solo bocado sin relleno.

Porque, aunque las compradas estaban de vicio máximo, no dejan de ser compradas, sin conocer al 100% los ingredientes utilizados y por supuesto, con un precio más que elevado por cada una de ellas.

Así que me puse a revisar en mi biblioteca repostera hasta dar con la receta perfecta de cookies americanas y di con ella, ahora al rellenarlas solo podía mejorar la cosa.

Y la verdad, después de hacerlas y probarlas, nada que añadir, como os imagináis las caseras les dan mil vueltas a las compradas, más grandes, gorditas y por supuesto sin escatimar en los ingredientes ni en las chocolatinas que están en su interior. Para nosotros ha sido un descubrimiento más que peligroso, están tan buenas que con calentarlas un par de segundos en el micro quedan como recién hechas. Y para colmo, se pueden congelar y disfrutar como si las acabaras de hacer, lo dicho, peligro que me acecha y que no deja de provocarme.

La receta es más que sencilla y con el precio de tres galletas en tienda, podéis preparar doce en casa. Merece la pena, ¿verdad?

INGREDIENTES:

  • 170 grs de mantequilla sin sal, ablandada a temperatura ambiente.
  • 150 grs de azúcar marrón claro.
  • 50 grs de azúcar blanca granulada.
  • 1 huevo grande, a temperatura ambiente.
  • 2 cucharaditas de extracto .de vainilla.
  • 250 grs de harina para todo uso.
  • 2 cucharaditas de maicena
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 225 grs de chips de chocolate semidulce.
  • Chocolatinas al gusto para el relleno y la decoración (Kinder Bueno y Twis fueron nuestras elegidas)


ELABORACIÓN:

En un tazón, mezclamos los ingredientes secos, es decir, la harina, la maicena, el bicarbonato de sodio y la sal. Reservamos.

En el bol de la amasadora mezclamos la mantequilla, el azúcar moreno y el azúcar blanca a velocidad media hasta que estén integrados y obtengamos una mezcla cremoso.

Añadimos el huevo y la vainilla y volvemos a mezclar bien, quizá será necesario raspar los lados y el fondo del bol con una espátula para ayudar a que se integren mejor los ingredientes.

Añadimos a nuestra masa los ingredientes secos que teníamos reservados y batimos a baja velocidad hasta que se combinen. 

La masa para galletas quedará un poco espesa, es lo normal. Bajamos la velocidad de la batidora y agregamos los chips de chocolate.

Cuando estén bien repartidos, hacemos una bola con nuestra masa de galletas. la cubrimos con film transparente y las metemos en la nevera durante al menos 1 hora y hasta 2 días. Este paso es obligatorio para que nuestras cookies queden perfectas.

Sacamos la masa para galletas del refrigerador y deje reposar a temperatura ambiente durante 10 minutos. 

En este tiempo, precalentamos el horno a 180º y preparamos una bandeja para galletas poniendo papel de hornear en su base. Reservamos.

Trabajamos un poco la masa con las manos y hacemos 24 bolas del mismo tamaño. Ponemos seis en nuestra bandeja y con las manos la aplastamos un poco, sobre ella ponemos un trozo de la chocolatina elegida para el relleno, cuando la tengamos preparada, cogemos otra bolita de masa y la ponemos encima con el fin de tapar el relleno, tal y como os muestro en la foto.

En ella podéis ver como solo está terminada y rellena la de abajo a la derecha, a las demás les fala la tapa de masa.


Repetimos la misma operación con el resto de galletas, os saldrán 12.

Horneamos durante 10 a 12 minutos, hasta que estén un poco doradas alrededor de los bordes.

Al sacarlas del horno, las galletas son extremadamente delicadas por lo que es necesario dejarlas enfriar durante 5 minutos sobre la bandeja para hornear con el fin de evitar que se rompan. 

Para terminar, mientras las galletas aún están calientes, presionamos algunos chips de chocolate adicionales en la parte superior y más trozos de chocolatinas, las mismas que hemos usado en el interior. 

Transferimos las cookies a una rejilla para dejarlas enfriar completamente.

Esta maravilla de galletas se mantienen frescas cubiertas a temperatura ambiente hasta 1 semana y si, como os comenté anteriormente, las congeláis, quedan ideales hasta que decidáis daros un delicioso capricho.

Besos enormes, que tengáis un día estupendo.

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Trufas de Oreo y Chocolate Blanco Saludables

jueves, 23 de mayo de 2019



Llega el fin de semana y nada me apetece más que comer chocolate, pero en mi mente surgen mensajes contradictorios.

Quiero chocolate pero quiero seguir cuidándome, que a la vuelta de la esquina está el verano y tengo que empezar a enseñar mis curvas, que en invierno se está de lujo con tanta capa de ropa puesta, pero en nada tenemos que empezar a ponernos esa ropa tan fresquita y que poco deja a la imaginación.

Así que ......manos a la obra, receta saludable en marcha.

Lo que no quiero es negarme un capricho, o dos, al menos el fin de semana. Es cierto que entre semana soy muy fuerte y no caigo en tentaciones varias, y mira que mi casa es todo un peligro, particularmente mi armario preferido, donde guardo mis tesoros más preciados, aquello que se envuelven el paquetes naranjas y que saben a cacahuete a tope, o mi congelador, que está repleto de mis helado más favoritos del mundo mundial. 

Pero NO, entre semana soy fiel y sigo mi plan de alimentación, me siento bien y feliz cuidándome y yendo al gimnasio, momento que también comparto con mi chico, lo que le añade un plus total al entrenamiento, aunque a veces es un poco duro conmigo y yo termino sacando mi morro, jajaja es tan bueno que me aguanta lo que nadie sabe.

Pero claro, el fin de semana hay que darse algún capricho y disfrutar de la vida y para mí, esto siempre va acompañado de algún dulce, que para eso estoy siete días (de sábado a sábado) sin probar ni gota, por eso, siempre que es posible intento preparar alguna delicia que me haga disfrutar al máximo pero reduciendo calorías en la medida de lo posible.

Y digo esto porque, como ya os he comentado en alguna otra ocasión, leer que algo es "saludable" o "healthy", no significa que no tenga calorías y que se pueda comer sin medida, NO!!! Se puede comer, pero sabiendo que aunque engorda menos que un dulce normal, éste también lleva calorías, por eso ojo con autoengañarnos.
Para estas trufas he usado ingredientes sin azúcar añadido y sin grasa de palma, por supuesto, además, con el fin de añadirle un aporte extra de proteína he utilizado queso proteico bajo en grasas, por lo que un bocado de esta maravilla no solo resulta delicioso, sino también nutritivo.

Sencillas, rápidas, ricas y saludables, imposible pedirles más.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:


16 galletas tipo Oreo sin azúcar.
120 grs de queso de untar proteico bajo en grasas.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

225 grs de chocolate blanco sin azúcar.
50 ml de leche desnatada sin lactosa.
1 galleta tipo Oreo sin azúcar.

ELABORACIÓN:

Vamos a empezar con el relleno. Para ello, ponemos todas nuestras galletas en el procesador de alimentos y las trituramos hasta que obtengamos una especie de harina.

Pasamos nuestra harina de galletas a un bol y añadimos el queso proteico, con la ayuda de una cucharada mezclamos bien hasta que ambos ingredientes se integren y obtengamos una masa manejable con las manos.
Ponemos papel vegetal en un bandeja y con las manos vamos formando bolitas con nuestra masa del tamaño que más nos guste, pero os aconsejo que no sean muy grandes porque son contundentes. Cuando tengamos todas las bolitas hechas, metemos la bandeja en la nevera para que adquieran consistencia.

Mientras preparamos la cobertura, en un bol apto para el microondas, ponemos el chocolate blanco sin azúcar troceado y la leche y calentamos en intervalos cortos de tiempo, repetimos la operación las  veces necesarias hasta que obtengamos una ganache fina y cremosa. Dejamos templar.

Sacamos nuestras trufas de la nevera y con ayuda de un palillo, las sumergimos una a una en nuestro chocolate blanco, cuando acabemos con todas las metemos de nuevo en la nevera hasta que la cobertura endurezca.

Será necesario repetir la operación del baño de chocolate ya que al ser chocolate blanco, queda más fino y se transparenta el relleno. 

Volvemos a bañar nuestras trufas en chocolate blanco, antes de volver a dejar reposar en la nevera, ponemos un poco de galleta Oreo desmigada por encima a modo de decoración.

Dejamos enfriar hasta el momento de servir.

Y hasta aquí el snack de hoy, os debo confesar que resultan totalmente adictivas, así que cuidado con los viajes hasta la cocina, el sábado en mi casa dimos unos cuantos jajaja.


Feliz semana, besos y hasta el próximo jueves.

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Tarta de Queso de la Viña

jueves, 16 de mayo de 2019


Muchos estaba tardando en hacer esta maravilla de tarta. Había tanto boom en internet que casi que me daba pereza ponerme con ella pero claro, si tu chico es un amante incondicional de las tartas de queso y cada vez que sales a comer fuera ya sabes cual será su postre.....mucho estaba tardando en comprobar con mis propias papilas gustativas si realmente todo lo que se decía en las redes de esta tarta era o no cierto.

Y la verdad es que después de probarla y de disfrutarla, debo decir que todo lo que haya podido leer antes sobre este manjar se queda más que corto, ha superado mis expectativas más que con creces porque sencillamente es un postre digno de mención porque queda realmente perfecto.

Antes de decirme por cuál hacer, como he comentado anteriormente, en el ciberespacio hay miles de referencias y recetas varias, estuve investigando sobre su origen para poder elegir los ingredientes y las cantidades de los mismos que más me convencieran, con el fin de conseguir que de mi horno saliera la mejor tarta de queso de la historia de mi cocina.

La historia de esta tarta nace en La Viña, en la parte vieja de San Sebastián, en un establecimiento abierto desde el desde 1959 y que desde hace 28 años sirve esta tarta que se ganó la fama de ser una de las mejores de queso de España desde hace 10 años.

Las características de este maravilloso pastel son los siguientes: debe estar tostada por fuera y suave y cremosa por dentro y se hornea con papel vegetal alrededor del mismo. No es una tarta que implique mucho trabajo, pues se mezclan todos los ingredientes y se meten en el horno, sin baño María y sin mayores preocupaciones sobre la temperatura.

Pesa alrededor de dos kilos, prescinde de la base de galleta y la mantequilla y solo tiene cinco ingredientes: queso crema, azúcar, huevos, nata y harina. No obstante, en las cantidades está el secreto e influye mucho el ojo del cocinero para el horneado y para poder conseguir ese efecto cremoso en su interior, por lo que es muy importante respetar el tiempo de horneado si se quiere conseguir la verdadera Tarta de la Viña.

Existen infinitas recetas, cada una con sus medidas y cantidades de ingredientes, por lo que yo he mirado y he decido utilizar lo que os pongo a continuación y os aseguro que fueron todo un acierto.
Tendríais que haber visto la cara de mi chico cuando vio el corte y vio como el centro de la tarta estaba poco cuajado, ¡casi se pone a dar palmas!, pero es que al probarla....no se puede describir, y os prometo que yo estaba bastante escéptica pero el resultado superó todas mis expectativas queda realmente espectacular.

Cremosa, tierna, con un sabor ligero y delicado pero a su vez intenso, tanto que se funde en la boca haciendo que te den ganas de llenar la cuchara sin parar.

A mi media naranja le ha gustado tanto que poco ha tardado en pedirme que le haga otra y como quiero hacerle el hombre más feliz del mundo mundial, haré el esfuerzo de preparar otra deliciosa tarta de la Viña, todo sea por mantenerle enamorado jajaja.

INGREDIENTES: 

  • 1 kg de queso crema.
  • 300 grs de azúcar blanca.
  • 1 cucharada colmada de harina de todo uso.
  • 500 ml de nata para montar.
  • 5 huevos.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 220º y preparamos un molde redondo desmoldable con papel vegetal a su alrededor. Reservamos.

En el bol de la amasadora, ponemos todos los ingredientes y los mezclamos hasta conseguir una mezcla homogénea. 

Echamos la mezcla en el molde que teníamos reservado e introducimos en el horno, durante 40 minutos.

Transcurrido este tiempo, sacamos nuestra tarta del horno, la cual estará muy blandita por el centro, pero tranquilos, es así como debe quedar para conseguir en nuestra tarta quede perfecta, se endurecerá en cuanto se enfríe. 

Cuando se haya enfriado, la metemos en la nevera, os recomiendo hacerla de un día para otro y que pase toda la noche en el refrigerador, de esta manera el sabor será más espectacular aún, eso sí, solo si sois capaces de esperar hasta el día siguiente y no asaltar la nevera en mitad de la noche.

Besos llenos de queso, nos vemos en siete días amigos.

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Pan de Hamburguesa Casero

jueves, 9 de mayo de 2019




Supongo que como muchos de vosotros, amigos que me leéis cada jeuves y aficionados a la repostería en general, estáis enganchados al nuevo programa de dulces llamado "Bake Off".

Cada domingo por la noche me engancho a la tele y no me pierdo ni un segundo de todo lo que allí se prepara, muchas veces me da ideas para mis postres o para mis recetas.

Pero no solo ideas, sino también obsesiones. Y digo obsesiones, porque hace un par de semanas el programa se dedicó al pan y a las masas, tema que por otro lado a mí me apasiona, y desde que empecé a verlo supe que yo también tenía que ponerme manos a la harina y hacer mi propio pan.

Es cierto, que en alguna ocasión he hecho pan casero y ha quedado delicioso, pero a lo que le tengo muchas ganas es a la masa madre. Elaborar tu propia masa madre, ver como crece y disfrutar después tu propio pan, debe ser algo realmente mágico.

He leído y me he informado mucho acerca de este tema y la verdad es que es todo un mundo.

Un mundo, en ocasiones, lleno de contradicciones. Por eso creo que lo mejor será ponerme con ello e ir experimentando y sacando mis propias conclusiones basándome en mis propias experiencias.

Pero la masa madre la dejé a un lado para darle paso a esta maravillosa receta. En el programa preparaban pan de hamburguesa y desde ese primer momento, en el que anunciaron cual era la prueba que los concursantes tenían que pasar, supe que yo tenía que elaborarlo también.

Ultimamente, los sábados por las noches mi chico y yo preparamos hamburguesas saludables para darnos un capricho. Y digo saludables porque son de pescado a la plancha, con queso proteico, verduritas, etc. Y lo que le faltaba a nuestra cena especial para coronarla como la reina de las comidas libres era un pan de hamburguesa que hubiera salido de mi propia cocina.

Así que no pude esperarme y, tras estar toda la semana dando la paliza, el fin de  semana lo preparé y el resultado fue espectacular.

Con las cantidades que he utilizado salen 8 panes gorditos que se pueden congelar para comerlos cuando queráis, porque os prometo que vais a notar la diferencia, quedan igual de tiernos que recién sacados del horno.

Y como salieron unos cuantos, los dos primeros fueron de cabeza para la cena del sábado en nuestra amada y deseada hamburguesa. Pero es que el domingo, nada más levantarme, no los podía quitar de la cabeza y de ahí la foto de presentación de mi receta de hoy.

Necesitaba desayunarme uno, tostado con un poco de queso de untar light y mermelada sin azúcar y la verdad es que me supo a gloria y es que estos panes quedan tan perfectos que son ideales para tomar a cualquier hora del día.

INGREDIENTES:

  • 500 grs de harina de panadería.
  • 150 grs de leche entera.
  • 9 grs de levadura fresca de panadería.
  • 125 grs de agua tibia.
  • 1 huevo.
  • 20 grs de azúcar.
  • 10 grs de sal.
  • 25 grs de aceite de oliva.
  • Sésamo para decorar.

ELABORACIÓN:

Lo primero que vamos a elaborar es un prefermento. Para ello, pondremos en un bol 100 grs de la harina de panadería, 100 grs de leche entera y toda la levadura y lo mezclamos bien hasta que todos los ingredientes se integren. Lo tapamos con film transparente y lo dejamos reposar hasta que esté burbujeante y doble su volumen.

Cuando esto haya sucedido, pasamos nuestra masa al bol del robot de cocina y agregamos el resto de ingredientes que faltan. Amasamos hasta que la masa se integre. Debemos amasar en intervalos de 1-2 minutos, con reposos intermedios de 10-15 minutos, tantas veces como sea necesario para que la masa esté fina y elástica.

Cuando la masa  esté lista, engrasamos un bol grande con un poco de aceite de oliva, hacemos con ella una bola y la ponemos dentro del mismo, tapándola con film transparente y la dejamos que doble su volumen.
Preparamos una bandeja de hornear con papel vegetal en su base. Reservamos.

Una vez que la masa haya doblado la pasamos a la encimera preparada con un poco de harina para evitar que se nos pegue mientras trabajamos. 

Con la ayuda de un peso, dividimos la masa en ocho porciones del mismo peso, creo recordar que los míos estaban alrededor de los 21 gramos cada uno.

Cogemos cada porción y la vamos recogiendo repetidas veces en forma de saquito, como veis en esta foto que os muestro a continuación.

Después la boleamos (os enseño en la foto como lo hago) sobre la encimera, con la unión mirando hacia abajo.
Vamos poniendo las bolitas formadas sobre la bandeja que teníamos preparada con papel de hornear en su base.

Cuando las tengamos todas, las aplastamos un poco con la palma de la mano, veréis que vuelve a su lugar, así que no os preocupéis y aplastarlas con alegría.

Con la ayuda de una brocha, les ponemos un poco de agua por la superficie y espolvoreamos el sésamo como más nos guste.

Introducimos nuestros panecillos en el horno, el cual habremos precalentado a 230 ºC durante 15 minutos. Justo cuando vayamos a hornear el pan, es necesario bajar la temperatura a 200 ºC y humedecer el horno con un pulverizador.

Horneamos durante aproximadamente unos 20 minutos o cuando veamos que adquieren un color dorado. 
Los sacamos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla hasta que decidamos hincarles el diente.

Os aseguro que vuestra casa va a oler igual que el paraíso, porque si éste existe tiene que oler a un buen dulce recién horneado o a un exquisito pan casero.

Espero que hagáis como yo y disfrutéis de esta maravillosa receta, porque lo hagáis como lo hagáis (en hamburguesa o en tostada) quedaréis encantados con su sabor y ternura.

Sed felices, millones de besos y hasta dentro de siete días amigos. 

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Bizcocho Húmedo de Arándanos y Limón Saludable

jueves, 25 de abril de 2019


Estar sola en casa y con la nevera llena de ingredientes con los que inventar recetas es todo un peligro para mí.

Así me ha pasado estas vacaciones y así lo ha sufrido mi horno, no le he dado tregua ninguna y no ha parado de trabajar en toda la Semana Santa.

Pero es lo que tiene el tiempo libre, que puedes dedicarte a ti y a hacer lo que más te gusta y para mí, una de ellas es cocinar.

Disfruto mucho cuando me meto en la cocina y pruebo recetas nuevas, cosas que nunca antes he hecho. Me emociona realmente ver que el resultado gusta y que mis seres queridos disfrutan comiendo lo que he preparado con el mayor amor del mundo mundial.

Eso me pasó justo la semana pasada. Han abierto una frutería al lado de casa, donde venden unos arándanos a un precio increíble, así que cada dos por tres estoy comprando, me encanta tener en la nevera, tomarlos con kéfir es toda una delicia y a cualquier hora son ideales.

Pues eso justo me pasó. Estaba sola en casa, abrí la nevera y allí los vi, algo tenía que hacer con ellos, así cuando llegara mi chico tendría postre sorpresa, ya que al pobre le tocaba trabajar estando yo de vacaciones, me apetecía sorprenderle con algo deliciosos para mojar en el café de la mañana.

Y para eso, nada mejor que un bizcocho húmedo, sin azúcar añadido ni grasas pero con todo el sabor del limón y de estos pequeños frutos morados que tanto nos gustan.

INGREDIENTES:

  • 2 y 1/2  tazas de harina de avena.
  • 2 cucharaditas de levadura química.
  • El zumo y la raspadura de la piel de 2 limones.
  • 1 pizca de sal.
  • 60 ml de claras pasteurizadas.
  • 1 cucharadita de aceite de coco.
  • 3/4 de azúcar de coco.
  • 250 ml de leche almendra sin azúcar añadido.
  • 200 grs de arándanos frescos.
  • 3 cucharaditas de sirope de ágave.
  • 1 cucharadita de sirope de arce puro.

 ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde de silicona tipo PlumCake. Reservamos.

En un bol grande, añadimos todos los ingredientes secos y removemos bien. Reservamos

En el vaso de la batidora, montamos las claras a punto de nieve. Agregamos a nuestras claras montadas el aceite de coco lentamente mientras seguimos batiendo, seguido por el  sirope de arce y el de ágave.

Seguimos mezclando con las varillas de la batidora e incorporamos la leche de almendras y el jugo de limón más la ralladura. 

Añadir los ingredientes húmedos a la mezcla de ingredientes secos. Usamos una cuchara de madera para integrar bien todos los ingredientes se integren.

En un tazón pequeño, hacemos una especie de puré con 100 grs de arándanos. Echamos a la masa y removemos bien.

Vertemos nuestra mezcla en el moldede silicona que teníamos reservado y ponemos por encima el resto de arándanos, aplastando un poco para evitar que se salgan durante el horneado.

Introducimos en el horno durante 30 minutos o hasta que al pinchar nuestro bizcocho con un palillo, éste salga limpio.

Dejamos enfriar por completo dentro del molde antes de degustar.

Este bizcocho aguanta perfectamente unos cinco días, incluso en la nevera queda delicioso.

Porque no hay nada que me guste más que empezar el día con un delicioso dulce y si encima es casi sin remordimientos, mejor que mejor.

Espero que os haya gustado la receta de hoy, es sencilla pero a su vez resultona y llena de sabor. Creo que después de tanta operación torrija nos viene bien volver a tomar dulces sin tanto exceso de azúcar, porque el cuerpo (al menos el mío) me lo pide a gritos.

Porque cuidarse no está reñido con disfrutar de los alimentos y de recetas ricas.

Feliz jueves a todos, nos vemos en siete días. 

Besos mil.

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