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Tarta de Gelatina de Fresas y Queso sin Ázucar

jueves, 28 de julio de 2016

Hola amigos,

Hoy os traigo la última receta antes de despedirme de todos vosotros hasta después del verano, creo que ahora ya sí me toca disfrutar de una merecidas vacaciones, pero tranquilos que el primer jueves de septiembre me tenéis de nuevo dándoos la paliza, no os vais a librar tan facilmente de mí.

Y como los calores aprietan, la receta de hoy, a parte de deliciosa y rápida de preparar, no necesita horno para su elaboración, y siendo sinceros, es algo que se agradece enormemente porque estamos sufriendo unos calores importantes.

Como veis sigo en mi línea de ofreceros "recetas saludables" y es que bueno, siempre está bien cuidarse y porque con un dulce, ya sea con o sin azúcar todo se hace más llevadero y porque bueno, está de vicio y yo no puedo renunciar a comerme una buen trozo de tarta de vez en cuando jejeje  y oye, al no llevar azúcar ni grasas pues en lugar de un día puedo darme el capricho más a menudo. El caso es hacernos la vida más llevadera.

Y como siempre os he dicho, para mí una buena tarta de queso tiene que llevar un capa de galleta de las buenas y como todos sabemos, es ahí donde suele haber una gran cantidad de calorías, debido a que unos de los ingredientes principales es la mantequilla. En esta receta la he sustituido por cucharadas de leche desnata y el resultado ha sido inmejorable, no os puedo mentir, queda de lujo y nada tiene que envidiar a las otras hipercalóricas bases de todas la cheesecake del mundo. Tenéis que probarla, vais a quedar igual de encantados que yo.

Voy a contaros como la he preparado, veréis que sencilla y rápida de hacer.

INGREDIENTES PARA LA BASE:

  • 200 grs de galletas sin azúcar integrales.
  • 8 cucharadas de leche desnatada sin lactosa.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

  • 400 ml de nata ligera.
  • 125 ml de agua.
  • 250 grs de queso crema light.
  • 1 sobre de gelatina sin azúcar sabor fresa.
  • 1 y 1/2 cucharadita de edulcorante líquido.

PREPARACIÓN:

Preparamos un molde desmoldable poniendo panel de hornear en la base. Reservamos.

En el procesador de alimentos trituramos las galletas. Cuando las tengamos trituradas por completo, las echamos en un bol y la mezclamos con las cucharadas de leche. Mezclamos bien hasta obtener una mezcla similar a la arena mojada.

Colocamos la mezcla de galletas y leche en el molde que teníamos reservamos y repartimos de manera uniforme por toda la superficie, es importante presionar bien y que quede bien prieta. Cuando la tengamos perfecta, reservamos en la nevera para que la base de galletas adquiera mayor consistencia.

Mientras tanto, calentamos un poco el agua en el microondas, sin que rompa a hervir, tan solo necesitamos calentarla. Echamos el sobre de gelatina en el agua y con la ayuda de una cuchara mezclamos bien hasta que la gelatina se disuelva por completo. Reservamos para que baje de temperatura y se temple.

En el bol de la amasadora echamos el queso crema, el edulcorante líquido y la nata y batimos hasta que todos los ingredientes se integren. Cuando veamos que no hay ningún grumo, añadimos la gelatina disuelta en agua que teníamos reservada y que tiene que estar templada para evitar que el cambio brusco de temperatura nos estropee la mezcla, volvemos a mezclar bien hasta que la gelatina de fresa me integre bien con el resto de ingredientes.

Ahora que tenemos nuestro relleno listo, sacamos nuestra base de galleta de la nevera y sobre la misma repartimos nuestra mezcla de manera uniforme e introducimos en la nevera como mínimo ocho horas, aunque lo ideal sería dejarla toda la noche.

Para decorar podemos utilizar fresas frescas.

Y hasta aquí la receta de hoy, la verdad es que no tenemos excusa para no sorprender a nuestros invitados con una deliciosa tarta de queso, fresquita y sana y lo mejor de todo ¡sin horno!

Os mando un beso enorme a todos. Disfrutad mucho del verano y a reponer fuerzas para retomar la vuelta con mucha energía.

Nos vemos en septiembre, os quiero.

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Helado Vegano de Coco y Arándanos (sin gluten y sin lácteos)

jueves, 21 de julio de 2016



Volvemos a la carga con una receta perfecta para combatir el calor y porque no hay nada que más me guste que un helado, ya sea verano o invierno, esta receta se hace perfecta.

Y es perfecta por varias razones, os las enumero a continuación (espero convenceros para que los probéis en casa):

  • Solo se necesitan tres ingredientes.
  • No contiene gluten.
  • No contiene lácteos.
  • No contiene azúcar refinada.
  • Es sencilla y rápida de preparar.
  • Solo necesitas cinco minutos.
  • Apenas se manchan útiles de cocina, solo necesitas una batidora.
  • Llena de antioxidantes gracias a los arándanos.
  • Sabor intenso aportado por la leche de coco.
  • Ideal para continuar cuidándonos.

¿Os animáis? Y lo mejor de todo es que están de vicio total. No puedo dejar de comerlos. La combinación de sabores resulta ideal y añadirle el sirope de arce para sustituir cualquier otro tipo de edulcorante ha sido un verdadero acierto.

Hace poco compré un molde para hacer polos, pensando en mi gran pasión por los helados (tan incompatible con el cuidado corporal y mis bikinis jejeje) con el fin de poder darme caprichos saludables durante todo el verano. Por supuesto que no voy a dejar de comer mis helados preferidos pero si puedo quitarme alguno y sustituirlo por estas delicias....¡Así disfruto sin remordimientos!


INGREDIENTES:


  • 300 ml de leche de coco sin azúcar añadida.
  • 3 tazas de arándanos frescos.
  • 2-3 cucharadas de sirope de arce.


PREPARACIÓN:

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de nuestra batidora y trituramos hasta que todos los ingredientes se integren. Debemos obtener una especie de puré.

Vertemos esta mezcla en nuestro molde para polos e introducimos en el congelador hasta que solidifique por completo.

Para desmoldar es importante sacar unos minutos antes del congelador y darle un poco de calor con nuestras manos, incluso puede ser necesario mojar el molde con un poco de agua tibia para ayudar a que los polos se suelten.

Y ahora leyendo la receta, os dais cuenta de que todo lo que os decía anteriormente es cierto ¿verdad?.

Sencilla, rica, nutritiva, fresca, deliciosa y sana. Esta receta se convierte en ideal para refrescar el verano de toda la familia de la forma más saludable posible.

Un beso fuerte a todos, nos vemos la próxima semana con la última receta antes de coger vacaciones.

Disfrutad mucho de la semana, nos vemos en siete días amigos.

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Limonada de Té Verde con Lima y Semillas de Chía

jueves, 14 de julio de 2016


Con estos calores mis paseos a la cocina con el fin de beber algo fresquito son innumerables y la verdad es que llega un momento que te cansas de tomar tanta agua.

Por eso y por otros motivos, siempre tengo preparada una buena jarra de té frío, así tengo para elegir entre varias opciones a la hora de satisfacer mi sed.

Como todos sabéis soy una apasionada del té y como no, en verano lo disfruto igualmente con hielo. Los que somos adictos al té necesitamos tomarlo en todas las épocas del año y más con la gran variedad de sabores existentes. La verdad es que no podría imaginar mi vida sin esta deliciosa bebida.

Me encanta investigar y mezclar aromas, sabores e ingredientes y aprovechando la bolsa de semillas de Chía que compré y con las que preparé la receta del "Pudding de melocotones" de hace un par de semanas, me puse manos a la obra y preparé esta rica, refrescante y saludable bebida.

Seguro que todos recordaréis las maravillosas propiedades que se le atribuyen a la Chía, en el post anterior os puse un poco al día (si necesitáis volver a leerlo podéis echar un vistazo aquí) por eso me apetecía añadirlas a mi bebida preferida por excelencia y de verdad que el resultado ha sido delicioso.

Está tan rico que puedo tomarme una jarra entera a lo largo del día, la lima le aporta la acidez justa y las semillas de Chía tienen un ligero sabor a nuez que hacen que tomar solo un vaso resulte verdaderamente difícil.

Cada vez que se acaba, preparo una jarra más, en casa nos ha encantado y somos todos los que nos tomamos este té, por eso no nos puede faltar. 

Vamos que nos espera un verano lleno de bebidas refrescantes, deliciosas y como no, sanas.


INGREDIENTES:

  • 6 cucharadas soperas de Té Verde Gunpowder.
  • 2 litros de agua.
  • ½ taza de zumo natural de lima.
  •  Edulcorante líquido al gusto.
  •  2 cucharadas soperas de semillas de Chía.
 
 
ELABORACIÓN:
 
Ponemos a calentar el agua en una olla o en nuestro hervidor de agua eléctrico, es importante que no rompa a hervir, la temperatura ideal para el té verde son  entre los 60º-80º.

Lo sé, soy tan friki que he de admitir que tengo un termómetro especial para determinar la temperatura del agua con la que me hago mi té. Os puede parecer una tontería pero dependiendo del tipo de té y del tipo de hoja, la temperatura, así como el tiempo de infusionado resulta fundamental para poder disfrutar del té con todas sus propiedades intactas y su sabor inmejorable.

Cuando el agua haya alcanzado la temperatura idónea, vertemos las hojas de Té Verde Gunpowder y las dejamos infusionar durante 3 minutos. Transcurrido este tiempo, colamos nuestras hojas de té con la ayuda de un colador.
 
Mientras esté caliente añadimos nuestro edulcorante liquido o en comprimidos preferido y en cantidad según nuestro gusto. Dejamos enfriar un poco. 

Cuando se haya templado un poco, incorporamos el jugo de la lima y las semillas de chía, dejamos reposar durante 30 minutos aproximadamente.

Para terminar, vertemos en una jarra con mucho hielo y a la nevera, a esperar que necesitemos satisfacer nuestras sed con esta deliciosa bebida.

Un beso fuerte, nos vemos el próximo jueves con otra nueva receta, ya os adelanto que también es ideal para hacer más llevadero este verano caluroso que estamos sufriendo desde hace un par de días.

Disfrutad de la semana amigos, gracias por leerme.
 

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Helado Fit de Plátano, Coco y Chocolate sin azúcar

jueves, 7 de julio de 2016


En este tiempo no hay nada que más me guste que disfrutar de un rico helado. Podría comerme más de uno al día, incluso hay veces que no comería nada más en todo el día. Lo sé el dulce me pierde y en todas sus versiones, no me libro de ninguna.
Y claro, todos coincidimos en que están de vicio pero también llenos de calorías y con la playa esperándome en cuestión de días...no es plan de hacer la dieta del helado, que luego veo mis bikinis y me dan ganas de echarme a llorar. 

Por eso, para darme el capricho de seguir comiéndome un delicioso helado de vez en cuando y sin tener tantos remordimientos, he hecho estos helados sanos y sin azúcar añadido y sinceramente, quedan tan sabrosos y cremosos que....resulta difícil soltar la tarrina y dejar de comer.

Ufff, menudo descubrimiento y lo mejor de todo, si no tenéis heladera podéis hacerlo igualmente porque no la necesitáis para nada.

Sencillo, sano, rápido, nutritivo y dulce. ¿Qué más se puede pedir? ¡Ah, sí!, que podéis añadir tantos ingredientes como queráis, se me ocurren unas nueces picadas o pasas, las posibilidades son infinitas.

Vamos con la receta, que nadie se quede sin disfrutar de un delicioso helado este verano.


INGREDIENTES:

  • 4 plátanos.
  • 1 cucharada de vainilla en pasta.
  • 2 cucharadas de coco rallado deshidratado.
  • 8 onzas de chocolate con leche sin azúcar.

PREPARACIÓN:

Pelamos los plátanos y los cortamos en trozos. Los metemos en una bolsa y lo introducimos en el congelador durante como mínimo 8 horas.

Cortamos las onzas de chocolate en trocitos pequeños y los reservamos con la nevera, con este calor si los dejamos fuera nos los encontraríamos convertidos en crema de chocolate.

Transcurridas las ocho horas, sacamos los plátanos del congelador y los ponemos en el procesador de alimentos, en el mismo, añadimos el coco rallado y la vainilla y trituramos hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.

Ponemos nuestra mezcla en un bol y le añadimos los trozos de chocolate que teníamos reservados en la nevera, con la ayuda de una cuchara removemos bien para que el chocolate se reparta de manera uniforme por todo el helado de plátano.

Con la ayuda de una cuchara para hacer bolas de helado, repartimos en cucuruchos o en tazas para degustar.

Ahora sí que podemos disfrutar de un sano pero no por ello menos delicioso helado de plátano, coco y chocolate sin azúcar.

¡A disfrutar sin remordimientos amigos! ¡Viva el verano y vivan los helados!

Feliz semana a todos, no paséis mucho calor y disfrutad muchos de estos días de sol. 

Nos vemos la próxima semana, besos a todos.








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Pudding de Chía y Melocotones

jueves, 30 de junio de 2016


La verdad es que las semillas de chía han tomado un gran protagonismo desde hace algún tiempo, muchos hablan de sus grandes propiedades, todas beneficiosas para nuestro organismo y las redes se han llenado de recetas que contienen este mágico ingrediente.

Así que viendo el gran "boom" que estas pequeñas estaban causando me puse manos a la obra e investigué un poco acerca de la Chía. Os hago un resumen por si os animáis a probarlas.

Chía es una palabra de origen maya, perteneciente a la familia de la menta, que significa fuerza. 

Durante miles de años la chía ha sido un alimento básico en las civilizaciones maya y azteca y con razón, ya que las semillas de chía están repletas de vitaminas, minerales y ácidos grasos que ayudan a nuestro cuerpo a combatir las grasas y nos proporcionan muchos beneficios...

Estas nutritivas semillas se pueden incorporar en cualquier comida sin cambiar su sabor. En las sopas, en las ensaladas, en los yogures, en los cereales... ¡Puedes combinarlas con lo que más te apetezca! 

Incluso puedes hacer tus propias recetas de siempre, como muffins, pasteles o incluso el empanado de tus filetes con estas deliciosas semillas.

Las semillas de chía no contienen gluten, son saludables y contienen Omega 3, antioxidantes y fibra. Algunos de sus nutrientes son los siguientes:

• 5 veces más la cantidad de calcio que la leche.
• 3 veces más la cantidad de antioxidantes que los arándanos.
• 3 veces más la cantidad de hierro que las espinacas.
• 2 veces más la cantidad de fibra que la avena.
• 2 veces más la cantidad de proteínas que cualquier verdura.
• 2 veces más la cantidad de potasio que el plátano.

Entre los beneficios más destacados señalamos los siguientes:

1. Controlan los antojos: Las semillas de chía están repletas de fibra, son fáciles de digerir y crean una sensación de saciedad que nos ayuda a controlarnos para no picar entre horas. Es recomendable tomarlas en el desayuno para mantenernos en forma durante todo el día. Puedes añadirlas también en la leche o en los cereales.

2. Ayudan a mantenerte bien hidratada: Absorben entre 10-12 veces su peso en agua lo que ayuda a mantenerte bien hidratada.

3. Son una fuente saludable de Omega 3: bueno para el sistema nervioso central, para las células y para muchos de nuestros órganos vitales. Además mantiene brillante nuestra piel y nuestro pelo. Está demostrado que las semillas de chía contienen más de este ácido graso que algunos pescados como por ejemplo el salmón, por lo que son una buena alternativa.

4. Protegen de los efectos nocivos del medio ambiente.

5. Generan un aporte extra de energía.

6. Ayudan a bajar de peso: gracias a la fibra ayudan en el proceso digestivo y controlan el hambre. Además al entrar en contacto con el agua forman una capa hipocalórica que hace que aumente su peso diez veces más dentro del estómago, lo que produce sensación de saciedad. Con las semillas y algunos alimentos saludables como estos, que combinados pueden dar lugar a deliciosos zumos, seguro que consigues llegar a tu peso ideal en un abrir y cerrar de ojos.

7. Aumentan la masa muscular: la chía proporciona un aporte extra de energía y además gracias a su alto contenido en fibra y a su alto contenido en proteínas, aumenta la masa muscular y regenera los tejidos.

8. Calman el dolor de las articulaciones: los ácidos grasos Omega 3 proporcionan propiedades antinflamatorias, por lo que si tomas chía diariamente notarás que se reduce notablemente el dolor de tus articulaciones.  

9. Propiedades depurativas y antioxidantes: ayudan a eliminar líquidos y toxinas, regulan la flora intestinal, previenen la oxidación celular y benefician a otras tantas funciones que nos mantienen bien por dentro y hacen que se note por fuera.

Y hasta aquí toda la información recopilada. Es cierto que es cuestión de modas y bueno, por curiosidad me decidí y compré un paquete para poder sacar mis propias conclusiones.

Y sinceramente, me han gustado mucho! Y mira que soy rara para este tipo de cosas, sobre todo en cuando a texturas se refiere, pero la sorpresa ha sido realmente positiva.

Ahora toca investigar y probarla en diferentes recetas y por supuesto, las compartiré todas con vosotros.

INGREDIENTES:

  • 300 ml leche de coco.
  • 2 cucharadas de semillas de Chía.
  • Edulcorante líquido al gusto.
  • Melocotones frescos o melocotón en conserva light.

PREPARACIÓN:

En un bol, echamos las dos cucharadas de semillas de Chía junto con los 300 ml de leche de coco y el edulcorante líquido. Dejamos reposar.

 Removemos de vez en cuando durante los primeros 20 minutos y después reservamos en la nevera toda la noche (como mínimo unas 8 horas).

Al día siguiente, sacamos de la nevera y con la ayuda de una cuchara removemos de nuevo. Las semillas habrán aumentado su tamaño y la mezcla estará más consistente.

Repartimos nuestro pudding de Chía en los recipientes que hayamos elegido para ocasión. Conservamos en la nevera.

En el vaso de la batidora, trituramos los melocotones, yo he elegido melocotones de lata light. Cuando hayamos obtenido un puré ligero, lo repartimos sobre nuestro pudding de Chía.

Terminamos nuestra receta decorando con unas hojas de menta o con cualquier otra fruta.

Ummmm qué apetecible tan fresquito recién salido de la nevera. Para mí ha sido un gran descubrimiento, un postre nutritivo, sano y sobre todo delicioso.

Os animo a todos a que saquéis vuestras propias conclusiones acerca de este "superalimento", nos están invadiendo y tenemos que estar enterados jejeje.

Un beso y hasta la semana que viene amigos.


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Tarta de Galletas, Chocolate y Crema

jueves, 23 de junio de 2016


Esta tarta ha sido todo un clásico en mi casa desde que éramos pequeños, como supongo que también lo ha sido en las vuestras.

Mi madre la preparaba bastante a menudo variando el relleno, desde mermeladas variadas, leche condensada, chocolate, crema y un sinfín de posibilidades que nos encantaban.

La disfrutábamos como los que más, fresquita, recién sacada de la nevera nos sabía a gloria. Pero pasaron los años y de repente, esta receta tan sencilla y deliciosa cayó en el olvido, pero yo la he recuperado y la he vuelto a hacer aprovechando una ocasión más que especial.

Mis padres han cumplido cuarenta años de casados, y como en mi casa todo, absolutamente todo, se celebra con una tarta o un dulce, ésta era la mejor ocasión para rememorar, a través del gusto, momentos felices vividos cuando éramos pequeños, por eso elegí esta típica tarta.

He variado un poco la presentación, mi madre preparaba muchas capas de galletas e iba intercalando ingredientes entre las mismas, pero a mí me apetecía hacerla con los dos ingredientes que al final siempre triunfaban en casa: el chocolate y la crema pastelera y el resultado ha sido más que delicioso.

Os cuento como la he preparado, aunque no tiene ninguna ciencia, es lo más sencillo del mundo mundial.


INGREDIENTES:

  • Galletas hojaldradas.
  • 2 sobres de preparado para flan.
  • 660 ml de leche semidesnatada sin lactosa para el flan.
  • 100 ml de leche semidesnatada sin lactosa para humedecer las galletas.
  • 12 cucharadas soperas de azúcar blanca.
  • 200 grs de chocolate con leche especial para postres.
  • 75 ml de nata líquida.
  • 20 grs de mantequilla.

PREPARACIÓN:

Yo he elegido un molde rectangular para la ocasión. Preparamos el molde, forrando el mismo con papel film, así nos será más fácil de desmoldar. Reservamos.

Comenzamos preparando la crema pastelera o flan tal y como indica el fabricante en el envase. Para ello, separamos de los 660 ml de leche una taza, en ella vamos a diluir los dos sobres de flan con la ayuda de una cuchara.

Ponemos el resto de la leche en un cazo junto con las cucharadas de azúcar y lo ponemos a fuego lento. Cuando la leche rompa a hervir, añadimos el flan disuelto en la taza de leche y sin parar de mover, lo mantenemos en el fuego hasta que la mezcla espese. Retiramos del fuego y reservamos.
En un plato hondo, echamos los 100 ml de leche y en ella vamos humedeciendo ligeramente las galletas hojaldradas, cubrimos la base del molde con las mismas.

Cuando tengamos toda la base del molde cubierta con galletas, echamos sobre las mismas la mitad del preparado del flan que teníamos reservado, extendemos de manera uniforme por toda la superficie.
Ahora volvemos a repetir la operación de las galletas, las humedecemos en leche y ponemos otra capa sobre el flan. Ahora vamos a terminar de echar sobre esta última capa de galletas el resto de preparado de flan que teníamos en el cazo.

Terminamos cubriendo de nuevo esta última capa de flan con otra base galletas humedecidas en leche. Reservamos en la nevera.

Mientras vamos a preparar la ganache que cubrirá nuestra deliciosa tarta de galletas. Para ello, vamos a poner todos los ingredientes en un bol apto para el microondas y vamos a calentarlo en intervalos cortos de tiempo, con el fin de evitar que se queme el chocolate, removemos con una cuchara.

Repetimos la operación del microondas tantas veces como sea necesario hasta que todos los ingredientes se integren y obtengamos una mezcla homogénea, ligera, lisa y brillante.

Sé que ésta no es la manera correcta de preparar una ganache en condiciones, pero andaba muy mal de tiempo y bueno, ésta es otra opción rápida de prepararla.

Sacamos la tarta de la nevera y cubrimos nuestra tarta con nuestra ganache de chocolate, extendemos la misma con una espátula de manera que quede uniforme y lisa.

Metemos en la nevera hasta el momento de su consumo.

Volver a comer es trozo de esta deliciosa tarta fue un gran acierto, parece mentira como el paladar puede darte tan buenos recuerdos y con tanto lujo de detalles. Me pasa siempre, el sentido de la vista ofrece recuerdos pero nunca tan intensos como el sentido del olfato o del gusto.

Espero que esta receta os haya traído tantos buenos recuerdos como a mí y que no dejéis que caiga en el olvido.

Os mando un beso enorme, nos vemos la próxima receta con otra deliciosa receta.

Muchas gracias por leerme amigos.

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Cupcakes de Dulce de Leche y Chocolate

jueves, 16 de junio de 2016


Esta semana volvemos a la carga con uno de mis dulces preferidos, los cupcakes y como no, de chocolate.

Esta vez he mezclado otro de mis ingredientes preferidos, el dulce de leche, pero no de una manera habitual, sino mezclado con cacao en polvo para el relleno de estos pequeños.

Hace tiempo probé esta mezcla en una feria de repostería creativa y me encantó, y aunque la he usado en alguna que otra ocasión, ahora, echado la vista atrás, creo que la he utilizado muy poco para lo rica que está y lo mucho que me gusta.

Si es que hay que sacarle partido a las cosas ricas y esta mezcla de dulce de leche y chocolate os la recomiendo al 100% porque está deliciosa de cualquier manera, hasta para comer a cucharadas. Podéis adivinar quien limpió las cucharillas que utilicé para preparar la mezcla, ¿yo? jejeje.

El bizcocho queda jugoso y tierno, con un sabor intenso a chocolate que mezclado con el mágico relleno hacen que estos cupcakes se conviertan en un delicioso e irresistible pecado. ¿Os vais a resistir?

INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 115 grs de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 220 grs de azúcar blanco.
  • 3 huevos M.
  • 180 grs de harina.
  • 40 grs de cacao en polvo sin azúcar.
  • 1 cucharadita y media de levadura Royal.
  • 120 ml de leche semidesnatada.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

INGREDIENTES PARA EL RELLENO DE DULCE DE LECHE Y CHOCOLATE:

  • 1/2 bote de dulce de leche.
  • 40 grs de cacao en polvo sin azúcar.
  • 2 cucharadas generosas de sírope de maíz Karo.

INGREDIENTES PARA EL BUTTERCREAM DE CARAMELO:

  • 250 g de mantequilla sin sal
  • 300 g de icing sugar
  • 60 g de cacao en polvo sin azúcar
  • 2 cucharadas de leche semidesnatada
  • 2 cucharadas generosas de toffe en pasta.

INGREDIENTES PARA LA DECORACIÓN:

  • Chocolate con leche en tableta.

PREPARACIÓN DEL BIZCOCHO:

Precalentamos el horno a 180º grados y preparamos nuestra bandeja para cupcakes con 12 cápsulas de papel que hayamos elegido para la ocasión. Reservamos.

En un bol, tamizamos la harina, la levadura química y el cacao. Reservamos.

En el bol de la amasadora, batimos la mantequilla con el azúcar hasta que se integren y la mezcla se aclare.

A continuación, añadimos los huevos, uno a uno, batiendo hasta que se incorporen. Incorporamos la mitad de la harina y batimos a velocidad baja hasta que se incorpore.

Seguidamente, agregamos la leche, mezclada con el extracto de vainilla y volvemos a batir.

Terminamos echando la otra mitad de mezcla de harina que nos falta y batimos a velocidad baja hasta que la mezcla sea homogénea.

Repartimos la mezcla en las cápsulas que teníamos reservadas con la ayuda de una cuchara para hacer bolas de helado.

Horneamos 20 minutos aproximadamente o hasta que un palillo salga limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar los cupcakes en una rejilla hasta que se enfríen por completo.


 PREPARACIÓN DEL BUTTERCREAM DE CHOCOLATE:

Ponemos en un bol el chocolate negro y derretimos en el microondas poco a poco, en intervalos cortos de tiempo para evitar que se nos queme. Reservamos para que temple.

Tamizamos el icing sugar con el cacao y los colocamos en el bol de nuestra amasadora junto con la mantequilla y la leche. Batimos a velocidad baja un minuto, es importante tapar el bol con un paño limpio y húmedo para evitar de esta forma manchar toda la cocina de azúcar.

Transcurrido este tiempo, subimos la velocidad de la amasadora y batimos al menos otros 5 minutos a velocidad alta.

En este momento, separamos añadimos el chocolate fundido a nuestro buttercream y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes se integren. El buttercream se volverá cremoso y de color chocolate intenso.
Ponemos nuestra buttercream de cacao intenso en una manga pastelera provista de la boquilla elegida para la ocasión. Reservamos en la nevera.


MONTAJE DE LOS CUPCAKES:

Vamos a comenzar preparando nuestro relleno, para ello mezclamos todos los ingredientes en un bol, es decir, el dulce de leche, el sírope y el cacao en polvo. Batimos bien con la ayuda de una cuchara hasta que todos los ingredientes se integren.

Metemos  nuestro relleno de dulce de leche y chocolate en una manga pastelera sin boquilla. Reservamos.

Cuando los cupcakes se hayan enfriado por completo les hacemos un agujero con la ayuda de un descorazonador de manzanas y los vamos rellenando de nuestro dulce de leche y chocolate, el cual teníamos reservado en una manga pastelera.

Cuando tengamos rellenos todos nuestros cupcakes los vamos decorando con el buttercream de cacao, usando nuestra manga pastelera, desde el centro hacia afuera.

Para terminar de decorarlos, rallamos un poco de chocolate con leche ayudándonos de un rallador, de esta forma conseguiremos sacar virutas de chocolate pequeñitas y deliciosas.

Y hasta aquí la receta de hoy, os deseo una semana estupenda.

Nos vemos en siete días, besos enormes a todos y gracias por estar ahí.

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