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RED VELVET

lunes, 2 de diciembre de 2013



Esta tarta es especial, los que ya me conocéis y me leéis, sabéis que la Red Velvet es una de mis tartas preferidas y que continuamente estoy con pruebas de este tipo de pastel en todas sus variedades: cupcakes, whoopies pies, brownies.... y todo lo que me queda, porque unas galletas o donuts Red Velvet no me los quita nadie jejeje.

Pero a parte de este amor incondicional que me une al "terciopelo rojo" en todas sus variedades, esta tarta era especial porque estaba dedicada a mi amiga Nefer. 

Me la encargó para el día de su cumpleaños, por supuesto siempre quieres que tus dulces salgan perfectos, pero cuando es para alguien especial que deposita tu confianza en ti en su día ...la presión aumenta realmente.

Lo que hice para que me saliera perfecta fue ponerle todo el amor del mundo, porque esta tarta esta hecha con todo mi corazón. 

Y de todo el amor que me invade salió esta maravilla de layer cake.

Los comensales quedaron encantados, a todo el mundo les gustó y lo más importante, la cumpleañera la disfrutó como la que más.

Muchas gracias Nefer por depositar tu confianza en mí, eres una gran amiga. Las palabras que me dedicaste el sábado me hicieron inmensamente feliz, solo puedo decirte....¡GRACIAS!

Os dejo la receta por si os animáis a darle amor a alguno de vuestros seres queridos con este fantástico layer cake. Espero que so guste.


INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:

  • 125 grs de  mantequilla.
  • 275 grs de azúcar blanca.
  • 2 huevos grandes.
  • 280 grs de harina.
  • 15 grs de cacao en polvo (yo uso el de la marca Valor)
  • 1 cucharadita de levadura química.
  • 1 cucharadita bicarbonato sódico.
  • 1/4 cucharadita sal
  • 240 grs  de buttermilk (si no lo encontráis podéis prepararlo en casa mezclando 240 ml de leche entera con una cucharadita de zumo de limón. Mezcláis y dejáis reposar hasta que adquiera un aspecto similar al de la leche cortada, no os asustéis, es lo que necesitamos!!)
  • 2 cucharaditas colorante rojo en pasta (yo uso el de Sugarflair, para mí es maravilloso)
  • 1 cucharadita de vinagre blanco.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla en pasta.

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 170º y  preparamos tres moldes de 20 cm. de diámetro, los engrasamos por todos los lados y ponemos papel de hornear en la base, esto nos ayudará a desmoldarlos mejor. Reservamos.

Tamizamos en un bol la harina, el cacao en polvo, la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservamos.

En otro bol mezclamos el buttermilk, el colorante rojo, el extracto de vainilla, el vinagre. Reservamos.

En el bol de la amasadora batimos la mantequilla con el azúcar, hasta que haya blanqueado y consigamos una mezcla esponjosa.

Añadimos los huevo uno a uno, no añadiremos el siguiente hasta que el anterior se haya incorporado totalmente.

Añadimos los ingredientes secos que teníamos reservados en tres veces, y los líquidos en dos veces. Comenzando y terminando con los secos.

Dividimos la masa entre los tres moldes que habíamos preparado y alisamos la parte superior de la masa con una espátula.

Horneamos durante 25 – 30 minutos o hasta que al insertar un palillo éste salga limpio.

Dejamos enfriar los moldes sobre una rejilla durante unos 15 minutos. Transcurrido este tiempo sacaremos los bizcochos de los moldes y los dejaremos enfriar por completo sobre la rejilla.

Cuando estén totalmente fríos, los envolveremos individualmente en papel film y los dejaremos reposar en la nevera durante la noche. Al día siguiente estarán más asentados el sabor y la textura del bizcocho.


INGREDIENTES PARA LA CREMA DE QUESO (CREAM CHEESE FROSTING):

  • 125 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 270 grs de queso crema (tipo Philadelphia y NO light) de la nevera, es muy importante que esté frío.
  • 500 grs azúcar glass tamizado.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla incolora.

PREPARACIÓN:

En el bol de la amasadora batimos la mantequilla y el azúcar durante unos 3 minutos, primero a velocidad media y después a máxima velocidad, hasta que la mantequilla haya blanqueado y esté cremosa.

Añadimos el queso crema y batimos hasta que esté incorporado. Finalmente añadimos el extracto de vainilla incoloro.

Una vez que lo tengamos preparado lo dejamos enfriar un par de horas en la nevera hasta que se asiente un poco, antes de utilizarlo.


MONTAJE DE LA TARTA:

Sacamos los bizcochos de la nevera y con la ayuda de un cuchillo, los igualamos. Es normal que al hornearlos suban más por un lado u otro, por eso es necesario igualarnos para que estén rectos y para que todos tengan la misma altura.

Sobre una base para tartas ponemos el primer bizcocho, con la ayuda de una cuchara para hacer bolas de helado, ponemos dos bolas de crema de queso sobre el bizcocho y con la ayuda de una espátula extendemos de manera uniforme por todas partes, desde el centro a los bordes.

Colocamos la segunda base de bizcocho, apretamos un poco hacia abajo para que se pegue a la crema y repetimos la operación de la crema de queso.

Ponemos la última base de bizcocho y aplastamos un poquito con las manos para que se asienten bien, como hemos hecho antes.

Comenzamos a cubrir la tarta.  Ponemos crema de queso en la superficie y con una espátula vamos extendiéndola hacia los bordes. Después, ponemos crema de queso por los lados y seguimos alisándola con la espátula. 

Ésta es la primera capa, conocida como "tapa migas", por lo que es importante que sea fina. Cuando tengamos tapada toda la tarta con esta fina capa de crema, la metemos en la nevera durante al menos una hora para que endurezca. Así nos será más fácil trabajar después para terminarla.

NOTA: es importante que cada vez que cojamos crema de queso, limpiemos la espátula con la que estamos trabajando, de esta forma evitaremos manchar la crema con restos de bizcocho.

Transcurrido este tiempo, sacamos la tarta de la nevera y ponemos una generosa capa de crema (es más fácil trabajar con mucha crema que con poca, la que nos vaya sobrando la podemos retirar perfectamente) por la superficie de la tarta y por los lados y volvemos a hacer lo mismo que anteriormente, con la ayuda de nuestra amada espátula empezamos a alisar los bordes lo mejor que podamos. No la parte superior, esa la dejamos tal cual.

Después, para decorar la superficie usé una cuchara para hacer ondas, esta vez quería que no fuera toda lisa, por eso decidí hacerla así. Es importante poner bastante crema en la superficie para poder hacer las ondas y que nos resulte más fácil conseguirlas.

Para terminar decoré la superficie con purpurina comestible de color rojo.

Y aquí os dejo una foto de como mi amiga disfrutó su tarta.



Espero que os haya gustado, quiero terminar este post diciendo:

 ¡¡MUCHAS FELICIDADES NEFER!! y un millón de gracias de nuevo por confiar en mí y en mis dulces.

Y por supuesto, muchas gracias a todos por leerme. Hasta la próxima receta, mil besos.