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Tarta Pavlova con frutos rojos

jueves, 14 de mayo de 2015

 


Tengo que confesar que ésta es la segunda vez que preparo esta tarta y lo cierto es que cada vez me resulta más deliciosa.

Las dos veces que la he hecho han sido en honor a mi madre, el merengue es su debilidad y una tarta Pavlova es el sueño para cualquier amante de este dulce.

La primera vez que la hice, para el cumpleaños de mi mami, estaba deliciosa pero no conseguí la consistencia adecuada para las bases de merengue, me quedaron un poco blanditas.

Así que tenía esa espinita clavada y no iba a permitir que se me resistiera, por eso para el día de madre tenía en mente volver a repetirla, y el resultado fue excelente.

Supongo que todos conocéis esta tarta, pero por si acaso, os cuento un poquito de su historia, que para mí es muy bonita ya que fue elaborada en honor a una gran bailarina. Os cuento:

Pavlova es un postre elaborado de merengue denominado así en honor de la bailarina de ballet, Anna Pávlova. Dicen que la bailarina visitó Nueva Zelanda y en su honor surgió este postre, homenajeándola con su nombre.

Los habitantes de Nueva Zelanda y los de Australia han reclamado por igual la propiedad de la receta, aunque el libro más antiguo que describe la receta fue publicado en Nueva Zelanda.

Es un pastel crujiente por fuera y muy cremoso y ligero por dentro. Consiste en una base de merengue sobre la cual se pone crema batida o nata, chocolate y trozos de fruta no faltando los frutos rojos. Resulta crocante por fuera y húmeda por dentro.

Hay quienes hacen una base circular o cuadrada y sobre ella le ponen los demás ingredientes, también hay quienes lo hacen formando una caja con el merengue y luego la rellenan.

Son distintas versiones del mismo postre. Se rellena justo en el momento de servir pues el merengue en contacto con la humedad de la nata y de la fruta lo haría desmoronarse.


INGREDIENTES PARA LAS BASES DE MERENGUE:

325 grs. de azúcar glacé.
2 cucharadas de harina de maíz (maicena).
6 claras de huevo M.
2 cucharaditas de vinagre blanco.
1 cucharadita de vainilla en pasta.


INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

500 ml de nata líquida para montar 35% MG.
Azúcar glacé para endulzar la nata (al gusto).
Frutos rojos al gusto.




ELABORACIÓN DE LA TARTA:

Montamos las claras frescas a punto de nieve con la ayuda de nuestra amasadora, provista de las varillas.

Cuando empiece a formar picos incorporamos, poco a poco, la mitad del azúcar glacé mientras seguimos batiendo.

Cuando haga picos duros y brillantes, incorporamos el resto del azúcar glacé, mezclado con la maicena y, a continuación,echamos el vinagre blanco y la vainilla en pasta.

Precalentamos el horno a 140°.

Preparamos tres círculos de papel de horno de unos 18 cm de diámetro y colócalos sobre 3 bandejas de horno planas.

Dividimos el merengue entre los tres papeles de horno, extendiéndolo con una espátula.

Horneamos los merengues durante 90 minutos a 140°. Transcurrido este tiempo, apagamos el horno y mantenemos nuestros merengues dentro durante otros 20 minutos más.

Una vez fuera, dejamos que enfríen por completo.

Cuando vayamos a consumir la tarta, montamos la nata, incorporando el azúcar glacé al gusto hasta que quede consistente y brillante.

Repartimos sobre cada base de merengue un poco de nata montada y unos frutos rojos. Colocamos encima otra base de merengue y volvemos a echar nata y frutos rojos.

Por último, decoramos la capa final con nata y más frutos rojos. Si queréis, podéis espolvorear un poco de azúcar glasé con la ayuda de un colador.

No os asustéis con la receta, para los que aún no la habéis probado, tenéis que animaros. Es muy sencilla de hacer, lo más importante es respetar los tiempos y temperatura del horneado del merengue.

El éxito lo tenéis asegurado totalmente amigos.

Un beso fuerte y feliz jueves a todos, hasta la próxima semana.