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Trufas Saludables de Mantequilla de Cacahuete y Protein Crunch

jueves, 18 de octubre de 2018

 

El amor, o mejor dicho adicción, que siento por la mantequilla de cacahuete hace que no pare de pensar en como tomarla de todas las formas posibles.

La verdad es que sería capaz de añadirla en todas las comidas que hago en el día y en todos los platos que os podáis imaginar por increíble que os parezca, pero es que os puedo asegurar que combina con absolutamente todo y cuando entras en el maravilloso mundo de la "Peanut Butter" ya no puedes salir, lo único es dejarte llevar, aceptar que eres adicto y disfrutar de este delicioso descubrimiento.

Pero ojo, no os dejéis engañar probando la primera mantequilla de cacahuete que encontréis en el supermercado, eso no lo podéis hacer y yo no me puedo permitir no informaros al respecto. 

Tengo que confesar que la primera vez que la probé, me pareció un verdadero horror. Harta de ver en las películas americanas como sus protagonistas disfrutaban como locos de su sándwich de PB con mermelada a la hora de merienda, empecé a idealizar esta combinación y en cuanto un amigo hizo un viaje a Londres, le encargué un bote de este preciado manjar (antes era imposible o muy difícil de encontrar en España, ¡Benditos avances los de ahora!). 

Estaba deseando sentirme igual que las actrices que veía en la televisión y en cuanto tuve el ansiado bote en mis manos, lo primero que hice fue probar una cucharada y................¿Cuál fue mi sorpresa? o mejor dicho...¿decepción? Aquello estaba más que malo. Sabor intenso, denso, pastoso y un montón de adjetivos (todos negativos) que me hicieron escupir mi primer contacto con la mantequilla de cacahuete.

Después de este episodio digno para olvidar, pasaron los años y si os soy sincera, no puedo recordar como comenzó la actual relación de "amor-obsesión-adicción"que tenemos ahora la PB y yo. 

Pero lo que quería deciros es que no la prejuzguéis, hacedlo por mí. Por eso no os podéis dejar llevar e intentar iniciaros en este maravilloso y delicioso mundo comprando la primera marca que os encontréis, eso no. 

Debéis haceros con un buen bote, un bote de calidad, que esté lleno de cacahuete y de nada más. No ingredientes artificiales. No sal. No azúcar. No conservantes. No colorantes. No porquerías varias que nos meten en los diferentes productos que compramos y que sin darnos cuenta, comemos sin parar. Porque al final comemos de todo menos, en este caso, cacahuete. Pero que esto se puede trasladar al 80% de los productos que metemos en nuestro carro de la compra, por eso.....¡ A leer las etiquetas de los que compramos o comemos! Que lo que nos llevemos a la boca sea porque sabemos de qué se trata y no porque nos engañen.

Y después de todo este rollo que os he soltado, os tengo que recomendar la que para mí es sin duda la mejor PB del mundo mundial. Es cierto que hoy podemos encontrar un montón de marcas que ofrecen una mantequilla de cacahuete de calidad, 100% solo cacahuete, pero eso ya va en gustos y de verdad que hay muchas muy muy buenas pero si yo tengo que quedarme con una sola, sin duda es la de MyBodyGenius

Y si no que se lo pregunten a mi chico, al que le pasó algo similar a lo mío. Su primer contacto fue del mismo estilo y cuando yo le hablaba de cuanto me gustaba, él no podía entender cómo era posible que a mí me volviera tan loca y me hiciera tan feliz disfrutar de ella, cuando a él le pareció un horror en su día. 

Yo le decía: - Piensas eso porque no has probado la mía, estoy segura de que cuando la pruebes la vas a necesitar cada día de tu vida.

Así que....le regalé un bote y para iniciarle en el "mundillo", le recomendé que la probara con un plátano (una de las mejores combinaciones de la historia) y para su sorpresa.....le gustó tanto como a mí. Aún recuerdo su reacción, y yo tan feliz, porque no hay nada mejor que compartirlo todo con el amor de tu vida y si encima también se comparten gustos culinarios.........la perfección es plena.

Por todo este amor incondicional que siento por este ingrediente, ultimamente lo incluyo en todas mis recetas dulceras, lo disfruto tanto.........que cada vez que puedo y tengo la opción de disfrutar de una "comida libre" en mi dieta..........no me resisto.

Como veis en la foto, estas trufas quedan de lujo, son sencillas, rápidas de hacer y más que deliciosas. Sin azúcares añadidos, altas en proteínas y en grasas saludables. Lo tienen todo para disfrutar de un capricho delicioso y sin remordimientos.

Entre los ingredientes he utilizado queso untable proteíco de Eatlean, para mí todo un verdadero descubrimiento. Tiene unos valores nutricionales inigualables, perfectos para los amantes del queso que quieren seguir disfrutando de este alimento sin renunciar a cuidarse. Ideal para tomarlo directamente sobre el pan o para preparar recetas tanto dulces como saladas, y yo con la receta de hoy os traigo un buen ejemplo de ello.

INGREDIENTES PARA EL INTERIOR DE LAS TRUFAS:

  • 100 grs de proteína Whey sabor vainilla.
  • 75 grs de mantequilla de cacahuete de MyBodyGenius.
  • 30 grs de Protein Crunch sabor bombón de MyBodyGenius.
  • 50 grs de queso de untar de EatLean.

INGREDIENTES PARA LA COBERTURA Y DECORACIÓN:
  • 250 grs de chocolate con leche sin azúcar Valor.
  • 3 Cacahuetes naturales troceados para decorar.

ELABORACIÓN:

En un bol, mezclamos todos los ingredientes (excepto los "Protein Crunch") que vamos  a utilizar para preparar el interior de las trufas. 

Removemos hasta que obtengamos una masa un poco densa, que no se nos quede pegada a las manos. Si esto sucediera, es necesario añadir un poco más de proteína en polvo, dependiendo de la marca que utilicemos es posible que varíe la proporción y la densidad. La textura tiene que ser similar a la de la masa de las croquetas "duritas".

Una vez que hayamos adquirido la densidad adecuada, añadimos los Protein Crunch y mezclamos bien para que se integren por toda la masa.

Envolvemos nuestro relleno de las trufas en un film transparente e introducimos en la nevera hasta el día siguiente. Podríamos utilizarla a las dos horas de refrigerar pero será más fácil si la dejamos endurecer más tiempo en el refrigerador.

Al día siguiente, fundimos nuestro chocolate con leche sin azúcar. Reservamos para que atempere.

Mientras tanto, preparamos una bandeja de hornear con papel vegetal en su base. Reservamos.

Sacamos nuestra masa de trufas de la nevera y con la ayuda de una cucharilla vamos cogiendo pequeñas porciones, a las que le damos forma redonda con las manos. La colocamos sobre nuestra bandeja. 


Cuando hayamos hecho bolitas con toda la masa, vamos sumergiendo las mismas en nuestro chocolate fundido con la ayuda de un tenedor, de esta manera eliminaremos el exceso de chocolate (si que es posible que alguna vez haya chocolate en exceso en algo jajajaja), volvemos a poner sobre la bandeja y espolvoreamos sobre la superficie los trocitos de cacahuete que teníamos reservados para la decoración. Dejamos enfriar para que el chocolate se solidifique.


Para terminar, con la ayuda de un palillo, terminamos de decorar nuestras trufas haciendo pequeños hilos de chocolate sobre todas ellas. Ahora toca esperar a que endurezcan, si es que sois capaces de resistir la tentación que supone tener esta bandeja en vuestra casa sin hincarles el diente.


Y para despedirme de vosotros nada mejor que una foto más de estas pequeñas tentaciones. Espero que os pongáis manos a la obra y las preparéis en casa sin falta, deseando saber qué os parecen amigos.

Un beso enorme, disfrutad de la semana. Yo mientras tanto seguiré pensando con qué sorprenderos el próximo jueves.

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Banana Bread Saludable de Chocolate Blanco sin Azúcar

jueves, 11 de octubre de 2018


Por fin han bajado un poco las temperaturas y encender el horno ya no resulta todo un desafío, aunque he de confesar que en pleno verano y con la ola de calor en todo lo alto me las apaño para usarlo sin morir en el intento. Es que a veces las ganas me pueden e invento las mañas para no quedarme con las ganas, porque la necesidad es más grande que aguantar el calor.

Pero con la llegada del otoño esto ya no es un problema y es que a falta de vacaciones de verano, debemos buscar el lado positivo de cada momento y qué mejor que pensar que con el frío podemos volver a dar rienda suelta a nuestros deseos reposteros sin ningún reparo y encender nuestro horno sin pensárnoslo más de dos veces, de hecho para mí es un gustazo quedarme en la cocina trasteando mientras se hornea cualquier dulce. El calor que desprende y sobre todo el aroma, resultan embriagadores.

Y para empezar mi retorno, nada mejor que estrenarme con un "Banana Bread Saludable". Todos sabéis el éxito que tuvieron en mi casa, desde que hice el primero, mi cabeza no ha parado de dar vueltas y de pensar en diferentes combinaciones de sabores. Y es que las opciones son ilimitadas y quedan tan ricos que resultan irresistibles. 

El que hoy os traigo combina unos sabores que me encantan y es que el chocolate en todas sus versiones es uno de mis ingredientes fetiches, así que para esta ocasión, la opción fue chocolate blanco y el resultado, como siempre, espectacular.

El dulce del plátano con el chocolate blanco sin azúcar es espectacular, todo un placer para los sentidos y sobre todo una aliciente para madrugar si lo tomas en el desayuno. A mí la verdad es que saber que me espera algo rico para empezar el día, me levanta el ánimo y no me da tanta pereza salir de la cama, ¡¡¡Con lo que me gusta dormir!!! ¡¡¡Pues nada que no consiga un Banana Bread!!!

INGREDIENTES:
  • 3 plátanos maduros hechos puré.
  • 1 taza de harina de avena.
  • 1/2 taza de harina de coco.
  • 1 taza de leche de almendras sin azúcar.
  • 2 cucharadas de sirope de arce puro (Maple Syrup).
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.
  • 1 cucharada de aceite de coco.
  • 150 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 cucharada de levadura química.

PARA DECORAR:

  • 2 plátanos cortados por la mitad.
  • 50 grs de chocolate blanco sin azúcar corta en trocitos.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde para PlumCake de silicona, de esta manera evitaremos tener que engrasar el molde. Reservamos.

En un bol mezclamos todos los ingredientes húmedos, el puré de plátano, la leche de almendras, el sirope de arce, el sirope de ágave, el aceite de coco y batimos bien para que todos los ingredientes se integren.

En otro bol, mezclamos los ingredientes secos, harinas, sal, levadura y la levadura.

Ahora llega el momento de mezclar los ingredientes húmedos con los secos, con la ayuda de una lengua de silicona hasta obtener una masa homogénea y densa. En este momento, añadimos los trocitos de chocolate blanco sin azúcar y con la ayuda de una espátula mezclamos bien para que se integre por toda la masa.

Echamos nuestra mezcla en el molde de silicona que teníamos reservado y en la superficie ponemos los plátanos cortados por la mitad y los trocitos de chocolate blanco.

Horneamos durante unos 35 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar nuestro Banana Bread con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de  degustar.

Se puede conservar en la nevera y comerlo recién sacado y fresquito resulta toda una delicia. 

Pero ojo, que templado también resulta irresistible, el chocolate está fundido y el sabor es completamente diferente porque al enfriar los sabores se hacen más intensos y es posible notar como los trocitos de chocolate blanco crujen. 

No hay nada que me guste más que empezar el día con un buen pedazo de este pan dulce acompañando a mi inseparable taza de té. 

Porque empezar el día con dulce......a mí siempre me hace feliz. Soy demasiado golosa, por eso siempre busco las mejores opciones saludables para deleitarme con pequeños placeres como éste, sin que los remordimientos me impidan disfrutar de los grandes momentos que el día a día nos ofrece y de los que a veces nos somos conscientes.

Un beso y feliz semana, nos vemos el próximo jueves.


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Cookies de Mantequilla de Cacahuete y Chips de Chocolate

jueves, 4 de octubre de 2018

 

Hoy os traigo una receta ideal para los golosos de la casa. Y es que no conozco ninguna familia que no tenga entre sus miembros a un amante de las cookies en cualquiera de sus versiones. En mi casa hay alguno que otro y encima se ha unido mi chico, así que las galletas triunfan sí o sí.

Tenía muchas ganas de ponerme a hornear una receta de cookies al estilo americano, después de mucho tiempo, no las preparaba en casa y la verdad es que, a parte de lo deliciosas que quedan, el olor que impregna la casa es de rechupete. La verdad es que esta vez olía hasta el portal. Y no estoy exagerando, cuando mi hermano abrió la puerta al venir de trabajar, bien que me dijo: -"Sabía que estabas haciendo algo dulce, huele toda la escalera".

Y la verdad, para mí no hay nada más delicioso que una casa que huela a café recién hecho o a un dulce casero.

La cookies que hoy os traigo, van bien cargaditas de pepitas de chocolate de todos los sabores (negro, blanco y con leche), además de que el ingrediente principal es la mantequilla de cacahuete (como no podía ser de otra manera, siendo una receta mía). Quedan gorditas y sobre todo tiernas y jugosas. Os aseguro que os costara un mundo esperar a que enfríen sin antes comeros una, pero no lo hagáis porque entonces estaréis más que perdidos.

Os lo digo porque me pasó. Las hice con la idea de regalarlas y no pensaba probarlas, pero cometí el error de engañarme a mi misma y decirme: "A ver, no puedes regalar unas galletas sin probarlas antes. Venga, solo una porque.....¿Y si no han quedado bien?"

Lógico que las probara con ese fundamento como base, pero os tengo que decir también, que aún estando calientes, me comí tres de una sentada y no hubo más porque de repente mi conciencia llamó a la puerta y me puso los pies bien en el suelo, pero vamos que podría haber seguido disfrutando hasta acabar con todas.

Por eso, yo os lo advierto. Dejadlas enfriar y ponerlas en la mesa cuando haya gente con la que poder compartirlas. Compartir las galletas como el cargo de conciencia jajajaja.


INGREDIENTES:

  • 115 grs de mantequilla en pomada sin sal.
  • 135 grs de azúcar moreno clara.
  • 1 huevo L.
  • 125 grs de mantequilla de cacahuete.
  • 210 grs de harina blanca de todo uso.
  • 1/2 cucharadita de levadura química.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 150 grs de chips de chocolate variados.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 160º con calor arriba y abajo y preparamos dos bandejas para hornear galletas con papel vegetal en el fondo. Reservamos.

En el bol de la amasado, mezclamos la mantequilla en pomada junto con el azúcar moreno y batimos hasta que obtengamos una combinación cremosa. En este momento, añadimos el huevo y la esencia de vainilla y volvemos a mezclar.

Echamos la mantequilla de cacahuete y batimos hasta que todos los ingredientes se integren.

En este momento, agregamos la harina junto con la levadura y mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea y densa que no se pegue a las paredes del bol.

Para terminar, echamos las pepitas de chocolate variado (dejaremos unas pocas para decorar la superficie de las cookies) y con la ayuda de una espátula las repartimos bien por toda la masa de galletas.

Con la ayuda de un par de cucharas, cogemos porciones de masa y hacemos bolitas que iremos poniendo sobre las bandejas que teníamos reservadas con papel vegetal en su base. Es importante dejar un poco de separación entre galleta y galleta, ya que al hornear tienden a crecer un poco.

Cuando tengamos las bolitas dispuestas en las bandejas, las aplastamos un poquito con la palma de la mano y ponemos algunas pepitas más de chocolate variado por todas ellas.

Introducimos en el horno durante unos 12 minutos o hasta que veamos que adquieren cierto color dorado.

Sacamos del horno y con mucho cuidado, las traspasamos a una rejilla para que enfríen por completo antes de degustar (solo si sois capaces de resistir la tentación de no hincarles antes el diente).


Y hasta aquí la receta de hoy. No me digáis que no es perfecta para prepararla en casa y poder sorprender a vuestros invitados con un dulce delicioso y con ingredientes naturales, libre de grasa de palma, de conservantes y demás guarrerías que contienen las que compramos envasadas en los supermercados. Y lo mejor de todo, duran semanas en una caja de latón. 

Vamos, que no hay excusa para no encender el horno en 3, 2, 1.

Besos a todos, mil gracias por leerme.

Hasta la próxima receta amigos.

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Mini Cheesecake de Oreo y Chocolate Blanco sin Azúcar

jueves, 27 de septiembre de 2018


Muchas veces, por no decir siempre, invierto gran parte de mi tiempo pensando en recetas que quiero hacer. 

Tengo miles de ideas y muchas, muchas recetas pendientes, guardadas en mi mente. Deseando que llegue el momento y la ocasión adecuada para materializarlas y que nazcan de una vez por todas de mi cocina, dejando de ser un mero pensamiento o idea.

Los ingredientes los tenía más que pensados, porque la receta tenía nombre propio y la ocasión era más que perfecta, aunque luego me regañen porque no paro de preparar dulces, por muy saludables que sean. Y es que si algo le gusta a mi chico, goloso por naturaleza y con el que tengo más que peligro, son las Oreo, la Cheesecake y el chocolate blanco. 

¡Menuda bomba de relojería! Por eso, y porque quería reunir en un solo postre todo este arsenal de calorías y azúcar, me puse a pensar en la mejor opción, la más saludable posible, para que pudiera disfrutar de algo delicioso y con el menor cargo de conciencia.

La verdad que lo tenía más que claro. Además, quería preparar algo individual, pequeño, que se pudiera comer de un solo bocado, que quedara bonito y tan apetecible a simple vista que no pudiera resistir la tentación de comerse solo uno. 

Recordad que dicen que a los hombres se les conquista por el estómago y yo no me puedo permitir el lujo de que se me escape, porque os aseguro que existen pocos como él y lo quiero solo para mí. Por eso me puse manos a la hora y con todo el amor de mi corazón, salieron estas deliciosas "Mini Cheesecake de Oreo y Chocolate Blanco sin Azúcar".

La receta, como siempre suele pasar con todas las que encontráis por aquí, es sencilla y rápida, además ahora que el calor no aprieta tanto, ya no hay excusa para no encender el horno. Vamos que no ya podéis poneros a preparar el postre para este fin de semana. 


INGREDIENTES:

  • 12 galletas oreo sin azúcar añadido.
  • 450 grs de queso de proteico de untar Eatlean
  • 1 yogurt griego sin azúcar 0%
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 2 huevos M.
  • 75 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 4 cucharadas de sirope de Ágave.


INGREDIENTES PARA LA DECORACIÓN:

  • 3 galletas Oreo sin azúcar añadido.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos una bandeja para cupcakes con las cápsulas elegidas para la ocasión. Reservamos.

En una plato separamos las galletas oreo sin azúcar, quitándoles la crema y la echamos en el bol de la amadora. De esas 6 galletas, ahora tenemos 12. Lo que tenemos que hacer es colocar una mitad de estas en la base de las cápsulas de cupcakes que tenemos en la bandeja. Reservamos.

Con las otras 6 mitades de galletas que nos quedan, vamos hacer pequeños trozos con las galletas, los reservamos en un plato.

En el bol de la amasadora donde hemos echado la crema blanca que llevan las Oreo, añadimos el resto de ingredientes excepto el chocolate blanco sin azúcar. Es decir, los huevos, el queso proteico, la vainilla, el yogur griego 0% y el sirope de ágave y mezclamos a máxima velocidad hasta que todos los ingredientes se integren.

A continuación, agregamos los trozos de galleta Oreo que teníamos reservados en un plato y removemos con la ayuda de una espátula, ya no utilizaremos la amasadora, de esta forma los trozos de galleta se triturarían demasiado y la idea es que queden trozos enteros.

Por último, añadimos el chocolate blanco picado en pequeños trocitos y removemos para que todos los ingredientes se repartan de manera homogénea por toda la mezcla.

Con la ayuda de una cuchara para hacer bolas de helado, repartimos la masa en las cápsulas de cupcakes, la idea es que las llenéis sin miedo, así quedarán gorditas y el disfrute y placer serán mayores.

Para terminar, partimos las tres Oreo que teníamos reservadas para la decoración y las repartimos por la superficie de cada una de nuestras "Mini Cheesecake".

Horneamos nuestras tartitas durante unos 30 minutos aproximadamente o hasta que al pincharlas con una palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de consumirlas.

Lo ideal es que prepararlas el día de antes y que descansen toda la noche en la nevera, de esta manera, el queso se asentará y adquirirán consistencia. Además, los sabores se intensificarán. Os aseguro que merece la pena la espera.

Os prometo que quedan tan buenas que me costó muchísimo aguantar la sesión de fotos de estas pequeñas, en más de una ocasión estuve a punto de que desapareciera más de una. Y es que es muy duro estar detrás de la cámara oliendo estas delicias y tener que esperar la foto perfecta.
Espero que os haya despertado tanta tentación como a mí, nos vemos el próximo jueves.

Besos mil a todos y gracias por estar aquí cada semana.

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Layer Cake de Chocolate y Café Espresso

jueves, 20 de septiembre de 2018


Justo la receta que os traigo hoy no es la que tenía programada, pero la tecnología a veces te juega malas pasadas y cuando crees tenerlo todo, aparecen los " duendes" y te fastidian todo el trabajo que creías y asegurabas tener hecho y guardado.

Así después de la faena, me puse a mirar en el ordenador y descubrí esta delicia de hace casi un año y que preparé para el cumpleaños de mi abuela.

La verdad es que la combinación de chocolate y café me parece una maravilla, creo que junto con la mantequilla de cacahuete puedo decir que es mi preferida, aunque el lugar donde posicionarla (primera o segunda) me resulta practicamente imposible.

Una de las claves de este layer cake es el bizcocho, queda delicado, jugoso y tierno, para mí es uno de los bizcochos más perfectos que existen y lo utilizo como comodín tanto en tartas como en cupcakes porque cuando das con la receta perfecta ¿Para qué seguir innovando?


INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 115 grs de mantequilla.
  • 120 grs de azúcar moreno. 
  • 1 huevo.
  • 150 grs de harina de todo uso.
  • 50 grs de cacao en polvo sin azúcar. 
  • 1/2 cucharaditas de levadura química.
  • 110 ml de leche semidesnatada
  • 110 ml de café Espresso.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.


INGREDIENTES PARA LA CREMA DE CAFÉ (COBERTURA-BUTTERCREAM):

  • 150 grs azúcar superfino.
  • 150 grs de mantequilla a temperatura ambiente
  • 3 cucharaditas de café Espresso líquido.


INGREDIENTES PARA LA CREMA DE CHOCOLATE:

  • 60 grs de mantequilla sin sal.
  • 200 grs de azúcar superfino.
  • 45 grs de cacao en polvo sin azúcar. 
  • 25 ml de leche semidesnatada.


ELABORACIÓN DEL BIZCOCHO:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos dos moldes para bizcocho de 20 cm de diámetro poniendo papel vegetal en la base. Reservamos.

En un bol, tamizamos la harina, la levadura química y el cacao. Reservamos.

En el bol de la amasadora, batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que la mezcla adquiera un color blanquecino. A continuación, añadimos el huevo sin dejar de batir hasta que se incorpore totalmente.

Ahora es el momento de añadir la mitad de la harina, batimos a velocidad baja hasta que se incorpore. Echamos la leche, mezclada con el extracto de vainilla y el café, y volvemos a batir.

Terminamos añadiendo la otra mitad de la harina y batimos a velocidad baja hasta que la mezcla sea homogénea.

Con la ayuda de nuestra cuchara para hacer bolas de helado, repartimos la masa en los dos moldes que teníamos reservados, usando esta cuchara nos aseguramos de que ambos contengan la misma cantidad de masa.

Horneamos 20-22 minutos o hasta que al pinchar nuestros bizcochos con un palillo, éste salga limpio. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Cuando se hayan enfriado, desmoldamos con la ayuda de un cuchillo, es importante hacerlo con mucho mimo, ya que estos bizcochos son muy delicados. Podemos hacerlos el día de antes y dejarlos reposar toda la noche en la nvera envueltos en film transparente.


ELABORACIÓN DEL BUTTERCREAM DE CAFÉ Y CHOCOLATE:

Para el de café: En el bol de la amasadora echamos el azúcar superfino junto con la mantequilla y batimos a máxima velocidad durante 5 minutos o hasta que la mezcla aumente de volumen y se aclare. Incorporamos el café y batimos 1 minuto más. Reservamos en la nevera mientras preparamos la otra crema.


Para el de chocolate: En el bol de la amasadora ponemos el azúcar superfino junto con el cacao, la mantequilla y la leche. Batimos a velocidad baja un minuto para a continuación, batir a máxima velocidad durante al menos otros 5 minutos más hasta que adquiera una textura cremosa y un color intenso.


MONTAJE DE LA TARTA:

Lo primero que vamos a hacer es  poner en dos mangas pasteleras parte de ambas buttercream, de modo que tendremos una manga pastelera de crema de café y otra de chocolate. Para rellenar nuestra tarta ponemos un bizcocho en nuestra base giratoria, comenzamos haciendo un círculo alrededor del borde del bizcoho. Cuando lo hayamos hecho por completo, hacemos otro bien pegado a la crema de chocolate, pero esta vez de café y así sucesivamente hasta completar todo la superficie de la tarta.

Colocamos sobre éste el otro bizcocho de chocolate, apretando un poco para asegurarnos de que ambos bizcochos quedan pegados.

Ahora vamos a cubrir toda nuestra tarta con los dos buttercream. Para ello, ponemos cucharadas de ambos buttercream por toda la superficie de la tarta y por los laterales, con la ayuda de una espátula los vamos extendiendo y dejándola lo más lisa posible. Al poner cucharadas de los dos buttercream y después usar la espátula para unificar colores, nos aseguramos que nuestro layer cake adquiera distintas tonalidades.

Para terminar con la decoración, para conseguir un efecto “marmoleado”, en una manga pastelera provista de una boquilla estrellada, ponemos  una cucharada de crema de café, seguidamente ponemos otra cucharada de la crema de chocolate, y de nuevo la de la café y así sucesivamente hasta acabar con ambas cremas. Ya tenemos nuestra manga lista para decorar la superficie de nuestro cake, poniendo flores en el borde de la tarta y por toda la superficie, tal y como veis en la foto. 


Y para terminar, os dejo un trozo cortado para cada uno de vosotros. Estoy segura de que querréis repetir sin duda porque en casa nos pasó a todos.

Un beso fuerte, feliz jueves y hasta la próxima receta.


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Banana Bread Saludable de Cerezas y Chocolate Sin Azúcar

jueves, 13 de septiembre de 2018


La rutina ya se ha instaurado en mi día a día y en el de toda mi familia, por eso y porque desde hace unos cuantos meses somos fans incondicionales de los "Banana Bread saludables", el martes encendí el horno aprovechando que (aunque no es tiempo de ellas) vi unas cerezas en el mercado.

La combinación la tenía más que clara, el chocolate blanco iba a ser la pareja perfecta para esta fruta dulce que tanto me gusta. Nada podía fallar y por supuesto que no me equivocaba.

Todos sabéis lo mucho que me gustan los postres con frutas, hacen que queden jugosos y tiernos, y las cerezas (al introducirlas en el horno) sueltan todo su sabor y le dan un toque más que delicioso a este pan de plátano.

Lástima que me haya puesto a investigar con ellas justo cuando no es temporada pero bueno, ya tenéis una receta en la retaguardia para cuando vuelvan a llenar los estantes de las fruterías en verano.

INGREDIENTES:

  • 3 plátanos maduros hechos puré.
  • 1 taza de harina de avena.
  • 1/2 taza de harina de coco.
  • 1 taza de leche de almendras sin azúcar.
  • 2 cucharadas de sirope de arce puro (Maple Syrup).
  • 3 cucharadas de sirope de ágave.
  • 1 cucharada de aceite de coco.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 cucharada de levadura química.
  • 100 grs de cerezas deshuesadas y en trozos.
  • 150 grs de chocolate sin azúcar añadido.


PARA DECORAR:

  • 50 grs de chocolate sin azúcares añadidos cortado en trocitos.
  • 5 cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad.
  • 1 plátano cortado por la mitad.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde para PlumCake de silicona, de esta manera evitaremos tener que engrasar el molde. Reservamos.

En un bol mezclamos todos los ingredientes húmedos, el puré de plátano, la leche de almendras, el sirope de arce, el sirope de ágave, el aceite de coco y batimos bien para que todos los ingredientes se integren.

En otro bol, mezclamos los ingredientes secos, harinas, sal, levadura y la levadura.

Ahora llega el momento de mezclar los ingredientes húmedos con los secos, con la ayuda de una lengua de silicona hasta obtener una masa homogénea y densa.

En este momentos, añadimos las cerezas picadas y los trozos de chocolate sin azúcar y volvemos a remover bien para que todos los ingredientes se integren

Echamos nuestra mezcla en el molde de silicona que teníamos reservado y en la superficie ponemos el plátano cortados por la mitad, ahora repartimos de manera uniforme los trozos de cerezas y el chocolate blanco.

Horneamos durante unos 35 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar nuestro Banana Bread con un palillo, éste salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de desmoldar  degustar.

Se puede conservar en la nevera y comerlo recién sacado resulta toda una delicia. Como os dije antes, empezar el día con un buen pedazo de este pan dulce, te hará llevar los madrugones de cada día de una forma muy diferente. 

Porque empezar el día con dulce......a mí me hace feliz.

Un beso y feliz semana, nos vemos el próximo jueves.


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Cheesecake Fit de Chocolate Blanco y Mantequilla de Cacahuete

jueves, 6 de septiembre de 2018


Volvemos a la carga y con las pilas bien a tope, con muchas ganas de compartir con todos vosotros nuevas recetas dulces cada semana. Y la que os traigo para empezar el inicio del curso es increíblemente irresistible.

Este verano ha sido, podría decir, el verano de mi vida. Cierto es que al principio no pintaba del todo bien, no había planes por hacer y esto me llevaba a estar en un estado de tristeza un tanto extraño. 

Yo soy una persona a la que le encantar hacer cosas, salir, conocer sitios nuevos y disfrutar de la vida cada segundo, pero me encontraba en un bucle en que nada de esto existía y la tristeza cada día iba haciéndose un hueco cada vez más grande en mi día a día.

Hasta que de repente y cuando menos me lo esperaba surgió el cambio. Un cambio que me ha devuelto la felicidad, le ha dado color a mi vida, dejando atrás ese tono gris que llevaba mucho tiempo tiñéndolo todo. La verdad es que es una situación tan especial que da miedo decirlo en alto y que por alguna extraña razón todo se acabe, pero lo cierto es que a la vez lo único que quiero es gritarlo a los cuatro vientos y sois vosotros, mis seguidores , quienes también os merecéis que (como cada verano a mi vuelta de las vacaciones), que os cuente y os comparta lo feliz que me siento.

La verdad es que este sería mi resumen del verano, porque a parte de viajes, actuaciones, reencuentros.......propios de este tiempo, lo más detacable es que alguien muy especial, mi otra mitad, me ha devuelto la ilusión y me ha enseñado que el amor verdadero existe y que en algún lugar está esa persona que te complementa a la perfección y con la que quieres pasar el resto de tu vida.

¡Gracias por aparecer y hacer que viva un sueño!

Así que si hasta ahora os tengo acostumbrados a recetas dulces, ahora que vivo en un estado de enamoramiento continuo, os voy a llenar los jueves de recetas más que empalagosas, es lo que tiene el amor, que te hace ser más dulce aún de lo habitual. Pero no os preocupéis, seguiré intentando compensar con recetas saludables, que el amor no está reñido con cuidarse, eso sí, disfrutando siempre de un postre delicioso.

La receta que os traigo hoy, es dulce y empalagosa pero perfecta para no tener muchos remordimientos. Advertidos estáis de que es calórica, decir que es "fit" o "saludable" no significa que sea baja en calorías, así que ojo con las raciones que cortamos que está tan de vicio que es difícil que sean pequeñas.

Para mí combina a la perfección ingredientes que me encantan, como el chocolate (en este caso blanco) y la mantequilla de cacahuete, el mayor descubrimiento que he podido hacer en mi vida y de la que no me puedo separar un solo día porque siento necesidad de comerla sí o sí. Además, fresquita, recién salida de la nevera se convierte en la tarta ideal para acompañarnos en la sobremesa del fin de semana. 

¿Quién se anima a probarla? Vamos con la receta, que como siempre os digo, es fácil y rápida, por eso, no existen excusas para no hacerla.


INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 1 paquete de galletas tipo Digestive sin azúcar añadido.
  • 100 grs de mantequilla de cacahuete de MyBodyGenius.


INGREDIENTES PARA LA CHEESECAKE:

  • 750 grs de queso crema no light.
  • 3 cucharaditas de edulcorante líquido.
  • 2 cucharadas de harina.
  • 4 huevos.
  • 200 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 3 cucharadas de mantequilla de cacahuete.


INGREDIENTES PARA EL SIROPE:

  • 100 grs de chocolate blanco sin azúcar.
  • 100 grs de mantequilla de cacahuete.
  • Onzas de chocolate blanco sin azúcar para decorar.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180ºC. Forramos un molde desmontable para tartas con papel de hornear en el fondo. Reservamos.

Comenzamos derritiendo el chocolate blanco en un bol. Reservamos para que atempere un poco.

Trituramos las galletas con la ayuda de un procesador de alimentos  hasta que queden muy finas. Añadimos la mantequilla de cacahuete y removemos hasta conseguir una masa homogénea.

Vertemos la masa de galletas y mantequilla en el molde que teníamos previamente reservado con el papel de hornear en la base, y extendemos las galletas sobre el fondo,  presionando con los dedos, hasta que quede una capa de grosor uniforme.

Metemos en la nevera mientras preparamos el relleno.


En el bol de la amasadora, batimos el queso crema un par de minutos hasta obtener una consistencia lisa.

A continuación, añadimos los ingredientes de uno en uno y batimos brevemente por este orden: el edulcorante líquido, la harina y los huevos, finalizando con el chocolate blanco.

Es importante no batir en exceso cuando hagamos el relleno, ya que con ello añadimos aire a la masa con el consiguiente problema de que al meter la tarta en el horno caliente, esas burbujas de aire se expandirían y podrían abombar o agrietar la tarta.

Echamos la preparación de la tarta en el molde con la base de galletas y en la superficie distribuimos las 3 cucharadas de mantequilla de cacahuete, con la ayuda de un palillo hacemos remolimos para repartirla por todas partes.

La introducimos en el horno y horneamos al baño María durante aproximadamente 1 hora, pasado este tiempo apagamos el horno y dejamos la tarta dentro durante una hora más con la puerta entreabierta.

Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente antes de desmoldar la tarta.

Lo ideal es hacerla el día de antes para que pase toda la noche reposando en la nevera, de esta manera los sabores se intensifican y se endurecerá lo justo.

Importante sacar de la nevera unos 20 minutos antes de consumir, así adquirirá la consistencia ideal para disfrutarla al cien por cien.

Para decorar hice un sirope con chocolate blanco y mantequilla de cacahuete. Puse ambos ingredientes en un bol apto para el micro y los fundí hasta que ambos se integraron. La decoración va en gustos pero en la foto podéis ver como lo hice yo. 

Ahora decidme que no os han entrado unas ganas tremendas de probar un buen trozo, la verdad es que no se me ocurre mejor postre para el fin de semana que se avecina. Aún estáis a tiempo de comprar los ingredientes y sorprender con esta maravilla.

Nos vemos el próximo jueves con otra receta sana pero dulce y golosa. Besos a todos, gracias por estar ahí.

¡Sois los mejores!

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