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Granola Saludable de Chocolate

jueves, 5 de diciembre de 2019




La receta de hoy es más que especial, deliciosa, nutritiva y energética al máximo.

Este verano, entre alguno de nuestros destinos, estaba Viena. Una cuidad maravillosa que nos enamoró desde el minuto uno en que pisamos el aeropuerto. Teníamos muchas ganas de ir y de disfrutar de ella en todos los sentidos. Cada mañana nos levantábamos y nos poníamos a mirar donde desayunar o donde poder disfrutar de un delicioso "Brunch", porque madrugar conmigo es practicamente imposible.

Allí, cada día probábamos un lugar nuevo y en todos servían una granola extraordinaria, acompañando un yogur griego que era de una textura increíble, la combinación de ambos era deliciosa y nos daba energía para caminar todo el día hasta bien entrada la noche.

Ya de vuelta a la realidad, me olvidé de la granola hasta que un domingo nos levantamos a la hora de comer (yo soy la responsable de estas locuras de horario en fin de semana) y como ya no era hora de desayunar y era casi la hora de comer, nos fuimos a hacer un brunch, y como en Viena, pedimos granola de cacahuete con yogur.

En ese momento nos acordamos de ella y decidí que tenía que hacerla en casa.

En el supermercado existen opciones bastante buenas respecto a valores nutricionales y, aunque hemos comprado alguna, tengo que deciros que nada como hacerla casera.

Además de deliciosa, sencilla y rápida, es bastante barata (todo lo contrario si quieres comprar una saludable en cualquier supermercado) y lo mejor de todo es que admite de todo, las posibilidades son infinitas y puedes hacerla de todo lo que quieras y más.

Para mi primera vez, elegí chocolate entre otros ingredientes, a mi chico le encanta el chocolate del 90% y ésta era una oportunidad ideal para utilizarlo.

Os recomiendo que la hagáis en casa, se conserva perfectamente en un bote hermético y es el mejor acompañante de yogures varios, tortitas, etc. Os sorprendería saber en todo lo que se lo echa mi chico.

INGREDIENTES:

  • 200 grs copos de avena grandes.
  • 60 grs quinoa sin cocer.
  • 50 grs avellanas crudas troceadas.
  • 50 grs almendras crudas troceadas.
  • 30 grs de pipas de calabaza.
  • 30 grs semillas de chía.
  • 50 ml aceite de coco derretido.
  • 20 ml de aceite de oliva.
  • 80 grs pasta de dátiles.
  • 10 grs cacao en polvo desgrasado.
  • 30 grs arándanos secos.
  • 30 grs de chocolate 90% troceado.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos una bandeja con papel vegetal en su base. Reservamos.

Lavamos la quinoa con abundante agua y la escurrimos.

En un bol, mezclamos todos los ingredientes menos los arándanos y el chocolate troceado con una cuchara hasta que todos los ingredientes se integren.

Lo extendemos en la bandeja de horno que teníamos previamente preparada y horneamos durante 15-20 minutos, hasta que esté tostadito. Es importante vigilar que no se queme y amargue.

Lo sacamos del horno y dejamos enfriar por completo. En este momento añadimos los arándanos y los trozos de chocolate y removemos.

Cuando la tengamos lista la guardamos en un bote de cristal hermético, aguanta perfectamente tres semanas, pero está tan rica que os aseguro que no llegará a tanto.


Otra opción es hacer la mitad de las cantidades, así la probáis y os cercioráis de que es un vicio auténtico.

Feliz jueves a todos amigos.


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Cheesecake Saludable de Oreo

jueves, 28 de noviembre de 2019


Este fin de semana ha sido el cumpleaños de mi tía, la verdad es que en estos meses se me juntan un montón de celebraciones, entre cumpleaños varios (incluido el mío) y las navidades es un no parar de excesos.

Así que para esta ocasión y ya que mi tía es diabética, la tarta que preparé fue sin azúcares añadidos y algo más saludable aunque no por ello ligera y baja en calorías.

Pero al menos, de esta forma, ella puede darse un capricho dulce y yo, después de tantos días de comilonas, puedo elegir elegir un trozo de tarta un poco más saludable, así de esta manera los remordimientos son menores.

La tarta que os traigo hoy es sencilla pero deliciosa, queda jugosa y cremosa. No tiene nada que envidiarle al resto de cheesecake, además le añadí galletas Oreo sin azúcar para darle otro toque diferente y la verdad es que ha sido todo un acierto.

Hace un par de años que preparé esta cheesecake en su versión "ultra fat" y la verdad es que no la recuerdo tan rica como ésta. Yo sinceramente me quedo con esta versión porque he notado que cada vez que como algo refinado o hecho  de manera industrial mi cuerpo no lo digiere de la misma manera, me siento pesada y la verdad es que es una sensación nada agradable, por eso, entre todos los postres que había en la mesa, elegí mi propia tarta como colofón a la cena.

INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 20 galletas tipo Oreo s/a.
  • 30 grs de aceite de coco derretido.


INGREDIENTES PARA LA CHEESECAKE:
  • 700 grs de queso crema light.
  • 1 cucharada de vainilla líquida.
  • 5 huevos L.
  • 5 cucharadas de sirope de ágave.
  • 12 galletas Oreo s/a troceadas.


INGREDIENTES PARA LA GANACHE Y DECORACIÓN:

  • 125 grs de chocolate con leche s/a.
  • 3 cucharas de leche desnatada.
  • 5 galletas Oreo s/a troceadas.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180ºC y  preparamos un molde de 20 cm de diámetro, poniendo papel vegetal en su base. Reservamos.

Con la ayuda del procesador de alimentos, trituramos las galletas que teníamos reservadas para la base de nuestra tarta. Cuando la tengamos como una especia de harina, mezclamos bien con el aceite de coco previamente derretido, hasta que obtengamos una mezcla homogénea.

Extendemos de manera uniforme por toda la superficie de nuestro molde y reservamos en la nevera.

Ahora vamos a preparar la cheesecake, en el bol de la amasadora, echamos el queso crema, la vainilla y el edulcorante y batimos hasta que todos los ingredientes se integren.

En este momento, y sin dejar de batir, añadimos los huevos uno a uno, no incorporaremos el siguiente hasta que el anterior esté completamente mezclado.

Retiramos de la amasadora y añadimos las oreo troceadas, mezclamos bien con la ayuda de una cucharada de madera.

Sacamos el molde de la nevera y echamos nuestra crema de la cheesecake. Introducimos en el horno unos 40 minutos o hasta que al pinchar el centro con un palillo, éste salga casi limpio. 

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo.

Para acabar nuestra cheesecake, hacemos la ganache, para ello vamos a poner en un cazo al baño María el chocolate con leche s/a junto con la leche y vamos a mezclar hasta que ambos ingredientes se integren y adquieran una textura homogenea.

En este punto retiramos del fuego y dejamos templar para después, con la ayuda de una espátula, lo extendemos de manera uniforme sobre la superficie de nuestra tarta.

Por último, ponemos los trocitos de Oreo para decorar.

Yo preferí no meter la tarta en la nevera una vez que estaba terminada, no quería que la ganache se pusiera demasiado dura y la verdad es que fue todo un acierto.

Su textura es más que perfecta, suave y sedosa. No tiene nada que envidiar a ninguna otra cheesecake calórica que os podáis imaginar, porque si ésta siendo saludable tiene calorías por un tubo, imaginaos las demás.

Así por aquí tenéis mi propuesta para disfrutar de un postre con menos remordimientos.

Besotes y feliz semana amigos.

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Pudín Saludable de Calabaza y Manzana

jueves, 21 de noviembre de 2019


Lo que me está dando de sí la calabaza del pueblo no tiene nombre, con la cantidad de recetas que estoy haciendo y todavía tengo paquetes en el congelador, así que os podéis hacer una idea del tamaño que se gastaba la señora.

Y la receta de hoy es ideal para el desayuno de toda la familia o para la merienda porque un trozo bizcocho sienta bien a cualquier hora del día.

Es la primera vez que he hecho uno de calabaza, he probado con otro tipo de frutas u hortalizas y al quedar tan bueno, me atreví con la calabaza pero me apetecía que llevará algo más, por eso le añadí manzana reineta, tan en el interior como a modo de decoración.

El resultado no fue el esperado, sinceramente, yo pensé que quedaría abizcochado, jugoso y esponjoso pero al partirlo vi que quedó más tipo pudín, de ahí el nombre con el que lo he bautizado.

La humedad que le aportó la manzana junto con la calabaza (previamente asada) hicieron que mi ansiado bizcocho se convirtiera en un pudín, más denso y compacto pero igualmente delicioso. Así tengo pendiente intentar hacer un bizcocho de calabaza en condiciones.

INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 250 grs de calabaza asada y fría.
  • 150 grs de harina de avena.
  • 150 grs de harina integral de trigo.
  • 4 huevos.
  • 250 grs de yogur griego 0%.
  • 30 grs de AOVE.
  • 15 grs de levadura química.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 100 grs de azúcar de coco.
  • 1 manzana reineta.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.

INGREDIENTES PARA LA DECORACIÓN:
  • 1 manzana reineta más para la decoración.
  • 2 cucharadas de mermelada de albaricoque s/a.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde redondo desmoldable con papel vegetal en el fondo y con un poco de aceite de coco por las paredes. Reservamos.

En un bol trituramos con la ayuda de la batidora la calabaza asada y la manzana. Cuando tengamos una textura de puré reservamos.

En otro molde, mezclamos bien los ingredientes secos, es decir, las harinas, la canela y la levadura. Reservamos.

En el bol de la amasadora, echamos el aceite, el yogur, el puré de manzana y calabaza, los siropes, el azúcar y batimos hasta que todos los ingredientes se integren. En este momento, añadimos los ingredientes secos previamente mezclados y batimos.

Ahora llega el momento de añadir los huevos, lo haremos uno a uno, sin dejar de batir a velocidad media-baja y sin incorporar el siguiente hasta que el anterior esté totalmente integrado en la masa.

Cuando tengamos la masa lista, la echamos en el molde que teníamos reservado y engrasado. Repartimos de manera uniforme y alisamos.

Cortamos la manzana reineta en láminas finas y las colocamos como más nos guste sobre la superficie de la tarta.

Horneamos unos 45 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar nuestro bizcocho con un cuchillo, éste salga limpio.

Dejamos enfriar por completo antes de extender con ayuda de una espátula o cuchillo las dos cucharadas de mermelada de albaricoque s/a.

Ahora sí que podemos disfrutar de una merienda o desayuno saludable, bien cargadito de nutrientes y con el máximo sabor.


Hasta la semana que viene amigos. Besos mil.

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Cheesecake Saludable de Calabaza y Chocolate Blanco

jueves, 14 de noviembre de 2019


Seguimos con las recetas dulces en las que el ingrediente protagonista es la calabaza. 

Aún tengo congelada bastante de la que me regalaron mis padres. Otra cosa ideal de este fruto es que se puede asar y congelar en bolsas, yo las que guardado en bolsitas de 100 gramos, así puedo ir sacando según las necesidades de la receta que vaya a preparar.

Para este jueves he elegido una cheesecake saludable, pero no una cualquiera, sino con calabaza y chocolate blanco sin azúcar añadido y lo cierto es que la combinación de sabores ha sido más que un acierto.

La textura es más que perfecta, la calabaza le aporta un extra de cremosidad y el sabor del chocolate blanco hacen que cada pedazo sea una explosión de sabor.

Se prepara en un periquete, es sencilla y saludable, baja en azúcares y grasas, por lo que en mi casa ya me la han pedido antes incluso de que ésta se acabara.

Es el postre ideal para disfrutar del fin de semana o, qué digo yo, para cualquier día porque acompañando una taza de té o café se hace irresistible.

La base de la receta está basada en otra que hice hace tiempo y que en casa nos cautivó a todos, lo único diferente es el chocolate blanco y os puedo asegurar de que la decisión ha sido más que acertada.

Ya os podéis imaginar todos el motivo por el cual elegí este ingrediente, ¿Verdad? Y sí, el motivo tiene nombre y apellidos y corresponde a mi otra mitad, mi alma gemela, el apasionado de este dulce blanco en todas sus formas, así en su honor y para mantener esos corazones que le salen de los ojos cuando me mira, le preparé esta tarta con todo el amor que siento por él, el cual es más que infinito.

INGREDIENTES BASE:

200 grs de galleta integral sin azúcares añadidos.
5 cucharadas de leche desnatada.

INGREDIENTES PARA LA CHEESECAKE:

  • 250 grs de calabaza cocida.
  • 250 grs de queso untar proteico.
  • 125 gr de yogurt griego natural bajo en grasas y sin azúcar.
  • 1 huevo L.
  • 1/2 cucharadita de canela.
  • 1 cucharada de harina de avena neutra.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 100 grs de chocolate blanco sin azúcar derretido.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA:

  • 200 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 1 cucharada de leche desnatada.
  • 2 onzas de chocolate blanco sin azúcar para decorar.

ELABORACIÓN DE LA BASE:


En el procesador de alimentos, echamos las galletas y las trituramos hasta obtener una especie de harina.

Ponemos nuestra harina de galletas en un bol y les añadimos la leches desnatada poco a poco,  con el fin de no pasarnos y que nuestra mezcla quede demasiado líquida, mezclamos bien con un tenedor hasta conseguir una textura parecida a arena mojada.

Echamos la mezcla en la base de nuestro molde, el cual teníamos reservado con papel vegetal en su base, y lo aplastamos bien con la ayuda de una cuchara hasta que quede una base compacta.  

Reservamos en la nevera para que endurezca mientras preparamos el relleno.


ELABORACIÓN DEL RELLENO:

Precalentamos el horno 180°C y preparamos un molde desmoldable de unos 20 cm de diámetro poniendo papel vegetal en su base. Reservamos.

Lo primero que vamos hacer, es cortar la calabaza en trozos pequeños, la ponemos en un bol apto para el microondas y la tapamos con film transparente. Ponemos a cocer en intervalos de diez minutos hasta que la calabaza quede blandita.

Cuando la calabaza tenga la dureza correcta, la ponemos en un bol más grande y esperamos un poco a que enfríe. En este momento le pasamos la batidora para hacerla puré. 

Cuando tengamos nuestro puré de calabaza listo, lo echamos en el bol de la amasadora y añadimos el queso, el yogur, la calabaza, los dos tipos de sirope, la esencia de vainilla y la harina de avena.  y mezclamos hasta conseguir que todos los ingredientes se integren. Reservamos.

Fundimos el chocolate blanco sin azúcar, cuando tenga la textura ideal, añadimos una cucharada de la mezcla de cheesecake para evitar que al contacto el chocolate se vuelta a poner duro. Cuando esta pequeña mezcla este integrada, la echamos en el bol y volvemos a batir un par de minutos.

Sacamos nuestra base de la nevera y vertemos el relleno.

Introducimos nuestra cheesecake en el horno al Baño María durante unos 60 minutos o hasta que la superficie adquiera cierto color dorado y al pincharla con una palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo para después introducir en la nevera. Lo ideal es dejarla toda la noche para que adquiera cuerpo y todos los sabores se intensifiquen.

Para terminar, vamos a preparar la COBERTURA DE CHOCOLATE, para ello ponemos en un bol el chocolate blanco sin azúcar junto con la cucharadita de leche desnatada y fundimos al baño María hasta obtener una especie de ganache.

Cuando la tengamos lista, la repartimos de manera uniforme por toda la superficie con la ayuda de una espátula. Para terminar la decoración, troceamos con la ayuda de un cuchillo las dos onzas de chocolate y la ponemos sobre la ganache.

Os puedo asegurar que el sabor de esta cheesecake es más que especial, la calabaza le da una cremosidad increíble y el chocolate blanco es el punto perfecto para hacerte adicto a ella.

Ideal para disfrutar una de estas tardes de otoño, en casa con la calefacción bien puesta, manta y sofá y una deliciosa y humeante taza de té.

Espero que tengáis una dulce semana, empiezo a encender el horno para intentar sorprenderos el próximo jueves.

Besos amigos.


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Tarta Helada de Tiramisú

jueves, 7 de noviembre de 2019


¿Por qué dónde está escrito que los helados son solo para el verano?

Sinceramente, yo soy de esas personas que comen helado en todas las épocas del año. La verdad es que me encanta que llegue el sábado por la noche y, en días de invierno donde fuera hace un frío que pela o está lloviendo a mares, sentada en mi sofá arropada hasta las orejas (y además literal) y con mi chico a mi lado para darnos calor mutuamente, poder disfrutar de nuestra tarrina de helado preferida mientras vemos una peli o algo en la tele.

Ese es nuestro momento y lo hacemos tanto en verano como en invierno, lo único que cambia es la indumentaria pero la tarrina está con y forma parte de nuestra relación jajaja somos los enfermos de los helados, os lo digo de verdad. En casa siempre tenemos más de dos y más de tres de diferentes sabores, nos encantan de verdad y los disfrutamos como niños, solemos abrir más de una la vez y así cambiamos de sabor para no saturarnos, aunque tenemos nuestros "TOP" que no nos pueden faltar nunca y que antes de que se acaben reponemos como locos.

Y al hablar de helados, lo mismo nos da disfrutarlo en cualquier formato, por eso la receta de hoy.

Es cierto que la hice para el cumpleaños de mi hermano que es julio y en esa fecha es más que acertada, dulce y fresquita, ideal para combatir el calor de la manera más deliciosa,  pero os puedo asegurar que la hagáis cuando la hagáis será todo un espectáculo y una decisión más que perfecta porque desde que la probamos en casa no concebimos comer tiramisú de otra manera que no sea ésta.
Es que aunque sea una tarta helada, queda cremosa y fresquita, pero no helada. El truco está en sacarla unos 10 minutos antes de degustar para que la textura sea la perfecta, así tanto la textura como el sabor ganan a niveles insospechados.

Os animo a hacerla y si hace frío, pues hacéis como yo, manta, sofá y plato con esta maravilla, os aseguro que entraréis en calor y queréis repetir sin lugar a dudas.

INGREDIENTES PARA LA CREMA:

  • 500 grs. de queso mascarpone.
  • 5 yemas de huevo.
  • 120 grs. de azúcar blanca.
  • 40 ml de agua.

INGREDIENTES PARA EL ALMÍBAR:

  • 100 grs. de azúcar blanca.
  • 100 ml de agua.
  • 200 ml. de café expresso.
  • 15 ml. de licor Amaretto.

INGREDIENTES PARA EL RESTO DE LA TARTA:

  • Bizcochos de soletilla.
  • Cacao desgrasado para espolvorear la superficie. 

ELABORACIÓN:

Vamos a comenzar poniendo en un cazo al fuego el azúcar con el agua, dejamos que cueza hasta que la temperatura alcance unos 118ºC, sería importante utilizar un termómetro para el almíbar pero si no disponéis de uno, cuando el azúcar se haya disuelto y el agua tenga cierta consistencia, podéis retirar del fuego.

En el bol de la amasadora, ponemos las yemas y batimos a velocidad baja, añadimos poco a poco y en forma de hilo el almíbar a las yemas y en ese momento, subimos la velocidad de la amasadora.
Debemos tener paciencia y no desistir, es necesario continuar batiendo hasta que baje la temperatura de nuestra mezcla se iguale a la temperatura ambiente y se enfríe (este proceso puede tardar más de 10 minutos incluso), en ese punto veremos como nuestras  yemas habrán montado como necesitamos.

Mientras tanto, en un bol batimos el queso mascarpone con una espátula  hasta ponerlo suave y blandito.

Cuando las yemas estén montadas y frías, agregamos el mascarpone suavemente con una espátula y movimientos envolventes. Cuando los ingredientes se hayan integrado, tapamos con film transparente y metemos nuestra mezcla en la nevera mientras preparamos el almíbar la mojar nuestros bizcochos de soletilla.

Para ello, ponemos en un cazo al fuego el azúcar y el agua y dejamos hervir durante 5 minutos, transcurrido este tiempo retiramos del fuego y agregamos el café y el Amaretto y volvemos a mezclar bien. Reservamos.

MONTAJE DE LA TARTA:

Preparamos un molde desmoldable de 20 cm de diámetro poniendo papel vegetal en el fondo.

Vamos a empezar poniendo una primera capa en la base de bizcochos de soletilla  humedecidos con nuestro almíbar de café y amaretto ( es importante quitar el sobrante del almíbar apretando con cuidado los bizcochos). Luego ponemos una generosa capa de crema de mascarpone, a continuación volvemos a poner otra capa de bizcochos de soletillas en almíbar y así progresivamente hasta terminar con la crema de mascarpone.

Cuando hayamos acabado, tapamos nuestra tarta con film transparente y la metemos en el congelador. como mínimo 4 horas aunque quedará mejor si la dejamos reposar toda la noche.

Antes de presentar, desmoldamos la tarta con cuidado y con la ayuda de la punta de un cuchillo para separar de las paredes del molde.

Terminamos de decorar nuestra tarta helada de tiramisú espolvoreando  cacao en polvo desgrasado sobre toda la superficie.


Os aseguro que es una tarta que debéis probar como mínimo una vez, aunque no os guste el café esta tarta se convertirá en una de vuestras preferidas sin duda alguna. Fresca, ligera (todo lo contrario a lo que nos tiene acostumbrados este típico italiano), con el punto justo de dulzura y de sabor a café. 

Una tarta que es todo un equilibrio y un placer gustativo.

En siete días vuelvo por aquí amigos. Besos mil.

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Donuts Saludables de Calabaza y Chocolate Edición Halloween

jueves, 31 de octubre de 2019



La semana pasada llegaron mis padres de pasar unos días en el pueblo y me traían un regalo excepcional sin ni siquiera ellos saberlo.

Les habían regalado tres calabazas perfectas, con un aspecto delicioso y mi madre estaba tremendamente agobiada porque no sabía qué iba a hacer con ellas ni tampoco dónde guardarlas, hasta que aparecí yo y le quité todo su agobio de un solo plumazo.

¿Cómo es que mi propia madre no había pensado en su hija como una de esas personas a que endosarle una de esas enormes calabazas?

Todavía hoy me lo pregunto, cuando le dije que me llevaba una me miró con cara atónita y cuando le dije todo lo que pensaba hacer con ella (recetas dulce unicamente), se sorprendió de mi gran creatividad y de todo el provecho que se puede sacar a este fruto típico del otoño. Para mi madre la calabaza se usa en los purés de verdura y poco más, por eso estaba dispuesta a enseñarle lo rica que es y todas las opciones que nos ofrece esta maravilla de la naturaleza.

Para empezar nada mejor que una receta de Halloween, aprovechando que justo hoy se celebra, no podía hacer otra cosa que no fuera una receta dedicada a este día utilizando mi apreciado regalo.

Por supuesto, seguimos celebrando fiestas con recetas saludables, con menos calorías y bajas en grasas, porque cuidarse no es incompatible con disfrutar de la vida y de un buen dulce.

Así que por aquí os dejo estos deliciosos Donuts Saludables de Chocolate y Calabaza decorados para disfrutar del día del "truco o trato".

INGREDIENTES PARA 12 DONUTS:

  • 110 grs de harina de avena.
  • 120 grs de calabaza asada.
  • 40 grs de cacao desgrasado.
  • 60 grs de aceite de coco.
  • 40 ml de leche desnatada.
  • 75 grs de azúcar de coco.
  • 1 huevo.
  • Canela en polvo.
  • 1 pizca de sal.
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico.
  • 1 cucharada de sirope de arce puro.
  • 1 cucharada de sirope de ágave.
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla s/a.
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo.


INGREDIENTES PARA LA DECORACIÓN:

  • Chocolate negro s/a.
  • Chocolate blanco s/a.
  • Reese's sin azúcar.
  • Sprinkles de colores (naranjas y negros típicos de Halloween).


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180° y preparamos el molde para nuestros donuts engrasando ligeramente cada cavidad con aceite de coco. Reservamos.

Mezclamos la harina, el polvo de hornear, el azúcar de coco, el bicarbonato de sodio, la sal, la canela y el cacao en polvo en un tazón grande hasta que se combinen. Reservamos.

En otro bol, batimos el aceite de coco, los siropes, el huevo, el puré de calabaza, la leche y el extracto de vainilla hasta que estén combinados.

Ahora llega el momento de verter los ingredientes húmedos en los ingredientes secos en el bol de la amasadora y batimos hasta que todos los ingredientes se integren y obtengamos una masa homogénea.

Introducimos nuestra masa en una masa pastelera y llenamos hasta la mitad cada cavidad de la bandeja para donuts que teníamos reservada y previamente engrasada.

Horneamos durante 10 o hasta que los bordes y la parte superior esté ligeramente dorados. 

Sacamos nuestros donuts del horno, los dejamos reposar durante 2 minutos en el molde y después los desmoldamos y pasamos a una rejilla hasta que se enfríen completamente.

La decoración: la decoración es muy sencilla pero a la vez muy atractiva.

Simplemente debemos derretir los chocolates por separado. Cuando el chocolate esté fundido sumergimos nuestros donuts en el mismo para cubrirlos por completo.

A los de cobertura de chocolate blanco les he puesto un Reese's sin azúcar en el centro y con chocolate negro he dibujado las patas sobre el donut. Los ojos están hecho con gotas de chocolate blanco y negro.

Los de cobertura de chocolate negro, le he puesto sprinkles típicos de esta terrorífica fecha y además, en otros, he hecho una especies de ojos combinando los diferentes chocolates que tenía fundidos, siempre con la ayuda de la manga pastelera.

Decoración sencilla pero más que vistosa, sobre todo para los más pequeños.

Espero que disfrutéis de esta receta terrorífica pero deliciosa, nada mejor que versionar dulces ricos para disfrutarlos con la mitad de calorías.


Seguimos aprovechando mi amada calabaza, espero poder sorprenderos con la siguiente receta, mi horno está que echa humo.

Feliz semana y hasta dentro de siete días amigos.


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Crema de Chocolate Blanco y Galletas Saludable

jueves, 24 de octubre de 2019


Por aquí estamos otro jueves más como desde hace unos cuantos años con nueva receta dulzona. 

Los que ya me conocéis de hace tiempo sabéis muy bien que soy amante al chocolate y creo que, como buena "chocoadicta" confesa, el chocolate blanco y yo mantenemos una relación a distancia aunque de vez en cuando nos queremos un poquito.

Creo que coincidiréis conmigo en que el chocolate blanco no es chocolate, si realmente amas este ingrediente en su máxima expresión, siendo blanco no está dentro de esta categoría. No estoy diciendo que no me guste, al revés, lo que quiero decir es que para mí está dentro de la categoría de dulce pero no de chocolate.

Lo que pasa es que desde hace un tiempo, este ingrediente está tomando más presencia y protagonismo en mis recetas y en mi blog porque a mi chico le pierde. Cada vez que pide postre tiene que llevar chocolate blanco, en todos sus dulces preferidos predomina este sabor, así que yo (como buena enamorada) intento hacerle feliz con mis recetas y busco cosas ricas que le encanten.

De ahí que surja este postre, que en principio pretendía ser otra cosa, más concretamente mi idea era hacer una "Mousse saludable de chocolate blanco", que por causas aún desconocidas en mi cocina, terminaron transformándolo en lo que veis en la foto, una deliciosa copa de crema de chocolate blanco saludable.

Por este motivo, que no es otro que el amor, esta mousse tiene como ingrediente principal el chocolate blanco porque si lo hubiera elaborado pensando en mi estómago y lo que le hace feliz, hubiera llevado toneladas de chocolate negro y cacahuete, soy la loca de la Peanut Butter en todas sus formas.

Una vez más, os recuerdo que en esta receta la palabra "saludable" no quiere decir "libre de culpas", al revés, este postre dentro de los healthy que he elaborado hasta el momento, creo que es el más calórico de todos, porque aunque el chocolate y las galletas son sin azúcar y la nata baja en grasas, es un postre de armas tomas, denso y contundente. 

Así que mejor disfrutarlo después de una comida ligera.

INGREDIENTES PARA 2 VASITOS:

  • 150 grs de galleta sin azúcar trituradas.
  • 180 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 200 ml de nata para montar baja en grasas.

ELABORACIÓN:

Fundimos al Baño María el chocolate blanco sin azúcar junto con un chorrito de la nata. Mezclamos bien hasta que ambos ingredientes se integren. Dejamos atemperar mientras preparamos el resto del postre.

En las copas elegidas para la ocasión ponemos galletas trituradas en la base. Reservamos.

En el bol de la amasadora, montamos el resto de la nata hasta que se formen picos duros.

Cuando tengamos la nata lista y el chocolate blanco fundido no esté tan caliente, añadimos poco a poco la nata al chocolate (en tres veces) y mezclamos con la ayuda de una varillas, con movimientos lentos y envolventes para evitar que se nos baje la nata.

Cuando tengamos la crema lista, la repartimos en los vasitos que teníamos con la galleta triturada en su base, volvemos a cubrir con más galleta en polvo y para decorar podemos ponerle unos trocitos de chocolate blanco por encima.

Metemos en la nevera como mínimo tres horas o toda la noche, de esta manera la crema adquirirá la consistencia adecuada.

Lo dicho, recordad que este postre va perfecto después de cenar o comer ligero porque con él es ideal la frase de: "Deja sitio para el postre".

Besos mil y a disfrutar de lo que queda de semana amigos.

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